Las llamas
Llegando a la rotonda de San Diego, en un
parquecito, veo de reojo dos llamas que pastan. Me
llevo una sorpresa: habituado estoy al tradicional
crimen de las aves enjauladas, pero una pareja de
llamas casi en el centro de Medellín! A la amable
señora que me sirve el jugo de borojó, en jarra
plástica y verde, llena hasta el borde, pregunto de
dónde son estos animales. Quiero decir, a quién, por
así decirlo, pertenecen. “Son de la tiendecita de
animales frente al parque.”
El policía que entró al baño me pregunta cómo me va.
“Bien.”
Los tomates mejoran cada
día, las calabazas son
del color del mango, un pan similar al barro y a la
brasa, no lo hay;
ahora rompen a cacarear las gallinas que callaron
cuando los gallos cantaban:
las ferias son mercados disfrazados de fiesta
los libros son candiles apagados en tinta
la nada es nada, el infinito al cero.
La isla se va, el áncora se queda.
Moneda
refractaria es aquella
que no cae al agua de las disquisiciones
moneda fraccionaria es aquella
que se hunde en las tardes mercenarias.
Ejemplo, el caracol: viviremos con menos
moriremos con más
viviremos desnudos para morir elegantes,
los tomates mejoran cada día
y la yedra se levanta del océano.
Estoy saciado como una hiena,
como una liebre, como una piedra.
La isla se va. El áncora se queda.
Las semanas se fugan
como oro
peso específico de las ciudades
que tratan de ganar, o al menos no perder
la compostura de ilustres realidades
para todas las edades.
Es un misterio: dónde
puse los libros
los silenciosos artículos de polvo.
Ese dios que veneras como leche cortada
esa fe que repartes como papel periódico
esas estaciones tan bien amortajadas
en una creencia de parasol metódico.
Caos, orden, aguaceros
de una ley desmigajada
una sonrisa entrenada
entre cotas y luceros
la isla se va, el áncora se queda.
Pobreza
Un hombre, una mujer; nacen, crecen con el fin de
apropiarse
de todo lo que los rodea. No hablo del robo común,
del cauce fraudulento
de las acciones por el cual los semejantes
nos encaminamos en la vía pública,
ora por la mentira, ora por la extorsión.
No se habla sino de esa
creencia simple, franca,
ingenua,
en que lo que hacemos sirve para apoderarnos
de lo que queremos,
de lo que necesitamos o creemos necesitar.
Todo en fin; dígase “pajarito volando” y un ave
cualquiera
se verá obligada a abandonar su selva para servir en
una jaula,
dentro de otra e infinitas jaulas.
Y cualquier mujer u
hombre tendrán el derecho
de trabajar sin descanso
para sin descanso capturar y aprisionar el pájaro
de sus ilusiones.
Y dígase libro y morirá un árbol, dígase hotel y un
arrecife morirá,
dígase embalse y morirá una cascada.
Y al final, después de haber capturado todo lo que
queríamos
moriremos pobres.
Riqueza
Lo mismo.
La burocracia no existe
Tras la fachada de
papel, las jergas
de los especialistas,
la imperturbabilidad de los ministerios, la
burocracia
no existe.
Lo que existe, un extendido autismo,
una ausencia de flexibilidad mental, por
consiguiente
física.
Cada vez más rígidos, encajonados en la lógica
verbal del intelecto,
sin que importe otra cosa que “tener razón”
y enarbolarla
a expensas del niño que duerme aquí, o muere allá,
mostramos una fatal y soberana esclerosis múltiple
del espíritu.
Los especialistas
La poesía es una casa abierta; casa sin puertas, tal
vez puerta sin casa.
A veces hay luz, eléctrica, de electricidad
fascinante.
A veces hay oscuridad que no obedece a ninguna
falla en el sistema.
Alguien, porque cree que siempre debe haber luz,
se asusta porque no la hay,
cree que algún desastre debe haber sucedido.
Entonces se llama a los especialistas. Hoy sería
mejor asombrarse
de que el sol se esconda y al día siguiente vuelva
a salir.
Pero los especialistas intentan cancelar, junto
a la oscuridad, la casa,
como un mal compromiso o un sello de correos.
Tratan de enseñarnos de dónde a dónde debe
ir la poesía
como en un desfile, o una pasarela.
Diseñan a su alrededor un muro de conceptos.
La poesía no es sólo anterior a la palabra escrita
antecede también a la palabra.
Como encender un cigarro
con otro:
las noches y los días.
Eras
Capitalismo, fase superior del egoísmo.
Socialismo, fase primitiva del altruismo.
Pues es posible
enfrentar a la luna
ponérsele de frente, es decir, no combatirla
quién escupiría el rostro de la madre-amante
sin ser, propiamente, un asesino?
Ponérsele de frente, en una vertical
como suelen hacerlo las estrellas
sin querer pronunciar “esto es la vida
aquella la línea que conduce a la muerte”
pues no significar es la canción favorita de los
astros.
Como en la radio escuchas las noticias
luego un canto
que es lo que te emociona, así la luna
no quiere decir nada.
Luego morir
dicen que ella trajo al mundo esta costumbre.
El desarrollo de los bárbaros
A los bárbaros el
desarrollo les fue impuesto; una
nación invasora,
un imperio enemigo, una nación amiga o un imperio
aliado,
les enseñaron un mejor modo de vivir, creencias,
herramientas
y armas más modernas, o menos anticuadas
pues todas las armas son anticuadas.
Todo ello podría adquirirse en ese furtivo futuro,
al cual se llega
de manera escalonada, o en el presente, pagándolo
a plazos.
He ahí cómo empeñaron su propia naturaleza
como esos niños que llevan reloj y pantalón largo
los bárbaros balbucearon la evolución.
Es así que en sus sarcófagos de vidrio y cemento
tecnología es sinónimo de escándalo
barbarie finalmente es igual a desarrollo.
Dios
Lo que constituye nuestra superioridad en tanto
que especie
no es el goce de la conciencia pues todo lo que es,
procede
y es transmisor de una conciencia; es nuestra
sospecha
e invención de Dios lo que nos ha hecho superiores.
Usufructuarios del mayor accionista que tiene la
eternidad
nos hemos vuelto al mismo tiempo miserables
deudores
pues a este intermediario han sucedido otros
no menos celosos pero sí más ávidos.
Somos en esto inferiores a las otras criaturas
que no pagan peaje ni intermediarios
para acceder a la conciencia cósmica.
La eternidad no es una empresa teológica.
De las muertes regidas
al animal, ninguna como el
yugo
y entre golpe y golpe: un ultimátum.
Quién no sufrió encierro, granja, cuartón, escuela
u hospital,
Tú? eres nuestro futuro.
Con paso suave, más allá del báculo, las reses
se aposentan,
Übermensch frankestein, agnus dei
einstein
hombre nuevo y clon, macromundo payaso
de Microsoft
Gran Parto de los Montes:
mouse.
Accidentes, broncas,
contusiones,
fracturas, hybris, insolaciones, jodas,
karma letal, mamíferas opciones
que resiembran el ser: tarugo, y todas
las venéreas y viriles
banalidades por x, y ó z:
el cuerpo es experimento del vivir.
La razón puta
Pascal no fue el primero
en advertir que el corazón
tiene razones
ni Adolfo Guzmán el último en olvidarlo
al anunciar que
“no se puede tener conciencia y corazón”. La razón
al servicio de la razón misma, el razonamiento
despojado
de todo claro servicio a la realidad o irrealidad
de las cosas
el raciocinio entregado a la servidumbre
del sentido común
que se adormece y adormece a la especie.
Cerebro, músculo adocenado
cabizbajo ante la circunstancia como burro
ante la zanahoria
qué derecho tienes a portar razón y ser llamado
lúcido?
Sólo que la razón a sí misma se compensa
con las más groseras distracciones en su largo
bregar
contra la locura de estar vivos aún entre las
estrellas.
Selección de poemas de Crítica de la razón puta,
de Omar Pérez. Premio de Poesía Nicolás Guillén
2010.
Omar Pérez (La Habana, 1964). Poeta y traductor. Ha
publicado, entre otros, los poemarios: Algo de lo
sagrado (1996), ¿Oíste hablar del gato de
pelea? (1999), Canciones y letanías
(2002), Something of the Sacred (traducción
al inglés y comentario de Kristin Dykstra (2007) y
el ensayo La perseverancia de un hombre oscuro
(2000). Ha traducido a poetas norteamericanos y
holandeses (Shakespeare, Dylan Thomas, Angiolieri y
Pavese).