Año IX
La Habana
16 al 22
de OCTUBRE
de 2010

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Soy de esta generación

Ramón Silverio • La Habana

Foto: Yander Zamora

 

Recibir un reconocimiento como el Premio Maestro de Juventudes es realmente de gran importancia. Toda mi vida la he dedicado a trabajar con los jóvenes y en estos últimos tiempos, mucho más; pero no lo hago situándome en la etapa de mi juventud, sino en esta etapa que ustedes están viviendo, con todo lo que pueda tener de bueno y de malo. Escucho siempre a los jóvenes y a partir de sus criterios, a partir de su modo de ver y entender la cultura y el mundo, organizo las actividades en El Mejunje.

Ese espacio no es más que lo que los jóvenes han propuesto, lo que los jóvenes han querido hacer como protagonistas. Por ello, muchas de las actividades que organizamos son posibles gracias a sus esfuerzos, las hacemos con sus recursos. En el Mejunje, mi empeño fundamental es ahora trabajar para los jóvenes y creo que no pudiera hacerlo si no estuviera con ellos, si no los escuchara. Soy de esta generación y como tal me proyecto.

Un maestro de juventudes

Creo que esta distinción me motiva aún más a hacer lo que siempre he defendido: renovar, sistematizar nuestras actividades, interpretar y trabajar siempre cada día más, hasta que pueda, sin cansancio alguno.

El diálogo entre nuestra generación y la actual es necesario, importante. Se dice mucho que la juventud está perdida y para nada comparto ese criterio. Creo que la juventud de hoy está muy encontrada, a veces quienes están perdidos son los que tienen que ver con ellos y no los entienden o no los suman. Hay que cambiar muchas maneras de hacer, cambiar el discurso, la manera de movilizar, que ya es caduca. En El Mejunje movilizamos a los jóvenes; pero con otro tipo de discurso, con otra manera de hacer las cosas, huyendo del “teque”, de la consigna vacía. Frente a los jóvenes hay que ser ejemplo, mostrar un magisterio. Eso solo se logra con sacrificio, trabajo, escuchando sus preocupaciones. Únicamente así.

Tenemos una juventud muy inteligente, muy preparada; pero hay que orientarla y brindarle espacios diversos. Creo que nuestro Mejunje en Santa Clara es el espacio más diverso que pueda haber en Cuba, porque incluye a todas y todos.

El Mejunje: trabajo constante

Tengo muchos quehaceres hoy, porque el Mejunje ha crecido para bien, sin perder su espíritu, sin perder su público. Ahora tenemos una sala de teatro que nos permite presentar allí espectáculos muy variados y sobre todo buen teatro. Tenemos además una galería y un café que se suma a todo el trabajo del Centro. Queremos llenar siempre esos espacios, que no haya vacíos. Ya que no podemos alargar la semana, por lo menos sí los días y tratar de utilizarlos lo mejor posible.

Siempre pienso en abrir mucho más el universo del Mejunje, ahora más con las potencialidades que tiene el espacio y con la preferencia de que goza dentro de la ciudad de Santa Clara. Para mí es muy importante ver a muchos jóvenes cantando boleros, bailando con los Fakires. Eso es obra de un trabajo constante, no se puede decir que la música tradicional no gusta si no pones empeño en ello. Ahí está nuestro gran reto: incorporar más jóvenes para que conozcan la historia, las tradiciones culturales de un modo que resulte ameno, instructivo. Cuando eso se hace bien, los resultados son siempre muy buenos.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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