Año IX
La Habana
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Cuba es una revolución singular

Frei Betto • La Habana

Foto: Alejandro Ramírez

 

Buenas noches, saludo a todas las mujeres en la persona de mi querida amiga Caridad Diego, jefe de la Oficina de Asuntos Religiosos, y a todos los hombres en las personas de mis queridos amigos Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, y Abel Prieto, Ministro de Cultura.

Me siento un poco padrino del Centro Memorial Martin Luther King, Jr. Este es un momento de muchas fechas importantes, en este mes de abril hemos conmemorado, el día 4, el trigésimo noveno aniversario de la transvivenciación de Martin Luther King, Jr. No me gusta la palabra muerte; creo que de este lado la vida es tierna, del otro es eterna, entonces prefiero decir “transvivenciación”. Conmemoramos no solamente los 20 años de este centro, sino también, el próximo día 2 de mayo, diez años de una otra persona fundamental para toda la trayectoria del CMMLK, que es el profesor brasileiro Paulo Freire.

Debo contarles a ustedes algo que, quizá, poca gente conozca. La primera vez que vine a Cuba fue en 1981. Trabajaba, hace muchos años, en educación popular por la metodología de Paulo Freire. Desde ahí, con esta metodología, logramos organizar, no solamente en Brasil, sino en muchos otros países de América Latina, las Comunidades Eclesiales de Base, todo un proyecto religioso con sus reflejos políticos y con mucho equilibrio, porque nunca las Comunidades Eclesiales de Base cristianas han querido tornarse un partido político; como tampoco los partidos que han surgido desde ahí han querido acabar con las comunidades para que se transformasen todas en militantes partidarios. Son todos militantes desde la fe cristiana, desde su convicción religiosa.
 

Paulo Freire siempre ha sido muy cristiano. Cuando presentó sus primeros libros, hubo alguna gente del Partido Comunista de Brasil que lo acusó de “idealista hegeliano”. Esto llegó hasta la Unión Soviética; allí se decía que no se podía aceptar los libros de Freire porque era un “idealista hegeliano”.

Posiblemente los soviéticos ni se dieron el trabajo de leer a Paulo Freire; pusieron una silla de censura y, pronto, estaba dicho que este ya no puede...

Llegué a Cuba hablando mucho de Paulo Freire, y Fidel se interesó. Le pregunté si podríamos realizar aquí un encuentro latinoamericano de educación popular y él me preguntó —¿cuál es la diferencia entre Educación Popular y Educación Escolar? Digo: —Mire, Comandante, la diferencia es que en la educación escolar no se puede, en la clase, inventar la trigonometría o la escala atómica, hay la presuposición de que existe un conocimiento acumulado que se va a transmitir a los alumnos. La educación escolar tiene como principio, por supuesto, esta idea de que haya un conocimiento acumulado, que se transmite de generación en generación; mientras que la educación popular parte de la experiencia misma de la gente. La educación popular tiene una metodología inductiva, y he visto que permite a mucha gente, en nuestros países capitalistas, gente pobre, rescatar, más aún, conquistar su autoestima. Por ejemplo, en nuestro país hay mucha gente que son analfabetas, muchos, muchísimos que no han terminado sus estudios por falta de dinero, por tener que trabajar desde muy temprano, precozmente.

Ellos tienen la idea de que son cultos aquellos que son escolarizados, e ignorantes aquellos que tienen poca o ninguna escolaridad. Paulo Freire quebró este mito, porque nos ha enseñado que no hay nadie más culto que otro. Hay distintas culturas socialmente complementarias. Tengo un ejemplo muy de cerca: vivo en una comunidad conventual en Sao Paulo, y tengo cuatro cursos superiores: periodismo, antropología, filosofía y teología.

La cocinera de mi comunidad es una señora que ha pasado solamente tres años en la escuela. Desde este punto vista elitista, soy más culto que ella. Paulo Freire me ha enseñado que es una mentira, ¿por qué?, porque ella tiene una cultura culinaria que yo no tengo. Nosotros dos, perdidos en una selva, y un pollo; yo muero de hambre y ella no, gracias a su cultura culinaria. En la balanza, la cultura de ella es más importante que la mía, porque ella puede vivir sin la mía, y yo no puedo vivir sin la de ella. Esa es la diferencia.

En cuanto a esta metodología la gente va aprendiendo que tiene valor por ser gente, por vivir su experiencia cotidiana y aprender a analizar esta experiencia, sacar conclusiones, a establecer relaciones desde su experiencia doméstica, familiar, con el barrio, el municipio, el país, con la historia del país, con el mundo, o sea, que vas creando conexiones. Fidel dijo: —Betto, comprendí y creo que esto es muy importante; vamos a buscar aquí un lugar donde organizar un encuentro latinoamericano de educadores populares.

El primer encuentro fue a fines de 1981, realizado en la Casa de las Américas. Había, como participantes, muchos latinoamericanos; pero ningún cubano, al no ser la gente de Casa de las Américas que habían abierto las puertas. Allí hicimos el segundo encuentro, dos años después; entonces ya había asistentes cubanos. Como tenía la bendición del Comandante para hacer subversión a favor de la Revolución, seguí con este trabajo. Y al tercer encuentro, ya los cubanos estaban plenamente participando de esta actividad y reconociendo, efectivamente, que la metodología de Paulo Freire podría contribuir a muchas otras metodologías y muchos otros trabajos educativos, políticos que se hacen en este país a través de varias instituciones, desde el Partido, los CDR, la Federación de Mujeres hasta la Juventud Comunista y otras.

En 1987 surgió la idea de crear, aquí, una institución permanente, similar a otras que existen en el continente, que es el CMMLK, que en estos 20 años constituye un patrimonio importante de la Revolución cubana, que ha traído una contribución en muchos talleres de formación e información, y con todo un reflejo también continental, incluso mundial, y porque ese trabajo es muy importante, por un detalle que todos nosotros conocemos bien: hay muchos atributos humanos que se transmiten por genética. El hijo de un músico puede tener tendencias musicales; el hijo de un literato puede tener tendencia literaria; lamentablemente la conciencia revolucionaria no se transmite  genéticamente; el hijo de un revolucionario puede ser un tremendo reaccionario o totalmente indiferente a un proceso revolucionario. El ser humano tiene dos defectos invencibles: plazo de validez y defecto de fabricación, que la Biblia le llama de pecado original. O sea, lo que tenemos de más fuerte en nosotros, es la materia prima del capitalismo, el egoísmo. Eso significa que en cada generación tenemos que trabajar las potencialidades del amor.

El socialismo es el nombre político del amor. Vivir en el socialismo es saber compartir, ser generoso, pensar primero en lo comunitario antes que en lo individual, donar la vida como han hecho Luther King, el Che, Jesús y tantos otros, para que otros tengan vida. Esto es socialismo, esto es amor, pero eso significa un proceso educativo. Cada generación tiene que hacer trabajos de educación, para crear amor o, si quieren, educación para el socialismo, educación para la Revolución. Ese es el sentido de la Educación Popular. Hay muchos países de América Latina donde la Educación Popular ha ayudado a la gente a salir de sí mismos, a comprender la importancia de los derechos sociales y, sobre todo, comprender la importancia de que, la vida de cada uno de nosotros, en un momento, tiene que dar un salto, y este salto es el que marca la distinción entre las personas.

La humanidad se divide entre aquellos que miran la vida como fenómeno biológico, que hay que mantener, por eso es necesario trabajar para tener dinero, comer, tener una vivienda,  salud… Y otra parte, lamentablemente menor, que tiene una percepción de la vida, no solamente como fenómeno biológico, sino como fenómeno biográfico, histórico, o sea, mi vida no es mi vida, es de un pueblo, de una nación, de una historia, de un proyecto humanitario que engloba a todos nosotros, a toda la humanidad.

Esa es la visión cristiana más profunda, y esa es la visión del socialismo, o sea, tenemos que ser capaces de, en cada nueva generación, reinventar las herramientas de formación para el altruismo, la solidaridad, el amor, porque es la única manera de no tener una concepción socialista equivocada, como la que provocó el desplome del socialismo europeo.

Durante mucho tiempo, nosotros, los cristianos, teníamos por delante un dilema: “huevo o gallina”. Decidimos hacer inversión en el huevo: si formamos bien a las personas, vamos a tener una buena sociedad... Hay muchos curas y hermanas que, con sus escuelas católicas, han formado gente muy capitalistas, que no han sido capaces de formar gente dispuesta a cambiar el mundo, a transformar el mundo de la desigualdad en un mundo de igualdad ―Fidel es una excepción de alumno de escuela católica que se hizo revolucionario.

En un mundo capitalista no basta hacer la inversión en el huevo. El socialismo de Europa hizo al revés: hay que hacer inversión en la gallina. Si tenemos una buena gallina gorda, una sociedad socialista, toda la gente que va a nacer ahí va a ser socialista. Me pregunto: ¿dónde se encuentran hoy mis amigos? Porque visité muchas veces la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquia, Alemania Oriental, y he encontrado mucha gente muy revolucionaria, muy marxista, con muchos sueños de un futuro mejor para la humanidad, ¿dónde se encuentra esta gente hoy? ¿Dónde están aquellos que luchan para reinventar el proyecto socialista?

En Europa, lamentablemente, quizá por mi ignorancia, falta de información, no conozco movimientos de lucha por el socialismo, pero sé que el socialismo está siendo reinventado en Cuba, esto lo sé. Por eso es que Cuba tiene singularidades.

Mucha gente se pregunta ¿pero cómo tú puedes explicarme que Cuba no ha sido víctima del efecto dominó? Digo, porque Cuba es una revolución singular. Yo mismo, cuando llegué aquí en los años 80, esperaba encontrar en cada esquina una cara de Lenin, de Marx o de Engels; encontré un señor que tenía poco pelo en la cabeza, unos bigotes grandes que no conocía bien, que se llama José Martí, y todo porque esta es una Revolución que se ha construido desde sus propias raíces, desde su propia identidad cubana, y siempre con fuerte sentimiento de solidaridad internacionalista.

Por eso es que aquellos que se encuentran prisioneros en los EE.UU. son como hermanos de cada uno de nosotros. Este señor Posada Carriles, que ha sido terrorista, que ha sido liberado ahora cuando hay una conmoción internacional provocada por los medios de comunicación capitalistas a causa del genocidio ocurrido en La Universidad de Virginia, y pregunto, ¿dónde está la conmoción por el genocidio que Bush promueve en Iraq?, ¿dónde está la conmoción por lo que pasa en Guantánamo?, o sea, ¿será que la locura de este muchacho de Virginia es mucho más grave que la irracionalidad bélica criminal de la Casa Blanca con muchos pueblos del mundo?

Cuba es para nosotros este termómetro de ser capaz de mirar la realidad con otra óptica. Esto que Paulo Freire nos ha enseñado, y que hace la Revolución con su historia y con su práctica; o sea, Paulo Freire hizo, entre muchos otros, un libro muy importante, Pedagogía del Oprimido, que nos enseña que un mundo siempre es visto o por la óptica del opresor o por la óptica del oprimido; las dos ópticas mientras hayan opresores y oprimido, no coinciden; la cuestión es saber cuál es mi óptica, desde qué óptica debo mirar este mundo.

Jesús me ha enseñado que debemos estar al lado del oprimido mismo, aun cuando tengamos la impresión de que no tiene razón. La historia demuestra que nunca nadie se ha equivocado cuando se puso al lado de los pobres, de los oprimidos, de los excluidos. Este es el mérito de ustedes, de Cuba, este el mérito del Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr., es una herramienta para aportar una pequeña, pero importante, contribución a esta tarea cotidiana que es construir día a día el socialismo, y demostrarnos a nosotros, los que vivimos fuera de este país que esta no es solamente una utopía, es una esperanza y una posibilidad.

Muchas gracias.

Palabras en el Acto Central por el XX Aniversario del Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr. Teatro Amadeo Roldán, 25 de abril de 2007.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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