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El pasado 19 de julio
fue una jornada de
particular significación
para la nación cubana:
el Centro de Estudios
Martianos cumplió 33
años de existencia y se
celebró con música, con
reconocimientos, con
reflexiones y con
homenajes; todos bajo un
signo de “gran sencillez
martiana”, pero con la
certeza que en esa
institución
—y
sus protagonistas—
han sido fieles a los
principios iniciáticos:
investigar y promocionar
el pensamiento, la vida
y la obra del Apóstol.
En el acto le fue
entregada al destacado
—y
muy querido—
investigador,
historiador, periodista,
ensayista y académico de
mérito de la Academia de
Ciencias de Cuba, Pedro
Pablo Rodríguez la
Distinción Pensar es
servir, el más alto
reconocimiento que
otorga el Centro por “la
contribución al
conocimiento y a la
promoción del
pensamiento y de la obra
martiana a través de su
destacada labor
investigativa,
profesoral y
periodística; por su
encomiástica y
silenciosa labor al
frente del proyecto
investigativo y
editorial más importante
del Centro de Estudios
Martianos: la Edición
Crítica de las
Obras Completas de José
Martí; por su
sencillez martiana y
comprometida labor con
la obra de la
Revolución”, según dicta
la Resolución.
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La doctora Carmen Suárez
León, investigadora
titular del Centro de
Estudios Martianos tuvo
a su cargo las palabras
de elogio en las que
resaltó las muchas
cualidades
“profesionales y
humanas” que adornan a
este hombre que “no se
limita a trazar
estrategias académicas”,
sino que se involucra a
partir del conocimiento
y el corazón.
Recalcó la doctora
Suárez León que en Pedro
Pablo “se unen una serie
de condiciones que dan
la tónica de su
personalidad: no es el
escritor de gabinete,
tiene la capacidad de
comunicarse con mucha
facilidad en cualquier
medio y eso les
posibilita convencer a
los demás”. Lo calificó,
además, como “el
estratega de las
Ediciones Críticas” y
subrayó que otros de los
rasgos de su
personalidad son:
“paciencia, convicción y
competencia” al tiempo
que subrayó que no es
fácil dirigir “y mucho
menos cuando se agrupan
varias generaciones,
pero él lo ha
logrado”.
Por su parte Rodríguez
—emocionado—
comenzó recordando la
frase de José Martí
“Juntémonos Patria a
caminar” e
inmediatamente apuntó:
“es lo que he querido
hacer toda mi vida:
caminar con la Patria”.
Quiso agradecer “a todos
por su presencia” y
también a algunos amigos
que a lo largo de estos
años siempre tuvieron
confianza en su persona
como “Manelo; el
doctor Armando Hart
—ex
ministro de Cultura—
que
fue la persona que en
1990 me introdujo en
esta institución”; a
Roberto Fernández
Retamar
—poeta,
ensayista y actual
director de Casa de las
Américas y al siempre
querido y recordado
maestro Cintio Vitier.
Igualmente a Ramón de
Armas
—“un
gran amigo que soportaba
con paciencia mis
bromas”—
y
con quien comenzó a
estudiar en profundidad
a Martí a partir de un
Curso de Pensamiento
Revolucionario Cubano:
“trabajamos mucho y duro
y preparamos un libro
que reunía y compilaba
un grupo de documentos
de personalidades
cubanas que habían
conformado ese
pensamiento en el siglo
XIX y que arrancaba con
los Ilustrados y
concluía con Fidel y el
Che”.
Desde entonces
—recordó
Rodríguez—,
ambos tuvieron “una
estrecha amistad que
pasó siempre por Martí;
a veces, cuando escribo
no sé si son ideas mías
o de Ramón, cosa que sé
que a él, también, le
sucedía”.
Por último agradeció a
dos conjuntos de
personas: a la actual
directora del Centro,
Ana Sánchez Collazo,
“porque todo esto es
—en
gran parte—
armado por ella y al
equipo que trabaja
conmigo. Tenemos, dijo,
momentos difíciles y nos
enredamos en discusiones
—a
veces molestos—
y ¡qué bueno que nos
molestamos y entramos en
debate y nos
contradecimos! porque
hay una divisa esencial
que sí hemos logrado
compartir en un grado
apreciable: tratamos de
hacer este trabajo lo
mejor y lo más completo
posible y no puede ser
de otra manera para José
Martí”.
Finalmente evocó al
Maestro: “pensar es
servir”, “pensar es
prever”, “pensar es
desencadenar”; eso es lo
que hemos querido hacer
en el Centro y con las
Ediciones Críticas:
pensar, servir, prever,
desencadenar.
Posteriormente la
doctora
Ana Sánchez, al
hacer un apretado
resumen de estos 33 años
de labor aseguró que
desde su fundación
—el
19 de julio de 1977—
el Centro ha sido de
“Academia y de
Revolución” y que ha
intentado cumplir “con
el honroso encargo de
estudiar la vida y obra
de José Martí”.
Enumeró los muchos
éxitos de la institución
en los últimos 12 meses
y recordó los premios
nacionales e
internacionales
alcanzados, y concluyó
citando una frase de
Fidel
—expresada
en el 2002—
“nuestro pueblo,
agudamente sensible a
todo lo que se relaciona
con sus más preciadas
esencias, sabe bien que
en el Centro de Estudios
Martianos cuenta con un
poderoso ariete y una
formidable trinchera de
ideas”.
Seguidamente, el doctor
Armando Hart Dávalos
dictó una conferencia
relacionada con la
historia de la
institución, y recordó
que como primer director
“estuvo a punto de ser
designado uno de
nuestros más ilustres,
prestigiosos y
reconocidos estudiosos y
divulgadores de la obra
de Martí, el doctor Juan
Marinello, de reconocida
trayectoria política y
revolucionaria. Su
lamentable fallecimiento
por aquellos días así lo
impidió y se convirtió
Roberto Fernández
Retamar, figura
igualmente respetada y
reconocida como martiano
profundo, en el director
del Centro durante la
etapa inicial de
organización y
cumplimiento de sus
tareas iniciales,
poniendo los cimientos
de lo que ahora
tenemos”.
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No podemos olvidar
—dijo—
en momentos como este al
querido Cintio Vitier,
presidente de honor,
cuya presencia y
colaboración
permanentes, hasta sus
últimos días, llenaron
de prestigio, sabiduría,
autoridad moral e
intelectual la obra
llevada a cabo por este
Centro en más de tres
décadas. En cada
aniversario, se hace
insoslayable rendir
homenaje a Cintio, y
también a Fina (presente
en el acto), que han
sido pilares
sostenedores de esta
labor que Cuba y América
necesitan.
Finalmente Noemí Díaz
Vilches, coordinadora y
curadora de la
exposición
Para un
hombre sincero
—inaugurada
ese día en la sede del
Centro (Calle Calzada,
esquina 4, en el Vedado)
manifestó su
satisfacción por la
rápida respuesta de
todos los creadores
quienes “tienen en Martí
inspiración y acicate”.
La muestra, que incluye
obras de 20 artistas de
la plástica cubana (Águedo
Alonso, Pedro Pablo
Oliva, Ernesto García
Peña, Juan Sánchez,
Ángel Ramírez, Vicente
Bonachea, Eduardo Roca (Choco),
Osvaldo García, José
Luis Fariñas, Kamyl
Bullaudy, Jorge Luis
Cudina, Julio César
Banasco, Eduardo
Hernández, Juan Miguel
Suárez, Leonardo Cuervo,
Yovani Caisé, Esteban
Machado, Mary Cary Díaz,
Víctor Manuel Velázquez,
René Negrín) fue
expuesta con
anterioridad en nueve
universidades de
Argentina.
Para un hombre sincero
nos entrega un Martí
—el
más universal de todos
los cubanos—
renovado, fresco,
inagotable, inmenso,
igual que el Centro de
Estudios Martianos en su
33 cumpleaños.
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