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Quioscos digitales,
suscripciones anuales,
mensuales y hasta
diarias, cobros por
determinados artículos o
por el acceso a los
servicios especiales son
algunas de las
variantes empleadas por
los medios online
para alejarse, cada vez
más, de los contenidos
gratuitos en Internet.
En 2010 hubo algunas
experiencias “exitosas”
que despertaron
esperanzas en los
ejecutivos; pero el
optimismo por la posible
factibilidad de los
nuevos modelos
económicos no fue
compartido por todos.
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La seria crisis
financiera que afectó a
no pocos medios de
comunicación desde 2008,
provocó el cierre de
periódicos y revistas;
mientras, otros optaron
por el mundo digital
ante la imposibilidad de
mantener sus formatos
tradicionales. Aquellos
que lograron sobrevivir
—en ocasiones, a duras
penas— ante el descenso
en la publicidad y la
caída en los índices de
preferencia de los
usuarios, entonces
intentaron implementar
estrategias económicas
que sustituyeran a las
que hasta ese momento
habían regido el
funcionamiento de las
empresas mediáticas.
Después de ¿muchos?
análisis por parte de
ejecutivos y economistas
—parece que a los
periodistas no los
tuvieron muy en cuenta
en estos “debates”—
emergieron los
contenidos gratuitos
publicados por los
medios en Internet como
los principales
culpables de la debacle
vivida entre 2008 y
2010, así que las
estrategias estuvieron
centradas en cómo
obtener dinero por lo
que antes también se
ganaba, pero solo con la
publicidad asociada a
cada medio online.
Una de las voces que más
se hizo sentir en la
polémica fue la del
multimillonario Rupert
Murdoch. Su influencia
fue decisiva para que el
diario especializado en
temas económicos, The
Wall Street Journal
—una de sus últimas
adquisiciones—
implementara un sistema
de suscripción para
acceder a los artículos
en la versión online
del periódico. Algo
similar había sucedido
en el Reino Unido con el
Financial Times.
Las cifras de visitantes
en ambos medios
disminuyeron; sin
embargo, eso no importó
tanto porque los que sí
se suscribieron pagaban
lo suficiente para
aumentar las ganancias
del grupo mediático.
Al analizar los números,
Murdoch decidió extender
“su” iniciativa más allá
del Atlántico y obligó a
tres de sus medios en el
Reino Unido a regirse
por un sistema muy
parecido al del
Journal. Los
resultados, como se
esperaba, no han sido
los mismos en estos
medios de información
general.
Los problemas comenzaron
por las versiones
online de The
Times y The
Sunday Times; pero
se agudizaron con
News of the World.
De acuerdo con datos de
la prestigiosa
consultora comScore,
este diario tuvo una
caída en los últimos
meses de 2010 de más del
50 por ciento en sus
usuarios únicos. En 2011
pudiera esperarse una
situación muy parecida a
esta; aunque todavía no
se habla de volver al
modelo anterior. Quizá
cuando los empresarios
terminen por convencerse
de que los internautas,
con tantas opciones
informativas a su
disposición, no pagarán
por los artículos de
medios sin tanto
impacto, entonces…
pensarán en nuevos
planes, porque lo que sí
no entra en sus agendas
económicas es retornar a
la gratuidad total.
A pesar de los muros de
pago, los internautas se
las han ingeniado para
sobrepasar, a veces con
facilidad, las barreras
impuestas por los
medios, entre ellos
The Wall Street Journal.
Por ejemplo, si alguien
intentaba acceder a los
artículos desde el
propio sitio, pues
aparecía la página de
suscripción; sin
embargo, al copiar los
titulares en un buscador
y obtener los
resultados, era posible
acceder a la misma
información en el
Journal, de forma
gratuita. The New
York Times “tomó
nota” de estas
complicaciones vividas
por el Journal y
para su tan anunciado
muro de pago; a partir
de 2011, ya firmó un
acuerdo con Google para
limitar el número de
titulares que mostrará
este buscador.
Otra de las ideas que ya
han puesto en práctica
varios medios es la de
utilizar a los
dispositivos móviles,
entre ellos las
tabletas, para vender el
acceso a sus versiones
online. La
penetración de los
productos de la compañía
Apple (iPhone, iPad) ha
sido tan notable que,
por ejemplo, el diario
británico The
Guardian tiene
previsto, en 2011,
relanzar una aplicación
para el iPhone que
posibilitará descargar
en el teléfono, mediante
una suscripción, todo el
contenido del periódico.
Los ejemplos continúan:
Bild, considerado el
diario de mayor
circulación de Europa,
ha confirmado que
cobrará 79 centavos de
euro solo por la
descarga de la
aplicación para el iPad;
mientras que aquellos
que deseen leer los
artículos en la tableta,
tendrán que abonar una
suscripción anual de
casi 130 euros.
El enorme grupo
mediático de Murdoch,
News Corporation,
también apuesta por el
iPad y es probable que
en 2011 aparezca The
Daily, el primer
medio que solo se
distribuirá en la
tableta de Apple. Un
proyecto interesante al
que se han sumado
diversos medios de
alcance nacional y
regional en Francia es
el “quiosco digital”.
Los diarios y revistas
que optaron por este
plan ponen a disposición
de los internautas la
totalidad de sus
contenidos, en una misma
plataforma; pero para
acceder a ellos es
imprescindible pagar por
un solo artículo o
suscribirse a todo el
“quiosco”.
En 2010 se mantuvieron
los problemas
financieros de múltiples
medios de comunicación,
por lo que resulta
previsible que en los
próximos meses se
multipliquen los planes,
iniciativas, proyectos
que intenten aumentar
las ganancias, a partir
de los mismos
contenidos; tampoco es
difícil predecir que
habrá un mayor
desarrollo de
aplicaciones para
dispositivos móviles; no
obstante, las dudas
alrededor de esta
pregunta persisten: ¿los
internautas estarán
dispuestos a pagar por
una información que
pueden encontrar, libre
de costo, en redes
sociales y blogs? La
respuesta se complejiza
todavía más porque la
imagen de “veracidad,
profundidad y contraste
de fuentes informativas”
que durante tanto tiempo
han construido los
medios tradicionales,
convence cada vez a
menos personas. |