Año IX
La Habana
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TE PONGA EL PLATO?

 

La distinguía su preocupación por todos

María Antonia Figueroa • La Habana

Foto: Archivo Casa de las Américas

 

Había atendido a Melba y Haydée cuando estuvieron en el Vivac, llevándoles ropas, medicinas, alimentos, visitando incluso a sus familiares, pero nunca las había visto personalmente. Tenía noticias de cómo era Haydée físicamente y en el cementerio, me le acerqué a una persona que se le parecía para preguntarle: “¿Usted es Haydée Santamaría?”. Me puse a decirle que siempre iba a la tumba de Chibás y ella me advirtió: “Aquí van a haber tiros y grandes problemas, posiblemente hasta nosotras caigamos presas. Cada uno sabe lo que tiene que hacer hoy, esto está planificado, y como usted es nueva, corre gran peligro”. Le contesté que siempre había sido opositora y revolucionaria, que no importaba que todo estuviera planificado, y que el riesgo que corrieran ellas lo correría yo”. Ese día hubo tiros, ella hasta le quitó la metralleta a un policía para que no tirara. Así fue como tuve contacto directo con Haydée Santamaría. Me parecía una persona enérgica, valiente, decidida y muy humana. Me demostró enseguida su preocupación porque como yo era ajena al grupo, temía  que pudiera pasarme algo.

 


Melba y Haydée después del asalto al cuartel Moncada,
en el Vivac de Santiago de Cuba.


Luego en la casa de Melba Hernández volví a ver a Yeyé. Ella vivía entonces allá, y conversamos mucho. Dice Melba que fue esa la primera vez que la vio llorar tanto. Lloró mientras me contaba sobre los sucesos del Moncada, la muerte de su hermano, el crimen cometido con el que había sido su novio. En esa entrevista me acompañó Nilda Ferrer, quien estaba también en La Habana y había sido mi compañera en los sucesos del Moncada, en el salvamento de compañeros, en el juicio a Fidel.

En otra entrevista en la casa de Melba, me encontré a Haydée. Allí estaban Armando Hart, Héctor Ravelo, Pedro Miret, Montané, Faustino Pérez. Más tarde,  cerca de los meses de septiembre u octubre, cuando empezamos a organizar la llegada de Fidel con los expedicionarios en 1956, Haydée y Armando llegaron a Santiago. Fueron directamente para mi casa. Vivían y morían en casa de mi hermano y almorzábamos en mi casa, trabajaban todos los días. Ella no había regresado más a Santiago. Después del Moncada era su primer viaje, y se quedaron para organizar el levantamiento y el arribo de Fidel y los expedicionarios. Trabajábamos todo el tiempo en mi casa, siempre juntos. A las reuniones venían compañeros de La Habana que les ocupaban casi las 24 horas del día. De aquellos momentos recuerdo a una Haydée que estaba siempre cuidando a los compañeros, eso la distinguía, la caracterizaba, era muy preocupada por todos.
 

*María Antonia Figueroa fue combatiente de la lucha revolucionaria en la clandestinidad. Participó junto a Haydée en la organización del levantamiento de Santiago de Cuba y la llegada de los expedicionarios del yate Granma. Este testimonio forma parte de la investigación para un libro inédito sobre la vida y obra de la heroína del Moncada Haydée Santamaría.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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