La Habana. Año IX.
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de 2011

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Choque con el muro de pago en los medios
Miguel Ernesto Gómez • La Habana

Quioscos digitales, suscripciones anuales, mensuales y hasta diarias, cobros por determinados artículos o por el acceso a los servicios especiales son algunas de  las variantes empleadas por los medios online para alejarse, cada vez más, de los contenidos gratuitos en Internet. En 2010 hubo algunas experiencias “exitosas” que despertaron esperanzas en los ejecutivos; pero el optimismo por la posible factibilidad de los nuevos modelos económicos no fue compartido por todos. 

La seria crisis financiera que afectó a no pocos medios de comunicación desde 2008, provocó el cierre de periódicos y revistas; mientras, otros optaron por el mundo digital ante la imposibilidad de mantener sus formatos tradicionales. Aquellos que lograron sobrevivir —en ocasiones, a duras penas— ante el descenso en la publicidad y la caída en los índices de preferencia de los usuarios, entonces intentaron implementar estrategias económicas que sustituyeran a las que hasta ese momento habían regido el funcionamiento de las empresas mediáticas.

Después de ¿muchos? análisis por parte de ejecutivos y economistas —parece que a los periodistas no los tuvieron muy en cuenta en estos “debates”— emergieron los contenidos gratuitos publicados por los medios en Internet como los principales culpables de la debacle vivida entre 2008 y 2010, así que las estrategias estuvieron centradas en cómo obtener dinero por lo que antes también se ganaba, pero solo con la publicidad asociada a cada medio online.

Una de las voces que más se hizo sentir en la polémica fue la del multimillonario Rupert Murdoch. Su influencia fue decisiva para que el diario especializado en temas económicos, The Wall Street Journal —una de sus últimas adquisiciones— implementara un sistema de suscripción para acceder a los artículos en la versión online del periódico. Algo similar había sucedido en el Reino Unido con el Financial Times. Las cifras de visitantes en ambos medios disminuyeron; sin embargo, eso no importó tanto porque los que sí se suscribieron pagaban lo suficiente para aumentar las ganancias del grupo mediático.

Al analizar los números, Murdoch decidió extender “su” iniciativa más allá del Atlántico y obligó a tres de sus medios en el Reino Unido a regirse por un sistema muy parecido al del Journal. Los resultados, como se esperaba, no han sido los mismos en estos medios de información general.

Los problemas comenzaron por las versiones online de The Times y The Sunday Times; pero se agudizaron con News of the World. De acuerdo con datos de la prestigiosa consultora comScore, este diario tuvo una caída en los últimos meses de 2010 de más del 50 por ciento en sus usuarios únicos. En 2011 pudiera esperarse una situación muy parecida a esta; aunque todavía no se habla de volver al modelo anterior. Quizá cuando los empresarios terminen por convencerse de que los internautas, con tantas opciones informativas a su disposición, no pagarán por los artículos de medios sin tanto impacto, entonces… pensarán en nuevos planes, porque lo que sí no entra en sus agendas económicas es retornar a la gratuidad total.

A pesar de los muros de pago, los internautas se las han ingeniado para sobrepasar, a veces con facilidad, las barreras impuestas por los medios, entre ellos The Wall Street Journal. Por ejemplo, si alguien intentaba acceder a los artículos desde el propio sitio, pues aparecía la página de suscripción; sin embargo, al copiar los titulares en un buscador y obtener los resultados, era posible acceder a la misma información en el Journal, de forma gratuita. The New York Times “tomó nota” de estas complicaciones vividas por el Journal y para su tan anunciado muro de pago; a partir de 2011, ya firmó un acuerdo con Google para limitar el número de titulares que mostrará este buscador.

Otra de las ideas que ya han puesto en práctica varios medios es la de utilizar a los dispositivos móviles, entre ellos las tabletas, para vender el acceso a sus versiones online. La penetración de los productos de la compañía Apple (iPhone, iPad) ha sido tan notable que, por ejemplo, el diario británico The Guardian tiene previsto, en 2011, relanzar una aplicación para el iPhone que posibilitará descargar en el teléfono, mediante una suscripción, todo el contenido del periódico.

Los ejemplos continúan: Bild, considerado el diario de mayor circulación de Europa, ha confirmado que cobrará 79 centavos de euro solo por la descarga de la aplicación para el iPad; mientras que aquellos que deseen leer los artículos en la tableta, tendrán que abonar una suscripción anual de casi 130 euros.

El enorme grupo mediático de Murdoch, News Corporation, también apuesta por el iPad y es probable que en 2011 aparezca The Daily, el primer medio que solo se distribuirá en la tableta de Apple. Un proyecto interesante al que se han sumado diversos medios de alcance nacional y regional en Francia es el “quiosco digital”. Los diarios y revistas que optaron por este plan ponen a disposición de los internautas la totalidad de sus contenidos, en una misma plataforma; pero para acceder a ellos es imprescindible pagar por un solo artículo o suscribirse a todo el “quiosco”.

En 2010 se mantuvieron los problemas financieros de múltiples medios de comunicación, por lo que resulta previsible que en los próximos meses se multipliquen los planes, iniciativas, proyectos que intenten aumentar las ganancias, a partir de los mismos contenidos; tampoco es difícil predecir que habrá un mayor desarrollo de aplicaciones para dispositivos móviles; no obstante, las dudas alrededor de esta pregunta persisten: ¿los internautas estarán dispuestos a pagar por una información que pueden encontrar, libre de costo, en redes sociales y blogs? La respuesta se complejiza todavía más porque la imagen de “veracidad, profundidad y contraste de fuentes informativas” que durante tanto tiempo han construido los medios tradicionales, convence cada vez a menos personas.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.