LA COLUMNA ANTONIO MACEO ENTRA A LAS
VILLAS (II):
OCTUBRE 7: la Columna Invasora No. 2
Antonio Maceo entró en la provincia
de Las Villas. El estado físico de
casi todos sus integrantes era
lamentable. La tropa padecía
innumerables dolencias: pies
llagados y afecciones bronquiales,
además de diversos tipos de
trastornos digestivos y otros males
provocados por las agotadoras
marchas, que los difíciles caminos y
la escasa alimentación habían hecho
aun más extenuantes.
El recorrido desde Boquerón hasta
Llanada de Alunao, primer campamento
de la columna en este territorio, se
hizo entre lomas de poca elevación.
Esto imprimió a los invasores una
nueva sensación de confianza, pues
recuerdan el escenario de la Sierra
Maestra, baluarte invencible del
Ejército Rebelde.
Temprano en la mañana, el campamento
fue visitado por varios campesinos.
En sus rostros se reflejaba una
mezcla de asombro y admiración, al
conocer que el contingente
revolucionario procedía de la Sierra
Maestra, y eran hombres de Fidel.
Entre los curiosos estaba Atilano
González, quien comunicó que Chanito
Trujillo, sabía como contactarlos
con los grupos guerrilleros que
trataban de localizarlos por la
zona.
El enemigo siempre supo por dónde
andaban las columnas rebeldes: “RAD”
OF / C. Ávila 71202 1958 / Jopnes
3er Dto Mtar
LAS VILLAS.
Inf ratas pasaron por finca Catalán
y los Borrotos PTO Saliendo del
pueblo de Florencia con rumbo lomas
El Hondón PTO. De allí a los
Potreros Calientes PTO. Esto en hrs
madrugada 5 actual PTO.
Suárez Suquet / Tte. Cor IT JZOpnes
NOTA:
A un informante lo tuvieron desde la
1 de la tarde hasta las 9 del día
siguiente o sea del día 5 al 6 en la
finca la Rosa Liberal cerca de
Sabanalamar. Dice este señor que las
ratas están desnutridas, descalzas,
enfermos con ropas destrozadas y
algunos quieren entregarse. Que son
alrededor de 300 hombres y que van
rumbo a Los Negros
—Palo—
Estero Juan Hernández. Según
conversaciones, dos de ellos y que
este captó. Que 4 hombres a caballo
lo tuvieron custodiado, mientras el
grupo principal salía a caballo a la
0400 rumbo a esos lugares
mencionados. Que ellos tratan de
variar la ruta porque creen que por
la que van no podrán seguir.
Es acertada la información en cuanto
al estado de las “ratas” de la dos
Columnas, pero sus informantes no
pudieron darse cuenta, que todo eso
no era comparable a la altísima
moral combativa y entrega total a la
causa revolucionaria. Veamos otro
“RAD OFI / C A.
Castillo / C. Ávila 7 oct 1958 /
Jopnes 3er Dto Mtar / LAS
VILLAS.
Inf que ratas tratan pasar límites
Esc 23 GR con rumbo Estero Juan
Hernández PTO El Jíbaro PTO Costa
Sur PTO.
Suárez Suquet / Tte Cor JzOpnes
2”
Poco después llegaron al campamento
un hombre del MR-26-7, José Pérez y
Fidencio Torres, quien los guió
hasta los montes de Alunao, lugar
donde se encontraban los
escopeteros, Roberto y Lidiel
Martínez, Adelino Díaz y Fermín
Arzola, al mando del teniente Tomás
Cortes, del Partido Socialista
Popular (PSP). Todos formaban parte
de un destacamento guerrillero que
operaba al Norte de Las Villas, y
ellos tenían como misión hacer
contacto con la columna Antonio
Maceo. Cortes impuso al comandante
de todos los pormenores relacionados
con la creación y organización del
campamento del PSP y, además le
manifestó que una de sus encomiendas
era invitarlo a que lo visitara.
Camilo tenía conocimiento de la
existencia de esos grupos de
guerrilleros y otros del MR-26-7.
Como el campamento principal de los
primeros quedaba mucho antes, el
jefe invasor con su tropa se
encaminó hacia dicho lugar, para
cumplimentar la invitación hecha por
Cortes. A pesar de estar en zona con
cierta seguridad, marcharon de
noche.
Por las adulteraciones encontradas
en la primera parte de lo escrito
por Guevara en el diario en esta
fecha, situamos lo que escribiera en
su último informe al Comandante en
Jefe el 23 de octubre desde el
Escambray:
CHE: “...7 de octubre. Hacemos
contacto con tres prácticos del
Escambray, que traen un rosario de
quejas por la actuación de Gutiérrez
Menoyo informándome que Bordón había
sido tomado preso y había existido
una situación que llegó a estar
cerca de una Batalla campal entre
los grupos. Me pareció que había
muchos trapos sucios que sacar al
sol en toda esta cuestión y mandé a
uno de ellos ordenándole a Bordón
que avanzara a mi encuentro...”
Lo que sigue es la nota del diario
de Guevara: CHE: “Octubre 7.- (...)
son ellos el capitán Otten Mesana y
los tenientes Miguel Martínez y
Hornedo (Rodríguez). Los nuevos
compañeros nos conducen por buenos y
fáciles caminos y adelantamos
rápidamente a pesar de los
torrenciales aguaceros que nos calan
hasta los huesos y desbordan los
ríos y arroyos.
Acampamos en un manigual donde
dormimos apelotonados para
brindarnos calor unos a los otros.”
Una buena parte del día pasó en las
conversaciones con los enviados del
Escambray, entre otras cosas indagó
los lugares donde operaban los
distintos grupos de alzados y la
posible zona donde establecer la
comandancia. Por supuesto, la
situación allí creada motivó a Che
la necesidad de arribar a esas
serranías lo más rápido posible. El
compañero designado por el jefe
invasor para llevarle la orden al
comandante Víctor Bordón y también
informarle a la Dirección Provincial
del Movimiento en Las Villas fue el
teniente Hornedo.
Con la reserva pudieron aplacar el
hambre. Antes de partir el
comandante, consciente de que muchos
columnistas presentaban dificultades
para mantener el ritmo de marcha,
escribió en el mismo informe del 23
de octubre:
CHE: “...Este día ordené el
licenciamiento de todo el que lo
solicitara; siete aprovecharon la
oportunidad…”
Evidentemente, el estado físico y
psicológico de estos compañeros le
mermó la voluntad que demostraron
hasta la fecha, cuando habían
vencido el mayor y más difícil parte
del recorrido y faltaba poco para la
meta. En la Columna de Camilo,
sucedió lo mismo con algunos
invasores. Recordemos que el entrar
y mantenerse en la lucha armada era
un acto voluntario. En la Sierra
Maestra muchos pidieron irse y luego
fueron aceptados, ganándose los
grados de teniente, capitanes y
comandantes.
De acuerdo con los partes militares
e investigación realizada, de los
siete que solicitaron abandonar la
Columna Invasora, Rigoberto Alarcón
fue capturado y asesinado, pues se
negó a hablar, pero su acompañante,
Teodoro Reyes Rosabal no tuvo el
coraje y dignidad del primero, dijo
lo que sabía y no sabía, brindó al
enemigo un recuento desde la salida
de la Sierra Maestra hasta donde
abandonó la columna, ofreció
cantidad de hombres y armas de los
invasores, nombre de los jefes de
ambos contingentes y de algunos
oficiales de la No. 8. A pesar de
todo, como premio le propinaron una
buena golpiza y guardó prisión hasta
el final de la guerra. Uno se
incorporó nuevamente a la tropa del
Escambray, otro con los rebeldes en
Camagüey, los tres restantes
volvieron a su zona sin
dificultades.
En lo adelante, los guió Armando
Echemendía y el teniente Miguel
Martínez, aunque se mantenía Flores
Gutiérrez. Parte del trayecto lo
hicieron a lo largo de la línea
férrea; luego pasaron por la colonia
Tres Golpes, Puerta de San
Francisquito, Dos Hermanas, río
Negros y acamparon en los terrenos
de la finca La Teresa cuatro horas
más tarde de terminar el 7 de
octubre.