Año IX
La Habana
14 al 20
 de AGOSTO
de 2010

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Si en el Despacho Oval escucharan a Fidel

Pedro de la Hoz • La Habana
Fotos: Roberto Chile

 

Una a una se van juntando las palabras. Una voz y otra y otra más hasta que el reclamo se torna coral. No hay otro modo de hacerlo en un mundo donde los muros no solo están en las fronteras, sino que se levantan desde los poderosos medios de comunicación para que nadie escuche. Poco a poco se  tiene la certeza de que no somos pocos los que creemos y luchamos por la sobrevivencia de la especie, en esta hora crucial.

Cynthia Rogers, una muchacha de Minessota, que ha leído en la edición digital de Granma en inglés, la apelación de Fidel Castro a los parlamentarios cubanos, escribió el siguiente comentario: “Es muy loable que alguien con tantos años de experiencia en la política dirija un mensaje a los políticos de mi país para que no toquen los tambores de la guerra. Si en el Despacho Oval escucharan a Castro, observarían que tiene toda la razón. Pero usted sabe que los políticos de mi país solo se oyen a sí mismos. (…) En el círculo de mis amistades estamos pensando en enviar a los congresistas que nos representan una síntesis del mensaje del líder cubano”.

Desde el otro extremo del hemisferio, en la Patagonia argentina, llegó una comunicación muy singular de un profesor de Matemáticas de nivel secundario. Se llama Salomón Jablonski. Su abuelo, nos cuenta, se asentó en Argentina en 1947, luego de haber sobrevivido al campo de concentración de Treblinka.

“Yo quise mucho al abuelo, a pesar de que pensábamos distinto sobre varias cosas, entre ellas Cuba. Mi abuelo tenía una especie de alergia por el comunismo y le parecía que en una isla del caribe no podían implantarse las ideas comunistas. Leyendo a Fidel en estos días, me acordé del abuelo, que era un hombre pacifista por principio. Cuánto le hubiera gustado saber que un comunista del Caribe iba a ser abanderado de la paz”.

Hace apenas unas horas, antes de encontrar en mi buzón electrónico esas y otras comunicaciones, tuve la oportunidad de compartir un ensayo de Alicia Alonso, en medio del proceso de montaje de las coreografías que estrenará en el Festival Internacional de Ballet de La Habana 2010.  En un aparte, le pregunté por la significación que para ella tenía la fecha del 13 de agosto —“Qué Fidel cumpla muchos años más, con la energía con que lo estoy sintiendo”, acotó la gran artista— y la percepción que ella poseía acerca de cómo la opinión pública norteamericana podría asimilar el reclamo a detener el estallido de un conflicto nuclear. Alicia respondió:

“Conozco a muchos norteamericanos sensibles y receptivos. Hace apenas unas semanas celebré con ellos el aniversario del American Ballet Theater y el homenaje que me tributaron por mi próximo cumpleaños 90. Les hablé de cómo la cultura podía salvarnos, y de cómo debíamos cultivar un espacio en que las mejores expresiones del espíritu ayudaran a encontrar la paz y la armonía entre los seres humanos. Sentí que mis ideas eran las suyas. Hoy más que nunca debemos defender esas ideas”.    

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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