Año IX
La Habana
30 de OCTUBRE
al 5 de NOVIEMBRE 
de 2010

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

RETABLO ABIERTO

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Cultura Corazón Adentro en Venezuela

Misión teatro

Armando Morales • Caracas

Fotos: Yinett Polanco

 

Vea en la jiribilla: Las caras de caracas

 

Desde el 28 de abril de 2008, Cultura Corazón Adentro, Misión Socialista, ha desplegado en la República Bolivariana de Venezuela un trabajo sociocultural cuyos objetivos principales se materializan en las comunidades. Como uno de los posibles medios para alcanzar y lograr una sociedad más justa, la nueva Venezuela asume, entre sus vitales objetivos, el mejoramiento de la calidad de vida en sectores poblacionales atávicamente excluidos.

A fin de preservar y difundir lo más auténtico del arte y la cultura, en primer lugar la venezolana, latinoamericana y universal, la Misión tiene, a manera de estratégicas metas, el fortalecimiento de la identidad cultural y el sentido de pertenencia en niños, adolescentes, jóvenes y adultos partiendo, a través del arte, de trabajos que privilegien el rescate de valores éticos y culturales.

A la convocatoria en las parroquias para formar talleres y unidades artísticas dentro de las manifestaciones de las artes plásticas, danza, música y teatro, se han ido vinculando paulatinamente diferentes agrupaciones urbanas, en su mayoría alumnos de los centros educacionales tanto de las escuelas bolivarianas, como en las privadas y religiosas.

En el 2009 se dio continuidad a la Misión desde nuevos espacios, activando y movilizando procesos formativos y educativos, contribuyendo así a la salvaguarda de manifestaciones y expresiones de la cultura popular tradicional. Se trata de un proyecto que favorece al enriquecimiento espiritual de la población, potenciando la actividad artística en la comunidad: núcleo imprescindible en la democratización cultural; activada y desarrollada por la Revolución Bolivariana.

“Misión Cultura es algo muy hermoso, he descubierto muchas cosas en mí, gracias a la profesora María de los Ángeles. Gracias a ella aprendí cómo manipular los títeres y actuar en público. Gracias a la profesora María, aquí en mi comunidad ‘habemos’ muchos niños que esperamos muchas cosas buenas.” Estas palabras de Keyber Rafael Peñalosa Escobar, niño de apenas 11 años, reflejan el impacto cálido promovido gracias al trabajo de los instructores de arte en la Misión.

María de los Ángeles Pérez, actriz titiritera del Grupo Integración, graduada de la Escuela de Instructores de Arte, de Granma y del Diplomado de Teatro para niños y de Títeres del Instituto Superior de Arte, instructora-colaboradora de muchos otros niños como Keyber Rafael nos refiere: “...como Instructora de Arte no ejercí porque me dediqué a la actuación con títeres. Ha sido muy importante desdoblarme como Instructora aquí en Venezuela. Cuando veo a personas como los del Círculo de Abuelos en el barrio Bolívar, en la parroquia de Petare, me estimula el deseo de esos abuelos; sus ansias de aprender, como si lucharan en una carrera contra el tiempo. Me satisface disfrutar de la Abuela Petra, 79 años, como si fuera pariente de nuestro Juan Candela, llevándonos a través de sus cuentos, a un mundo imaginario; a un teatro invisible, donde ella dialoga con lechuzas y abejas...”.

Los encuentros de la manifestación teatro, convocados en las parroquias de Antímano, 23 de enero, La Vega, Petare, Leoncio Martínez, Caricuao, entre otras populosas barriadas caraqueñas —en la actualidad Misión Cultura se ha extendido a los estados de Barinas, Portuguesa, Lara y otros—, han convertido esas acciones en emocionantes fiestas comunitarias a partir del trabajo desplegado por los instructores-colaboradores de Cultura Corazón Adentro, Misión Socialista. Los participantes en estos eventos tanto los actores-talleristas en el escenario, como los familiares, profesores de los centros educacionales, vecinos y paseantes ocasionales, en función de espectadores han descubierto, quizá por primera vez, la hechizante expresión comunicadora del arte teatral.

El Centro Cultural Casa de Campo Guzmán Blanco, en el barrio Mamera, parroquia Antímano, sirvió de sede para recibir en sus salas y patios la faena diaria de los instructores y artistas de la escena. Una vez más, el arte y la cultura penetraban muy adentro del corazón.

El trabajo de la colaboradora tunera Raiza Herrera, del Sistema de Casas de Cultura, al frente del grupo El Principito mostraba, en carne y hueso al Pelusín frutero, conocido “juguete cómico” de Dora Alonso. Teatralmente el traslado del personaje-títere Pelusín del Monte, originalmente concebido para la modalidad de guante, era asumido esta vez por el niño Kleiber Ramos, de espléndidas condiciones histriónicas. Su actuación en el protagónico resultó coherente y armónica. Igual desempeño interpretativo ofreció la niña Katherin Tovar, en el rol de “la abuela Pirulí”. En tanto el vestuario mostraba corrección observando las características de cada personaje, aunque en el de la “Florinda” podría haber sido más estridente. El colectivo, en su totalidad, situó al ¡Respetable! ante el gran teatro. Pelusín frutero, brindó, además, el gozoso momento marcado por la alegría de reencontrar, en un niño venezolano, a nuestro Peluso Patatuso.

La fiesta teatral continuaba con una de las narraciones más disfrutadas por nuestros pueblos. La cucarachita Martina, adaptada en sus múltiples variantes protagónicas de insectos, era interpretada esta vez desde la delicada inocencia de una niña, Franyelis Isabel López, de apenas cinco años. La espléndida “actriz” resolvía, con una envidiable pericia histriónica, los diferentes roles de los  pretendientes matrimoniales de la empolvada Martina. Gallo, toro, sapo, ratón y cuantos animales a ella se le hubiera podido ocurrir, iban saliendo de un cajón. De la mano de la titiritera surgían cuantos accesorios le fuesen necesarios para descubrirnos la maravillosa magia del arte teatral.

El desempeño de una intérprete, como la que asumía la responsabilidad de ofrecer tal actuación y animación de las figuras con lúdica “fe y sentido de la verdad titiritera”, resultaba conmovedor. El espectáculo, adornado por la gracia, la picardía y el encanto, estaba al alcance de nuestros alucinados ojos. Este montaje, cuidado, tierno y fascinante, guiado por la instructora Inalvis Corría, de la Casa Municipal de Cultura en Nueva Gerona, Isla de la Juventud, distingue como uno de los trabajos donde la Cultura Corazón Adentro se hace palpable realidad.

“La confección de títeres, (es) una de las técnicas de mayor aceptación, pues permite hacer más con menos y da la posibilidad de acercarse de manera certera y sencilla a muchos niños que no han desarrollado sus capacidades creativas. En los talleres todas las manifestaciones se conectan entre sí: los títeres creados en Artes Plásticas sirven luego para las clases o puestas en escena de teatro, en las que se concientiza a los estudiantes sobre el carácter incluyente que deben tener las presentaciones...”1

El actor-titiritero del Teatro Nacional de Guiñol, Lázaro Hernández, es otro de los jóvenes talentos llamados a dar continuidad, en la parroquia Leoncio Martínez, al trabajo desplegado en 2008. El ahora instructor-colaborador revive aleccionadoras experiencias: “Hablar de la Misión en Venezuela es hablar de un suceso viviente e histórico. Me tocó trabajar en una barriada “difícil”. Un alto porcentaje de la población se manifiesta en contra de la Revolución Bolivariana. Esta situación resultaba incómoda. Se recogieron firmas para sacar a la Misión de allí. No éramos bienvenidos... Nos tocó enfrentarnos con esos problemas. Me reuní con los niños; les hablé de la cultura, del teatro, de los títeres; de la importancia del arte. Las primeras clases fueron de actuación, de realización y animación de figuras. Nunca imaginé que fuera a sentirme tan bien con ellos. En 2008, les dirigí la pieza El baile de Teodorito, del maestro Eduardo Di Mauro; este año estrenábamos El fantasma tristecito, de Tomás Jurado; y Pepe, el marinero, de Roberto Espina. Paso a paso los niños han ido descubriendo la capacidad expresiva tan grande que tienen. Los aplausos recibidos en los encuentros parroquiales les llenaban de alegría los ojos. Ahora se recogen firmas para que permanezca la Misión. Seguimos trabajando...”.

En la barriada Paulo VI, Petare, se celebró uno de los tantos encuentros parroquiales. Las diferentes manifestaciones ocuparon los espacios de un antiguo almacén presentando sus más recientes trabajos. El instructor Rafael González, en Cuba director del Teatro Escambray, mostraba un delicioso divertimento escénico a partir de la lírica de poetas  y narradores argentinos, venezolanos y cubanos. Las canciones de Teresita Fernández, pautaban el diálogo con los intérpretes de primera línea. Niñas y niños con apenas seis años descubrirían, bajo la guía del sabio instructor, la maravilla del teatro; del valor del espacio escénico; de la importancia de la dinámica del movimiento, de las pausas silenciosas del poema, de la musicalidad del lenguaje, del desenfado al organizar sillas como único elemento escenográfico y su función mutable según la necesidad de la dramaturgia espectacular. La exigencia creativa del instructor se materializaba gracias a un hechizante desempeño actoral. Vamos a jugar... a que vivimos en un palomar, ilumina una vez más, por si fuese necesario, los senderos transitados de la cultura y del arte teatral, muy adentro del corazón.

Los instructores de arte del archipiélago cubano han tomado por asalto barriadas venezolanas cuasi inabordables para la actividad artística. La abnegación y el trabajo solidario de cada día han echado por tierra argumentaciones clasistas acerca de los intereses de los pobladores por el arte y la cultura. La guantanamera Xiomara Solís, instructora de arte en las tierras del Guaso y con más de 30 años de experiencia en estas labores, nos confiesa: “Cumplo un sueño y una deuda conmigo misma al poder transmitir mis conocimientos a los más necesitados. Siento la satisfacción de ser pionera del proyecto social Cultura Corazón Adentro; conocer e intercambiar con otros pueblos y fortalecer y sentir el orgullo de mi identidad cubana.”.

En la parroquia Sucre, Josvany Gil, instructor de teatro del Sistema de Casas de Cultura mostraría su trabajo sustentado en la estrecha comunicación con sus talleristas. De las varias opciones demostrativas del repertorio para el teatro con niños, Josvany se decidió por La cucarachita Martina, pieza antológica de la cuentística y el teatro latinoamericano. Llama la atención la masiva participación de “actores” de ambos sexos, así como la disciplina creativa, el orden educacional-formativo y una alegría en todos los participantes por la experiencia novedosa de hacer teatro. Alegría convertida en energía, concentración, atención, creatividad y poder expresivo entre otras muchas facetas. Este trabajo es ejemplo de los horizontes que la Misión activa.

El Primer Encuentro de Teatro celebrado en la parroquia 23 de enero, antecedido por los de Danza y Música, brindó la alegre oportunidad de apreciar en una jornada, montajes escénicos que evidencian las capacidades histriónicas descubiertas en el trabajo diario. El deslumbramiento de los presentes ante el suceso teatral marca la acción cultural de la Misión como justa, necesaria e imprescindible en el cotidiano acontecer de la población.

El encuentro se iniciaba con la pieza El búho y la Luna, representada por niños de la Escuela Virginia Martínez. La instructora Dolores (Lolita) Rodríguez, titiritera de larga experiencia, miembro de Juglaresca Habana, convencía una vez más con su maestría artística, educativa, creativa y humana. Tras un colorido retablo irrumpe un coro de títeres-ranas, cada uno de ellos ataviados con vivos colores, croando y saltando gracias a la energía otorgada por sus noveles animadores. El personaje del búho, en sus dos variantes en cuanto a proporción y modalidad técnica, es presentado a través de una imagen cercana al naturalismo, estética que los aleja un tanto de la rotunda expresión titiritera lograda en las ranas y el resto de los personajes. Pequeños detalles observados en la dramaturgia precisan de mayor trabajo. Sin embargo, desde la improvisada platea se recibía la voluntad comunicante de los osados actores y animadores en continuar explorando, junto con su instructora, el camino hacia la luz.

El sector poblacional de mayor incidencia en el trabajo de Cultura Corazón Adentro, Misión Socialista, lo compone, innegablemente, la población infantil, por lo cual el revisado Programa Metodológico de la especialidad teatro, esté dirigido a esas edades. “Este programa (...) propone reinventar o descubrir terrenos ignorados u olvidados en el campo artístico y participativo en la tan ineludible trasformación del ser social. Para ello es imprescindible la incitación a la creatividad; a la libérrima expresión no solo del niño, sino de adolescentes y jóvenes así como adultos interesados en el universo propiciador de la actividad del juego teatral (...) La educación, desde la práctica teatral, convierte al educando en ‘actor de su propia educación’”.2

Con el título El cangrejo de la gran sabana, prosiguió la fiesta teatral. El cangrejo volador, conocido cuento del cubano Onelio Jorge Cardoso, fue trasladado al paisaje venezolano con total sentido de la necesaria acción de “ser fiel” en la infidelidad. El cuento, como género literario, tiene su discurso expresivo, el teatro, igualmente, tiene el suyo. De ahí que la experimentada instructora Carmen Thompson, directora del proyecto teatral Chichiricú, de Juglaresca Habana, descubra en Venezuela los giros lingüísticos del habla cotidiana popular; la fauna particular de los campos y el protagonismo del araguaney, como el emblemático árbol donde la inflexible voluntad del cangrejito descubrirá, gracias al trabajo, su libertad.

La instructora Carmen contó con el grupo de infantes Los Turpiales, quienes irrumpiendo con sus vestimentas identificadoras iniciaban, a manera de presentación festiva, la puesta en retablo de títeres. Encanto mágico, soltura subyugante y la alegría “sabichosa” de lo que representan, se sumaba a los hermosos títeres caracterizados en certera imagen. La animación de las figuras por los “titiriteros”; precisos en sus movimientos y en sus caracterizadores timbres, en función de la identificación de cada uno de los personajes a ellos confiados, nos descubrían con este montaje, otro momento de inefable placer estético. La libertad expresada a través del trabajo, concientizadora acción de estos niños, constituye un canto al compromiso social. He ahí la importancia de su escenificación a través del arte de los títeres en la comunidad.

Con el divertimento escénico titulado Deportipayaseando, concebido por la Instructora Yanara Díaz, actriz de la compañía habanera Estro de Montecallado, la jornada continuó su trayectoria. Gozosamente resuelto por el grupo infantil Solecitos del mar, el espectáculo presentaba una banda sonora atractiva; festiva como soporte musical del silencio pantomímico a los temas deportivos tratados: la pelota, el boxeo, entre otros. El espacio se inundó de simpáticos mimos, alegres, jocosos en el juego y en su verdad escénica. El buen gusto, el pensamiento creativo, el preciso maquillaje caracterizador más el uso de la utilería y accesorios imprescindibles hacen desear que esta propuesta teatral se amplíe en acrecentadas y complejas peripecias.

No obstante la masiva participación de los infantes en talleres y acciones escénicas, la abarcadora acción sociocultural no excluye a otros componentes de la sociedad. Prueba de ello es el disfrutable sainete dirigido por Carmen Thompson con el título La Madama y el Medio Pinto. Los conocidos personajes, sacados de las fiestas del carnaval venezolano, irrumpen en un contexto escénico henchido de irónica y tangencial picardía propias del teatro popular que han hecho las delicias del público todo, aún de aquellos impedidos en poder descifrar que en la pieza Romeo y Julieta reside algo más que trágico romanticismo.

En la parroquia Antímano, el arte teatral exploraba sus esencias. Desde milenios, los hombres han venido al tablado escénico a reconocer su rostro. Casa de muñecas, la célebre pieza de Henry Ibsen, ha servido a los teatreros de la agrupación Refugio Teatral —dirigido por el colaborador-instructor Williams Quintana, actor del matancero Icarón Teatro— de resonante provocación social. La puesta en escena de Quintana ilumina la oscura, por absurda; tenebrosa, por real, vida de tantas Nora. Nora latinoamericana, título de la versión, encausará sus pasos hacia el lugar de la luz.

Esta reseña de vivencias ha tratado de rememorar lo imposible. Para descubrir el teatro es menester estar frente al actor, en cuerpo presente. En ocasiones, ni así. Una de las piezas para el teatro de títeres devenida clásica, en el repertorio de compañías de nuestra América: la conocida y aplaudida Chímpete Chámpata (El pícaro burlado), de Javier Villafañe, no podía estar ajena a Cultura Corazón Adentro. La fascinación que provocan las sencillas peripecias de los personajes Narigón, Galerita y el Comisario Policía, están presentes en la parroquia Valle-Coche. El instructor-colaborador José Miguel (Jochi) Díaz, director del Teatro Estro de Montecallado, coloca el retablo en la solar luz de las plazas parroquiales. Sus excepcionales titiriteros responden a los nombres de Yonaikel, Yoerdenson, Rafael Alberto, Heidelber, todos estudiantes de la Escuela Básica del barrio 70.

A la pregunta de ¿qué significado tienen el teatro y los títeres para ti? Rafael Alberto (12 años) respondió: “Antes de la llegada de los profesores de la Misión Cultura conocía el teatro a través de las maestras. Se trabajaba para el día de las madres; en los actos de inicio o fin de cursos. Actúo con títeres por primera vez, y comenzó la magia. Primero con el diseño y construcción de los títeres, que al principio fue un entretenimiento, y luego se nos hizo una necesidad. No podía olvidarme de ellos, siempre con el deseo de darles vida. Los títeres nos hacen soñar e imaginamos que son reales.” Yonaikel, quien da vida al personaje Trotamundos concluye: “El teatro nos ha dado tremenda fama en el barrio. Incluso, la maestra nos mira diferente y nos pone de ejemplo para muchas cosas. Ella dice que antes éramos lo peor del salón. El teatro nos salvó.”

 
Notas:

1 CORAZÓN ADENTRO-VEA

Claudia Fundora / Semanario todosadentro, Caracas, Venezuela / 18 julio 2009, p. 19.

2 PROGRAMA METODOLÓGICO TALLER DE TEATRO

Cultura Corazón Adentro, Misión Socialista, Caracas, Venezuela, marzo 2009.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600