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Resulta punto menos que sorprendente,
comprobar que con más de 20 años de
bregar artístico, Polito Ibáñez solo
haya editado cuatro fonogramas. Su nuevo
trabajo discográfico, licenciado para
Cuba a través del sello Bis Music, lleva
por título Sombras amarillas. Se
recogen en el álbum temas compuestos en
el período entre 1997 y 2008 y puede
afirmarse que este es un material
concebido en lo fundamental para el
mercado internacional y, en particular,
el europeo.
Bajo producción musical de Steve Dal Col
y el propio Ibáñez, una audición del CD
permite comprobar que aquí Polito
continúa varias de las líneas que han
caracterizado su quehacer como
cantautor, desde que debutase allá por
la segunda mitad de la pasada década de
los 80. Así, la vida del ciudadano de a
pie, inmerso en las alegrías y penurias
de una urbe como Ciudad de La Habana,
será la columna que temáticamente
vertebra en sentido general los
distintos cortes del fonograma y en el
que la sonoridad del llamado Rock de
Orientación para Adultos (AOR, por sus
siglas en inglés) será la preponderante.
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Polito Ibáñez
junto con Ela Ramos, gerente general
de Bis Music y Bladimir Zamora,
periodista,
en la presentación del disco
Sombras amarillas. |
En correspondencia con los intereses que
siempre han motivado a Ibáñez como
creador, en el disco aparecen piezas
dedicadas a la pareja, como sucede en el
caso de “Me muero de ganas”, uno de los
instantes de mayor lirismo dentro de la
grabación. Asimismo, encontramos cortes
de aire marchoso y con melodías de esas
que atrapan con rapidez al oyente medio.
Tales son los casos de “Mentalidad de
surfing”, la que da nombre al CD, es
decir, “Sombras amarillas” y la muy
contagiosa “Papeles”, suerte de
continuación —desde el punto de vista
del mensaje— de lo ya expuesto por
Polito en antiguas composiciones suyas
como “Cada día” y “Somos números”.
Ese sentido de continuidad en su
discurso ideoestético se vuelve a
corroborar en temas como “De la basura”,
típica muestra de las preocupaciones
sociales del cantautor, y “Aunque te
vean perdido”, que de inmediato al
escucharla por primera vez me hizo
evocar aquella vieja canción denominada
“Hoy he vuelto a rezar”, que Ibáñez
dedicara hace muchos años a nuestro
común amigo Omar Mederos.
Otro de los aciertos del álbum radica en
la lista de prestigiosos instrumentistas
invitados a tomar parte en varios de los
12 cortes que conforman esta propuesta
discográfica de Polito Ibáñez. Entre
esos especiales colaboradores de
ocasión, pueden mencionarse gente de
tanto prestigio como los pianistas
Chucho Valdés y Pucho López, y el
contrabajista Frank Rubio.
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Polito Ibáñez,
Bladimir Zamora y Dagma Francia,
gerente de comunicación de Bis Music,
en la presentación del disco
Sombras amarillas. |
Con diseño gráfico de Ricardo Monnar,
fotografía llevada a cabo por Orestes
Molina, coproducción musical a cargo de
José Ramón Cabrera (Pity), arreglos
compartidos entre este último, Steve Dal
Col y Polito Ibáñez, e ingeniería de
grabación por Adolfo Martínez y Diego
Piotto, quien también se ocupó de la
mezcla, Sombras amarillas es un
álbum que por el acabado nivel de
factura de las composiciones registradas
en él, debería ser promovido ampliamente
por nuestros medios de comunicación.
Digo yo. |