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La Educación Popular
comparte con la Teoría
de Género y el Feminismo
la lucha permanente de
construir un sujeto
autónomo; la denuncia de
las inequidades,
discriminaciones y
violencias que generan
las relaciones de poder
desiguales.
En Cuba, la perspectiva
de género y el tema del
empoderamiento de las
mujeres resulta un eje
transversal en todas las
experiencias de
Educación Popular que se
desarrollan en zonas
rurales y urbanas.
Además de promover el
debate y la
transformación
comunitarios, los
proyectos basados en la
metodología de Educación
Popular promueven
espacios de
participación para las
mujeres, mediante los
cuales transforman su
realidad cotidiana.
Puede constatarse el
protagonismo femenino en
los diversos proyectos
culturales y
comunitarios; de
formación de líderes
barriales y dirigentes
del Poder Popular; así
como aquellos dedicados
a la soberanía
alimentaria a partir de
la producción de
alimentos y la
protección del medio
ambiente.
Al IV Encuentro Nacional
de Educadoras y
Educadores Populares,
asistieron, desde varias
provincias del país,
coordinadoras de FEPAD
(modalidad de Formación
en Educación Popular
Acompañada a Distancia).
Pude conversar con
algunas de ellas sobre
sus experiencias;
ninguna dejó de
emocionarse al hablar de
su trabajo, tampoco
olvidaron los aportes de
hombres y mujeres de sus
comunidades.
Para Mileidys Pérez
Sadón, de Guantánamo,
resulta un logro
fundamental la inclusión
de amas de casa y
mujeres de la tercera
edad en los grupos de
formación de
delegados/as del poder
popular.
En el municipio habanero
de Güines, Heydi Tejeda
coordina desde el año
2005 el proyecto de
Desarrollo Local, en el
que han integrado la
Educación Popular y el
método de
investigación-acción
para el desarrollo
cultural, agrario y de
recursos humanos del
municipio. Hasta la
fecha, han capacitado a
tres mil 200 personas a
través de talleres y
cursos de posgrado en la
Universidad Agraria de
La Habana.
Consuelo Hernández
Rodríguez (Mabel),
lidera en la Estación
Experimental de Suelos
del Escambray, un
proyecto que promueve el
cuidado de los recursos
naturales a partir de la
capacitación de los
campesinos. Su
experiencia rescata la
sabiduría del
campesinado y de manera
especial valida la
Educación Popular como
metodología para la
construcción colectiva
del conocimiento.
“Nosotros damos los
talleres en el campo,
preparamos las mesas y
los bancos con maderas y
tablas; nos reunimos
bajo los árboles, no en
oficinas con aire
acondicionado. La
relación con los
trabajadores de las
fincas es fundamental,
no somos los
especialistas que llegan
a decirles cómo son las
cosas, sino que nos
nutrimos de sus
experiencias. Eso el
campesino lo agradece”,
afirma.
Cada una de las
entrevistadas reconoció
las dificultades como
parte del proceso. Las
resistencias a la
metodología, la
desmovilización de las
personas, la falta de
recursos y también los
prejuicios patriarcales
resultan algunas de las
principales barreras a
las cuales deben
enfrentarse cada día.
Tales tropiezos se
comparten con educadoras
de América Latina. A La
Habana asistieron
representantes de
Venezuela, El Salvador,
Honduras y Brasil. En
estos países, las
mujeres también son
mayoría en el trabajo
desde la metodología de
Educación Popular,
vinculados
principalmente a
proyectos agrícolas,
políticos y sociales.
Messilene Gorete lleva
15 años en el Movimiento
sin Tierra de Brasil
(MST). Y al igual que
nosotras reconoce el
impacto del patriarcado
en la cultura de su
país y en el desarrollo
de las mujeres.
“Nosotras vivimos en
Brasil esa cultura
capitalista y
patriarcal. En el campo,
es mucho más tradicional
esa cultural, por eso
nos enfrentamos a ella
permanentemente.”
Al interior del MST se
desarrollan estrategias
para la ruptura de esta
ideología, por eso la
importancia del trabajo
político. Desde la base
hasta la dirección
nacional del Movimiento
se promueve la
participación de las
mujeres; en la
actualidad la mitad de
la dirigencia nacional
del MST es femenina.
Sin embargo, esta no es
una lucha fácil, según
Missilene la complejidad
del proceso radica en la
construcción de una
cultural y ser humano
nuevo. ¡Ahí está el
reto!
Establecer nuevos
referentes subjetivos,
reconstituir el valor
revolucionario de la
palabra, del diálogo y
la participación popular
resulta hoy la demanda
fundamental. Por eso, la
validez del pensamiento
que guiaron a 250
educadores populares en
este encuentro de
noviembre de 2010: “Por
una opción socialista,
sentida y pensada desde
nuestras prácticas”.
Las experiencias de
Mileidys, Mabel, Heidy,
Messilene y de muchas
otras mujeres y hombres
demuestran que es
posible construir esa
opción socialista, esa
sociedad sentida y
pensada desde prácticas
donde la Educación
Popular, el Género y el
Feminismo resultan
herramientas
indispensables. |