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El enfrentamiento parece no
tener fin. Primero fue el Google
Buzz y el intento ¿fallido? de
triunfar con su propia red
social; luego el líder mundial
de búsquedas alertó a sus
usuarios sobre la exportación de
los contactos a Facebook y las
estrategias “poco limpias” de la
empresa ¿ideada? por Mark
Zuckenberg; más adelante llegó
la presentación del servicio de
correo electrónico @facebook.
Como si todo esto no fuera
suficiente, el duelo por el
dominio del tráfico en Internet
encontró, sorpresivamente, un
nuevo tema: el “robo de
cerebros” entre las dos
compañías.
Diversos medios utilizaron
titulares llamativos al conocer
la noticia. The Wall Street
Journal lo llamó “guerra por
talento” y de inmediato el
contenido del artículo fue
republicado en múltiples sitios.
En síntesis, Google tiene
previsto subir el salario, hasta
en un 10 por ciento, a sus más
de 20 mil empleados, a partir de
2011. Este sería un primer paso
para evitar las numerosas
“deserciones” de varios de sus
ingenieros que optaron por
comenzar a trabajar con empresas
que les ofrecieron mayores
remuneraciones.
Estas “guerras” no son nada
nuevo en el mundo del software.
Microsoft tiene un largo
historial, al igual que Yahoo y
Ebay. Google parece el más
golpeado por el “robo de
cerebros” en la actualidad y una
segunda táctica para disminuir
el éxodo ha sido la de pagar
millones de dólares a los más
destacados programadores. Hasta
seis millones estuvo dispuesto a
desembolsar el director
ejecutivo Eric Schmidt por un
importante ingeniero. Con el
talonario lleno de ceros a la
derecha, la compañía con sede en
Mountain View, California,
pretende frenar el
fortalecimiento de la
competencia; aunque permanecen
las dudas sobre si estos
millonarios movimientos darán
resultado a largo plazo.
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Quizá la noticia del robo de
cerebros haya sido más
sorprendente porque se conoce
cómo estas empresas han llenado
sus cada vez más amplias
plantillas con los ingenieros
mejor preparados, provenientes
de los más diversos sitios del
mundo. Para comprender la
variedad de nacionalidades que
integran las nóminas —sobre todo
indios— basta con revisar los
apellidos de no pocos ejecutivos
y líderes de proyectos, no solo
en Facebook y Google, también en
numerosas empresas ubicadas en
el centro del desarrollo de
software, Silicon Valley.
Los ejemplos de la “guerra de
talentos” tal vez no sean
muchos, pero sí importantes:
Cedric Beust trabajó durante
seis años con Google y
contribuyó en la creación de
nuevas aplicaciones del sistema
operativo móvil Android; sin
embargo, la red social para
profesionales de mayor impacto
entre los internautas, LinkedIn
Corp., le hizo una “oferta que
no pudo rechazar”, y Beust
cambió de bando.
De acuerdo con Adam D´Angelo,
“el ambiente es competitivo.
Cuando Google era pequeña, no
había muchas otras opciones
buenas. Ahora, si usted es un
buen ingeniero, hay un montón de
alternativas, incluyendo
comenzar su propia compañía”,
explicó este ingeniero, exjefe
de tecnología en Facebook y
presidente de su empresa, Quora
Inc.
En la “guerra-robo” Facebook
tiene una ventaja apreciable
sobre el líder mundial de
búsquedas: todavía no cotiza en
la bolsa, por tanto, los
directivos pueden ofrecer a los
“nuevos talentos” captados,
además del dinero anual por el
salario, acciones de la
compañía. Esta táctica ha
funcionado bien, porque con la
promesa de un rápido crecimiento
de la fortuna personal cuando
Facebook llegue —algún día, tal
vez no lejano, lo hará— a las
bolsas de valores, varios
ingenieros no lo han pensado dos
veces para seleccionar a
Twitter, Facebook o LinkedIn por
encima de Google.
Los datos reflejados en el
reporte del Wall Street
Journal mostraron el rápido
crecimiento en las plantillas de
Twitter, que ya alcanzó los 300
trabajadores, cuando en 2009
tenía 99; mientras, LinkedIn
espera llegar a 900, por 450 que
contaba apenas un año atrás. El
aumento está muy relacionado con
el interés que han despertado
estas compañías en los
internautas; pero una
interesante pregunta sería,
¿dónde encuentran tantos
ingenieros y programadores para
sostener la ampliación? Sin
duda, luce más fácil
“adquirirlos” entre los que
tienen experiencia en el sector
o, sencillamente, pagar a las
empresas que se dedican a
“reclutar talentos” para que
visiten las universidades del
llamado “Tercer Mundo” y
realicen allí atractivas
propuestas económicas que
aseguren las futuras
contrataciones.
Servicios de correo electrónico,
redes sociales y ahora pugnas
por el “robo de cerebros” son
los últimos escenarios de un
enfrentamiento por el dominio
del tráfico de Internet que
tiene a Facebook y Google como
principales protagonistas;
aunque detrás de ellos otros
esperan por el desenlace del
“duelo” para sacar ganancias.
¿Qué se sentirá cuando, en lugar
de robar cerebros
—eufemísticamente conocido como
“contrato lucrativo”— las
grandes compañías son las que se
sienten “estafadas”? |