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En estas mismas páginas,
un cronista describía a
Bobby Carcassés —hace
apenas unos meses— como
uno de esos artistas
“cometas”, de los que
uno escucha hablar todo
el tiempo pero pocas
veces tiene la suerte de
conocer. No obstante, la
conexión entre este
maestro cubano de la
música —heredero y
continuador directo de
las sonoridades
afronorteamericanas del
blues y el jazz que
unifican las orillas
cubana y estadounidense
desde hace más de un
siglo— con cualquier
intento de rescatar las
raíces del género o
impulsar el desarrollo
de la creación musical
en la Isla,
especialmente si de jazz
se trata, nunca han
esperado décadas para
concretarse. En apenas
24 horas, parecería poco
probable que este
acercamiento a la
percusión en el jazz
pudiera contar con sus
criterios; pero a Bobby
le sobró el tiempo.
¡Habíamos descontado las
noches… el ambiente
ideal donde el jazzista
dedica también sus horas
a pensar el arte al que
ha dedicado su vida!
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Junto con Arturo O`Farrill´s.
Festival Jazz
Plaza 2010 |
¿Cree usted que el
desarrollo de
la percusión
ha contribuido a moldear
el desarrollo del jazz?
La percusión ha sido un
elemento enriquecedor
del jazz porque es uno
de los dos elementos
básicos de esta música:
el swing y la
improvisación. El
swing se entiende en
este caso por una
corriente unificadora.
Es el equivalente a lo
que llamamos en Cuba
“sabor”, refiriéndonos
al elemento que levanta
al público instándolo a
bailar. Cada uno de los
grandes percusionistas
como Buddy Rich, Gene
Krupa, Tony Williams,
Elvin Jones —por citar
unos pocos— han aportado
mucha riqueza al jazz.
En el caso de Cuba, en
ese tránsito del jazz
afrocubano hacia jazz
latino, ¿qué centralidad
tuvo la percusión?
La cosa no empieza con
Chano Pozo, pues había
ya en Nueva York otros
percusionistas antes que
él: Cándido Camero,
Armando Peraza y otros.
Pero no se puede obviar
a Miguelito Valdés, que
ya se encontraba allí,
cantando y tocando su
tumbadora. Fue él quien
instó a Chano a viajar a
EE.UU. Chico O’Farril y
Mario Bauzá propiciaron
en gran medida la
presencia de los ritmos
afrocubanos en el jazz.
Nosotros preferimos el
término afrocubano o
afrojazz antes que jazz
latino, ya que este
tiene un 90 por ciento
de los ritmos
afrocubanos que de otros
países —entiéndase
cumbia, samba, plena,
etcétera.
Grupos como Irakere,
¿cuánto aportaron a la
incorporación de la
percusión en el jazz con
sentidos de vanguardia,
en relación con sus
precedentes?
Irakere fue una
eclosión, un hito, un
paso de transición en el
jazz porque, aunque ya
se habían hecho otros
intentos de introducir
los tambores batá en el
jazz, fue ese grupo el
que lo hizo con más
efectividad y belleza. Y
no solo ello, hubo
también otros innegables
aportes percutidos de
esta, la mejor
agrupación cubana de
música popular, al jazz.
“Cuando se asumió el
formato clásico de
big band se excluyó
la batería
reemplazándola con
timbales, tumbadoras,
bongó, campana y
maracas, aportando su
sabor cubano”,
opina José Dos Santos.
¿Cree usted que en la
percusión reside uno de
los distintivos del jazz
cubano?
No es cierto que se
eliminara la batería o
drums: esta
compartió con los
instrumentos afrocubanos
porque se hacía swing
en algunos segmentos
y en otros afro, y no se
puede hacer el llamado
walking sin el
drums. Claro que las
tumbadoras, pailas,
bongoes, maracas y
chekeré le dan el toque
característico del jazz
afrocubano.
¿Cómo percibe a las
nuevas generaciones, en
ese sentido? Hablamos de
la formación de
bateristas en un país de
fuerza académica pero
especialmente de una
tradición muy rica, lo
cual estos jóvenes
absorben como de dos
aguas...
De nuestras escuelas de
música egresan
anualmente jóvenes
perfectamente formados,
percusionistas geniales.
Sería muy larga la
lista. Los eventos
Percuba y Fiesta del
Tambor han aportado
grandes posibilidades de
enriquecimiento al jazz
cubano, sin olvidar el
Jojazz o festival
de los jóvenes
jazzistas, del que han
salido grandes talentos.
Y es que, como dices,
ellos se han alimentado
también de la historia
establecida por glorias
de la percusión cubana
como el propio, ya
mencionado, Chano Pozo,
pero también Tata Güines,
Changuito, Guillermo
Barreto, Angá,
Gustavo Tamayo, Pancho
Terry y otros grandes
percusionistas. |