Año IX
La Habana
2010

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 Aniversario 50 de la invasión rebelde
CAMILO Y CHE (LVI)
William Gálvez • La Habana
 

LA COLUMNA ANTONIO MACEO ENTRA A LAS VILLAS (II): OCTUBRE 7: la Columna Invasora No. 2 Antonio Maceo entró en la provincia de Las Villas. El estado físico de casi todos sus integrantes era lamentable. La tropa padecía innumerables dolencias: pies llagados y afecciones bronquiales, además de diversos tipos de trastornos digestivos y otros males provocados por las agotadoras marchas, que los difíciles caminos y la escasa alimentación habían hecho aun más extenuantes.

El recorrido desde Boquerón hasta Llanada de Alunao, primer campamento de la columna en este territorio, se hizo entre lomas de poca elevación. Esto imprimió a los invasores una nueva sensación de confianza, pues recuerdan el escenario de la Sierra Maestra, baluarte invencible del Ejército Rebelde.

Temprano en la mañana, el campamento fue visitado por varios campesinos. En sus rostros se reflejaba una mezcla de asombro y admiración, al conocer que el contingente revolucionario procedía de la Sierra Maestra, y eran hombres de Fidel. Entre los curiosos estaba Atilano González, quien comunicó que Chanito Trujillo, sabía como contactarlos con los grupos guerrilleros que trataban de localizarlos por la zona. 

El enemigo siempre supo por dónde andaban las columnas rebeldes: “RAD” OF / C. Ávila 71202 1958 / Jopnes 3er Dto Mtar

LAS VILLAS.

Inf ratas pasaron por finca Catalán y los Borrotos PTO Saliendo del pueblo de Florencia con rumbo lomas El Hondón PTO. De allí a los Potreros Calientes PTO. Esto en hrs madrugada 5 actual PTO.

        Suárez Suquet / Tte. Cor IT JZOpnes

NOTA:

A un informante lo tuvieron desde la 1 de la tarde hasta las 9 del día siguiente o sea del día 5 al 6 en la finca la Rosa Liberal cerca de Sabanalamar. Dice este señor que las ratas están desnutridas, descalzas, enfermos con ropas destrozadas y algunos quieren entregarse. Que son alrededor de 300 hombres y que van rumbo a Los Negros Palo Estero Juan Hernández. Según conversaciones, dos de ellos y que este captó. Que 4 hombres a caballo lo tuvieron custodiado, mientras el grupo principal salía a caballo a la 0400 rumbo a esos lugares mencionados. Que ellos tratan de variar la ruta porque creen que por la que van no podrán seguir.

Es acertada la información en cuanto al estado de las “ratas” de la dos Columnas, pero sus informantes no pudieron darse cuenta, que todo eso no era comparable a la altísima moral combativa y entrega total a la causa revolucionaria. Veamos otro                                “RAD OFI / C A. Castillo / C. Ávila 7 oct 1958 / Jopnes 3er Dto Mtar / LAS VILLAS.    

Inf que ratas tratan pasar límites Esc 23 GR con rumbo Estero Juan Hernández PTO El Jíbaro PTO Costa Sur PTO.

          Suárez Suquet / Tte Cor JzOpnes 2”            

Poco después llegaron al campamento un hombre del MR-26-7, José Pérez y Fidencio Torres, quien los guió hasta los montes de Alunao, lugar donde se encontraban los escopeteros, Roberto y Lidiel Martínez, Adelino Díaz y Fermín Arzola, al mando del teniente Tomás Cortes, del Partido Socialista Popular (PSP). Todos formaban parte de un destacamento guerrillero que operaba al Norte de Las Villas, y ellos tenían como misión hacer contacto con la columna Antonio Maceo. Cortes impuso al comandante de todos los pormenores relacionados con la creación y organización del campamento del PSP y, además le manifestó que una de sus encomiendas era invitarlo a que lo visitara.

Camilo tenía conocimiento de la existencia de esos grupos de guerrilleros y otros del MR-26-7. Como el campamento principal de los primeros quedaba mucho antes, el jefe invasor con su tropa se encaminó hacia dicho lugar, para cumplimentar la invitación hecha por Cortes. A pesar de estar en zona con cierta seguridad, marcharon de noche. 

Por las adulteraciones encontradas en la primera parte de lo escrito por Guevara en el diario en esta fecha, situamos lo que escribiera en su último informe al Comandante en Jefe el 23 de octubre desde el Escambray:

CHE: “...7 de octubre. Hacemos contacto con tres prácticos del Escambray, que traen un rosario de quejas por la actuación de Gutiérrez Menoyo informándome que Bordón había sido tomado preso y había existido una situación que llegó a estar cerca de una Batalla campal entre los grupos. Me pareció que había muchos trapos sucios que sacar al sol en toda esta cuestión y mandé a uno de ellos ordenándole a Bordón que avanzara a mi encuentro...”

Lo que sigue es la nota del diario de Guevara: CHE: “Octubre 7.- (...) son ellos el capitán Otten Mesana y los tenientes Miguel Martínez y Hornedo (Rodríguez). Los nuevos compañeros nos conducen por buenos y fáciles caminos y adelantamos rápidamente a pesar de los torrenciales aguaceros que nos calan hasta los huesos y desbordan los ríos y arroyos.

Acampamos en un manigual donde dormimos apelotonados para brindarnos calor unos a los otros.”

Una buena parte del día pasó en las conversaciones con los enviados del Escambray, entre otras cosas indagó los lugares donde operaban los distintos grupos de alzados y la posible zona donde establecer la comandancia. Por supuesto, la situación allí creada motivó a Che la necesidad de arribar a esas serranías lo más rápido posible. El compañero designado por el jefe invasor para llevarle la orden al comandante Víctor Bordón y también informarle a la Dirección Provincial del Movimiento en Las Villas fue el teniente Hornedo.

Con la reserva pudieron aplacar el hambre. Antes de partir el comandante, consciente de que muchos columnistas presentaban dificultades para mantener el ritmo de marcha, escribió en el mismo informe del 23 de octubre:

CHE: “...Este día ordené el licenciamiento de todo el que lo solicitara; siete aprovecharon la oportunidad…”

Evidentemente, el estado físico y psicológico de estos compañeros le mermó la voluntad que demostraron hasta la fecha, cuando habían vencido el mayor y más difícil parte del recorrido y faltaba poco para la meta. En la Columna de Camilo, sucedió lo mismo con algunos invasores. Recordemos que el entrar y mantenerse en la lucha armada era un acto voluntario. En la Sierra Maestra muchos pidieron irse y luego fueron aceptados, ganándose los grados de teniente, capitanes y comandantes.

De acuerdo con los partes militares e investigación realizada, de los siete que solicitaron abandonar la Columna Invasora, Rigoberto Alarcón fue capturado y asesinado, pues se negó a hablar, pero su acompañante, Teodoro Reyes Rosabal no tuvo el coraje y dignidad del primero, dijo lo que sabía y no sabía, brindó al enemigo un recuento desde la salida de la Sierra Maestra hasta donde abandonó la columna, ofreció cantidad de hombres y armas de los invasores, nombre de los jefes de ambos contingentes y de algunos oficiales de la No. 8. A pesar de todo, como premio le propinaron una buena golpiza y guardó prisión hasta el final de la guerra. Uno se incorporó nuevamente a la tropa del Escambray, otro con los rebeldes en Camagüey, los tres restantes volvieron a su zona sin dificultades.

En lo adelante, los guió Armando Echemendía y el teniente Miguel Martínez, aunque se mantenía Flores Gutiérrez. Parte del trayecto lo hicieron a lo largo de la línea férrea; luego pasaron por la colonia Tres Golpes, Puerta de San Francisquito, Dos Hermanas, río Negros y acamparon en los terrenos de la finca La Teresa cuatro horas más tarde de terminar el 7 de octubre.


CONTINUARÁ
 

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