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En 1961
más de 14 mil niños
cubanos fueron enviados
a EE.UU. por sus padres
con el temor de perder
la patria potestad,
campaña perpetrada por
la Agencia Central de
Inteligencia contra el
gobierno revolucionario
cubano, que trasciende
como la llamada
Operación Peter Pan.
Cinco de las víctimas
regresan a Cuba
encontrando quizá el
camino de vuelta de la
tierra de Nunca Jamás a
la que los condenó el
desarraigo. Este es el
argumento del último
documental de Estela
Bravo, al que dedicó más
de 20 años de
investigación.
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“Empezamos en el año 79,
después seguimos en el
99 y después en el 2009.
Cuando supimos de esta
historia estábamos
filmando otra película,
pero filmamos igual una
parte que nunca la
usamos. En el 99
pensamos terminar la
película, pero vino el
asunto de Elián González
y muchos de los Peter
Pan se asustaron, los
ánimos estaban muy
fuertes y tuvimos que
parar. En el 2008 vino
una amiga que nos dio la
idea de terminar el
documental y que un
grupo de los Peter Pan
volviera a Cuba, y así
fue. En el 2009 llegan
cinco Peter Pan por
primera vez a Cuba como
grupo y tratamos de
filmar todo lo que
hicieron esos pocos días
en Cuba y el regreso.
¿Cuál
es el sentimiento de una
norteamericana al
acercarse a este tema,
tan íntimamente cubano?
Muchas
de mis películas son
sobre niños, y
encontramos los Peter
Pan. Nos sensibilizó
mucho ver la tragedia de
la familia cubana de
cerca, muchas familias
viven separadas allá y
acá. La separación de
los cubanos no es igual
que la de los italianos,
o de otro país, no es la
de cualquier emigrante
que llega a EE.UU., es
diferente, por
cuestiones políticas.
Cuba está a solo 90
millas de la Florida y
hasta por teléfono
cuando hablas de aquí a
EE.UU. muchas veces se
oye mal, cuando yo puedo
hablar a Inglaterra y
oigo bien desde Cuba. Es
terrible porque es una
separación diferente por
ese sentido político, la
gente no puede viajar
fácilmente y estoy
esperando 47 años para
que se normalicen las
relaciones entre Cuba y
EE.UU., para que no
sufra tanto la gente,
porque es la parte
política, pero también
la de la gente común, la
gente sencilla que tiene
familia allá y no pueden
ir, ellos no pueden
venir. Me sentí muy
identificada con los
Peter Pan,
especialmente con este
grupo.
Convocamos a algunos,
pero cinco fueron los
que decidieron venir.
Espero con esta película
poder ayudar a que otros
no tengan miedo de
volver a Cuba,
encontrarse con el país
donde nacieron, y los
cubanos no pierden la
cubanía tan fácil. Estas
personas que se fueron,
sienten este país muy
profundamente.
Desde
el punto de vista de la
investigación, este
documental revela
algunos pasajes y
personajes poco
conocidos de esta
historia…
Leí
mucho sobre los Peter
Pan y ya dominaba
quiénes eran los que
estaban involucrados.
Las entrevistas también
sirvieron de fuente de
información, aportando
nombres, datos y
tratamos de unir la
historia para que fuera
entendible. El año
pasado vino el hijo de
Ángel Fernández Varela y
nos contó que su padre
antes de morir justo en
el año 99 lo llamó para
decirle que había sido
Agente de la CIA y que
redactó la ley falsa
sobre la Patria
Potestad. ¡Qué difícil
para él tener eso en su
conciencia y tener
necesidad de decirle a
su familia que participó
en eso! Y lo dice,
porque sabe que hizo una
cosa muy mala y como
religioso, quiso
confesarse para sentirse
mejor.
Hemos
conocido gente malísima
y gente buenísima, gente
que sigue creyendo que
hizo algo muy bueno.
Tratamos de ponerlo todo
en la película para que
se entendiera bien la
historia.
Las
primeras imágenes del
año 79 fueron con Ana
Mendieta quien murió y
otros tres que conocimos
también murieron ya. La
cineasta cubana que
aparece, Marina Ochoa,
nunca volvió a ver a su
hermano, porque murió
sin que ella pudiera
conseguir una visa para
ir a verlo. Es muy
triste lo de las
familias, y que las
relaciones no sean
normales entre los dos
países afecta mucho a la
gente sencilla. Me
duele, como se ha dicho,
que el dolor de uno es
el dolor de todos, eso
me pasó, aunque haya
visto muchas veces la
película, cada vez que
la veo empiezo a sentir
dolor por la gente que
ha sufrido.
¿Tantos años de
investigación cómo le
permiten definir ahora a
la Operación Peter Pan?
Es una
página triste en la
historia de Cuba, y
queremos que esto no
vuelva a pasar en ningún
otro país del mundo. Se
ven los Peter Pan
adultos, 48 años
después, que todavía esa
separación en sus vidas
les deja una huella muy
fuerte, fueron
arrancados de aquí, hubo
orfelinatos, abusos,
hubo de todo, y hay
muchos Peter Pan que
todavía no se sabe dónde
están. Se han encontrado
poco más de dos mil,
pero son los que tienen
una profesión y tuvieron
éxito; pero qué pasó con
el resto, donde está el
resto, a lo mejor ni
saben que son Peter Pan. |