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“Si en algo nos
esmeramos en esta
película fue en
rebajarles la condición
de personajes a los
actores y convertirlos
en personas”, afirmó
Lester Hamlet en
conferencia de prensa,
acerca de su más
reciente trabajo
audiovisual y primer
largometraje en
solitario Casa vieja,
una adaptación
cinematográfica de la
obra teatral La casa
vieja, del Premio
Nacional de Literatura
de 1992, Abelardo
Estorino.
Hamlet, graduado en 1991
de la Escuela de
Instructores de Arte en
la especialidad de
Dirección teatral y
dedicado desde hace
varios años al cine en
sus más diversas
esferas: Tres veces
dos (guion y
dirección de la historia
Lila), La edad
de la peseta
(edición) y Él,
ustedes, nosotros (guion
y dirección), apostó por
una historia copada de
dilemas y conflictos en
la que al final
“ciertamente atravesando
por catarsis y momentos
de histeria, los
personajes devienen más
humanos, sensatos y
lógicos”.
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“En esta película evité
todas las distancias,
desde el principio,
tratamos de acercarnos
mucho y dilucidar cómo
habrían evolucionado los
personajes originales
hasta el presente, ver
qué había de nosotros
mismos en cada uno de
ellos o en las personas
que conocemos. Tratamos
de convertir Casa
vieja en el hoy. La
distancia que recorría
Esteban en el texto
original, no es nada en
la actualidad. Es
entonces que intentamos
llevar la obra muy a
nosotros en el proceso
de escritura y después a
los actores en el
proceso de filmación;
ese era el objetivo:
acercarla todo el
tiempo, hacerla nuestra.
“Siento que Casa
vieja aporta una
dinámica de trabajo
nueva para con la
industria, la cual ha
entendido, o ha
aceptado, el trabajo de
nosotros no solo como
directores, sino también
como productores, como
gestores de una parte
importante de los
procesos.”
La propuesta fílmica de
Hamlet ahonda en la
esencia individual, en
conflictos que tienen
que ver con la doble
moral, la
superficialidad y la
familia como grupo
social. Esta casa, nueva
para la filmografía
cubana, tiene mucho que
decir de la
contemporaneidad de la
Isla, de sus encuentros
y desencuentros.
“El filme lo hicimos
para que la gente
entrara en una casa y
viera a las personas que
habitan en ella tal y
como son. Es una
película que está hecha
en función de contar una
historia de conflictos
muy íntimos que proyecta
la realidad, y en la
explosión y catarsis
final de los actores
está la verdad de cada
uno de ellos.”
La cinta alcanzó durante
el 2010 varios premios:
Gran Premio Maqueta para
un largometraje de
ficción, Festival
Internacional del Cine
Pobre Humberto Solás,
Gibara 2010; Premio
Coral del público, 32o
Festival Internacional
del Nuevo Cine
Latinoamericano, La
Habana 2010; Mención del
jurado, 32o
Festival Internacional
del Nuevo Cine
Latinoamericano, La
Habana 2010; y Premio
Cibervoto del Portal del
cine y el audiovisual
latinoamericano y
caribeño (FNCL), 32o
Festival
Internacional del Nuevo
Cine Latinoamericano, La
Habana 2010;
reconocimientos que
constituyen para Hamlet
la mayor de las
recompensas.
“Cuando uno hace una
película no con la idea
de obtener otro
beneficio que el que
estamos recibiendo en
estos días por la
acogida del público, por
la manera hermosa y
masiva con la que la
gente ha acudido a ver
el filme, y cuando para
lograr eso apuestas al
nivel de sacrificio
personal, sientes que
valió la pena el
trabajo, porque hablar
del hoy era lo que debía
hacer.”
Otro de los elementos
que, sin lugar a duda,
alcanzó mayor relevancia
fue el simbolismo
presente en Casa
Vieja. La bandera
cubana como principal
alegoría de la Isla, es
un factor imprescindible
en el proceso de
realización audiovisual
del autor. “Es una
película que está
contada desde una
simbología inmediata:
Cuba. Alguna vez escuché
decir que en las cintas
estadounidenses era
obligatorio al menos un
plano con la bandera de
EE.UU. y dije:
deberíamos estar
obligados nosotros
también.
“No dudo que Casa
Vieja como historia
pueda pasar en cualquier
lugar del mundo, pero
esa casa vieja y esos
personajes tienen
condiciones que
responden únicamente a
un país como el nuestro,
en un momento como el
nuestro, y la marca de
la bandera es como mi
tatuaje, está ahí, y
refleja de dónde somos y
por qué somos así. La
bandera de Cuba me
permitió ratificar
nuestra identidad, ella
es lo que somos y este
filme habla de eso. Si
algún placer me ha dado
esta producción, es el
de una película cubana
en Cuba, con recursos
únicamente cubanos, y
eso es un orgullo para
mí, como lo es que el
premio más importante
que tiene se lo haya
dado el público de Cuba,
porque es un filme sobre
nosotros y desde
nosotros.” |