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Buenos Aires, julio 1,
1976
Queridos Haydée y
Roberto:
Esta es una carta
personal y que no quiero
que se difunda.1
La revista “Crisis” no
puede seguir funcionando
en Buenos Aires. Esta es
una decisión dolorosa;
también inevitable.
Últimamente se me ha
dado por pensar que vivo
me siento mejor que
muerto, y aquí hemos
llegado a la frontera
del cementerio.
A fines de agosto viajo
a Europa. He sido
designado codirector del
Coloquio Latinoamericano
de la Feria del Libro de
Francfort; y aunque no
sé muy bien en qué
consiste este solemne
artefacto iré allá a
defender las ideas que
ustedes, creo, conocen.
Desde allí, no sé qué
haré. Todo indica que
aquí no puedo volver.
Soy un sobreviviente y
todos los días, al
afeitarme, me pellizco
una oreja. Además ocurre
que me casé y estoy
enamorado como un
caballo y no me gustaría
que cierta gente con
malas intenciones me
interrumpa la gloria.
Quiero pasar un tiempito
sin escuchar el aullido
de las sirenas. Mi mujer
tiene más motivos que yo
para necesitar lo mismo.
Se llama Helena Villagra
y el tiro que la Triple
A2
le disparó en la boca no
ha desfigurado su
deslumbrante hermosura.
Queremos, los dos, pasar
uno o dos meses en Cuba.
¿Se puede? Envíennos una
respuesta a las
embajadas de Roma y
París. En los últimos
días de setiembre iremos
por allí a recogerla. ¿Tá?
Otra cosa. Uno de los
directores de
“Crisis”,
Vicente Zito Lema, debe
irse de inmediato. Creo
que ustedes saben quién
es. Viejo abogado de
presos políticos,
estudio y casa
dinamitados, poeta de
primera, hombre de oro:
mi amigo del alma y lo
mejor que he conocido en
esta ciudad. A él le
haría mucho bien viajar.
Como jurado, pienso, o
quizá antes, si se
pudiera, para que se
quedara luego trabajando
en el concurso. A
Helena, Vicente y a mí
nos gustaría mucho
reunirnos en la isla,
ahora que tenemos que
separarnos. La respuesta
para Vicente debe ser
enviada a la embajada en
México.
Disculpen el laconismo
de estas líneas, pero
este es mi penúltimo día
en Buenos Aires y ando
loco de tareas y
adioses. Quiero que
sepan que estoy muy
feliz, en medio de estos
horrores, y que todo el
tiempo confirmo que no
hay fiesta más hermosa
que estar vivo
y querer.
Les mando abrazos de
esos que hacen puré las
costillas. Siempre,
Eduardo Galeano
1 Galeano
autorizó su publicación
en carta fechada el 19
de noviembre de 2008.
2 Alianza
Anticomunista Argentina.
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