La Habana, julio
24,66
Cra. Haydée
Santamaría,
Ciudad.
Mi querida Haydée:
No vaya a incluir
usted, por favor,
entre las majaderías
que estaría
dispuesta a
soportarnos a Alejo
y a mí (carta blanca
que nunca
aprovecharé, y
supongo que Alejo
tampoco) mi ausencia
anoche de la Casa,
donde tenía yo
señalado puesto de
honor en el programa
ideado por usted y
que de manera tan
simpática se
desenvolvió durante
varios días.
Confesión sincera:
se me olvidó. Y se
me olvidó porque
ayer en la tarde
vino un cuñado mío
de Camagüey, lo fui
a esperar al
aeropuerto con mi
hermana y mi
sobrina, regresamos
para cambiarnos y
cenar luego juntos,
etc., etc., etc.
Total, que a las
nueve de la noche,
en Río Cristal, me
di tremendo manotazo
en la frente:
¡acababa de
acordarme del
programa y mi
promesa de
participar de él que
le hice a usted
formalmente! Así es
que le escribo para
presentarle mis
excusas y rogarle
que me excuse usted
a su vez. Créame que
lo siento muy de
verdad. He hablado
con Ada
[Santamaría], P.
Armando, Mariano y a
ellos he explicado
también lo ocurrido.
Nada más, sino las
seguridades de mi
sincero afecto y
leal compañerismo.
Suyo amigo,
Nicolás Guillén