Año IX
La Habana
4 al 10
de DICIEMBRE 
de 2010

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

RETABLO ABIERTO

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

 

En el Centenario de su natalicio

Augier en el tacto

Marianela González • La Habana

Fotos: UNEAC y La Jiribilla

 

Las notas biográficas que introducen el programa del Coloquio en Conmemoración del Centenario del escritor cubano Ángel Augier, no indican la fecha de su fallecimiento: este jueves, en la sede de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), no se habló de aquel día de enero de este año ―de triste excepción, diría Lezama― en que el autor de “Isla en el tacto” abandonaba su promesa de vivir cien años, cuando solo le separaban unos meses.    

Convocados por la Fundación Nicolás Guillén ―albacea espiritual del poeta a quien tantas páginas dedicara Augier―, acudieron a la sala Villena de la UNEAC escritores, investigadores, críticos y profesores para iniciar un recorrido por su obra periodística, poética y ensayística, que solo culminará ―tal como ellos proponen― cuando el justo acto de abordar críticamente el legado de Ángel Augier devenga ejercicio cotidiano. No obstante, la presencia allí de jóvenes estudiantes, familiares del autor y amigos, incluso el hombre que fungiera como su chofer durante años, indicaba que aquel “coloquio” trascendería los límites habituales del rótulo. Y así fue. 

Durante horas, transitaron frente al público nombres bien conocidos en el terreno de la investigación cultural y el ejercicio del criterio tanto en el terreno de la crítica especializada, como en el periodismo: en un primer momento, la periodista y profesora Miriam Rodríguez Betancourt, el editor e investigador Ricardo Hernández Otero y el periodista Gabriel Molina, compartieron ideas y anécdotas que ubican a Augier entre las firmas cardinales del periodismo cubano; más tarde, el poeta Jesús David Curbelo, el crítico e investigador Virgilio López Lemus y la profesora, poeta e investigadora Yanelis Velazco, compartieron con el público su propio mapa de la creación poética del autor, para luego ceder paso a la discusión sobre las incursiones de Augier en el ensayo, a cargo de los investigadores y ensayistas Ana Cairo Ballester y Guillermo Rodríguez Rivera.  

Editor de libros y revistas antes y después del triunfo revolucionario ―algunas de ellas, apuntadas por Hernández Otero: Mediodía, Páginas, Gaceta del Caribe, el suplemento dominical del periódico Hoy y Bohemia, durante el período republicano; y, más tarde, Prensa Latina, la revista Universidad de La Habana, Cuba Socialista, Unión, La Gaceta de Cuba y la propia sección “En Cuba”, de Bohemia, donde se mantuvo publicando luego de 1959― el periodista Ángel Augier volvió al ejercicio en la mañana de este jueves.  

Quienes tuvimos el placer de escuchar a Miriam Rodríguez Betancourt, asistimos al momento en que la profesora de Historia de la Prensa Cubana en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana ―de cuyas primeras promociones egresara al periodismo cubano―  se sobrecogió al leer en voz alta una de las crónicas escritas por Augier. Un texto “de libro”, por su extraordinaria revelación del sentido preciso del suceso que narra: aquel 18 de octubre de 1967 en que los cubanos de entonces conocieron del asesinato en Bolivia del Che Guevara e hinchieron, con su pena “grave y silenciosa”, la Plaza de la Revolución de La Habana.  

“En la Facultad estamos trabajando una línea sobre los grandes periodistas cubanos de todos los tiempos ―adelantó Miriam― y, por supuesto, la obra de Ángel Augier está incluida en ese registro de imprescindibles”.  

La poesía, una de las zonas más fecundas de la obra de Augier ―contradictoriamente, la menos estudiada de entre las formas que cultivó como escritor―, constituyó el espacio privilegiado de la mañana. “Reivindicar al Augier poeta” fue el propósito de quienes tuvieron a su cargo el recorrido por su obra y para ello recurrieron, visiblemente, a las texturas que les unen ―en tanto poetas ellos mismos― a la propuesta lírica del autor.  



Ángel Augier, Nicolás Guillén, Raúl Roa.

Para cimentar su criterio, Yanelis Velazco escogió el poema “Isla en el tacto”. Resultado: conocimos al Augier que supo urdir dos entes aparentemente contrapuestos, realidad-intimidad, en un hábitat propio de “justicia y belleza ―dice Yanelis―: la Poesía de la Patria y la Patria de la poesía”. Como un agradecimiento personal, la joven profesora y poeta aprovechó su espacio para recordar algunos criterios que el propio Augier esgrimía y que ella tuvo el privilegio de escuchar, durante los últimos años de vida del autor: un poeta, afirma, que hundió sus manos amorosas en el suelo de esta Isla para hallar la esencia que lo forma, como quien confía al tacto y al amor la revelación de la verdad. Incluso, de la verdad poética. Su verdad.  

“Ángel Augier es un poeta de muchas puertas”, dijo Curbelo. Pero todas, al abrirse, parecen conducir al criterio de López Lemus: un hombre que ejerció un sacerdocio poético como militante, sirviendo durante toda la vida a la poesía no solo con su propia creación, sino también con el estudio de otros autores. “Tal fue su generosidad”, concluyó el investigador y evocó al hombre que, aun con 90 años, permanecía horas sentado en la biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística, estudiando a Loynaz.  

Como colofón del encuentro, la voz del maestro Luis Carbonell dio vida a varios de los poemas escritos por Augier. Y la presentación a esa hora del libro Cartas de viajes marcó la diferencia: la doctora Nuria Gregory, directora del Instituto, introdujo a los futuros lectores en esta prolija compilación de parte del epistolario que el autor sostuvo con su esposa entre 1952 y 1955, desde países de Europa y el Medio Oriente a los que visitó en afán “de trabajo e instrucción”. Desde su primera visita a París hasta el día en que retrató a Chaplin mientras el actor intentaba huir de la prensa por la puerta trasera de un hotel, las cartas a su “amada Corina” ―quien tan celosamente las guardara hasta que fueron encontradas y publicadas por su hija, bajo la anuencia del padre― completan la visión de este ser humano excepcional.  


Ramiro Guerra, Miguel Barnet, Ángel Augier, Nancy Morejón y Marcelino Arozarena.

La producción literaria de Ángel Augier, donde el ejercicio del criterio por medio del ensayo ocupa un sitio fundamental ―recuérdese “Martí, poeta, y su influencia innovadora en la poesía de América”―, mereció en 1991 el Premio Nacional de Literatura. El poeta cubano de más larga vida en toda la historia de nuestra literatura, celebró este primero de diciembre su centenario ―aunque no estuviese. Justamente, el año en que también lo celebran José Lezama Lima y Dora Alonso. Como ellos, supo Augier palpar “el cuerpo femenino de la Isla”, delinear sus curvas con precisión de sastre y componer con el tacto de sus palabras una vestimenta que nos abrigará siempre.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600