Año IX
La Habana
17 al 23
de JULIO
de 2010

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Cinco por ciento de Abril…

Félix López • La Habana

Foto: Kike (La Jiribilla)

 

Culpo a una entrañable y querida colega de todo lo que sigue… Sí, porque yo estaba en casa, disfrutando de la creación, cuando una llamada suya me invitó a escribir algunos recuerdos sobre la Editora Abril. Pensé de inmediato que no era el más indicado para hacerlo, pues solo compartí allí un cinco por ciento de una vida que ya remonta las tres décadas. Pero una verdad me empujó al teclado: esos dos años de paso por Somos Jóvenes y El Caimán Barbudo los recuerdo como los más divertidos y placenteros de la carrera periodística.

Llegué allí en medio del período especial y faltaba de todo, menos ganas de hacer. Había aparecido un poco de papel y estábamos invitados a revivir unas publicaciones que se fueron del aire, posiblemente en la cúspide de su existencia: la revista Somos Jóvenes del “Caso Sandra” y de logrado periodismo sigue siendo una añoranza de muchos; como también lo es el legendario Caimán… Los de entonces estábamos allí para asumir la responsabilidad por nuestro pedacito de historia. Y creo, con modestia, que dimos lo mejorcito de cada uno para lograrlo.

Eran tiempos de metamorfosis y abismales diferencias en el mundo de la cultura. Mientras muchos músicos disfrutaban el boom de la salsa, con sus bondades financieras, los cineastas, por citar un ejemplo, se miraban las caras por no tener un centavo para desarrollar sus proyectos. Esa realidad nos llevó a convocar unos interesantes debates —a los que anticipadamente llamamos Mesa Redonda— sobre la economía en la cultura y las desviaciones éticas que se producían entonces en el escenario cultural de la Isla. Y aquello, se dice ahora con una sonrisa de oreja a oreja, nos trajo más problemas que gloria.

En lo personal, recuerdo mis desencuentros con José Luis Cortés (El Tosco) y con Manolín, el Médico de la Salsa. El primero, luego de leer lo que nosotros y nuestros invitados pensaban de la actitud deslumbrada  de ciertos salseros ante el mercado, me dijo desde un escenario, en La Piragua, que a los de El Caimán… posiblemente nos faltara valor para publicar las opiniones de ellos sobre el tema. El virtuoso José Luis no pensó jamás que tendría su derecho a réplica. Ese mismo día pactamos una entrevista, que duró cerca de tres horas y fue publicada íntegramente. “Salto entre dos”, como se tituló aquel diálogo, terminó por zanjar las diferencias con este gran músico, que de Tosco solo tiene el nombre artístico.

Con Manolín fue diferente. A cada una de nuestras opiniones respondió con ataques e incluso alguna amenaza. Con él, la confrontación llegó a su clímax cuando publicamos en El Caimán… “Una aventura loca”, transcripción de una rueda de prensa ofrecida a su regreso de una gira por Europa. Era un verdadero compendio de locuras, donde se hablaba poco de música, y mucho de gloria, fortuna y éxito personal, mientras un grupo de colegas le hacía la corte a la sombra de unas cervezas bien frías. De Manolín ya no se habla en Cuba y sus canciones eran tan efímeras que ya no se recuerdan.

Eran años duros, pero divertidos. Lo dicen las fotos de aquel concierto que los salseros organizaron frente a la sede de la Editora Abril, que era y es la casa de El Caimán... Una publicación que contaba allí con una pequeña oficina, con una mesa de reuniones y un sofá. Era tan sórdida y calurosa la sede, que nuestras reuniones de redacción transcurrían en los predios del Bar Cuba, a unos pocos pasos de la editorial. Y allí, créanme, salían las mejores ideas para la próxima edición. Mucho mejor que yo, lo deben recordar Fernando Rojas, Manolito Lagarde, Omar Valiño, Tomy, el Joaco y Bladimir, que es en sí mismo una historia rodante de El Caimán… y la Editora Abril. 

De las tertulias del Bar Cuba salieron no pocas travesuras. Como aquel falso intercambio epistolar que organizamos entre los pensadores Emilio Ichikawa y Kenneth Gergen; o aquel rocambolesco toque de santos made in Guanabacoa en una presentación de El Caimán…, con un negro “montado” en el mezanine del edificio y pasando un machete sobre la cabeza de Iroel Sánchez, entonces director de la editorial.

Son muchos más los recuerdos y los nombres que se arremolinan en la memoria. Gracias, La Jiribilla, por darme esta oportunidad de evocar, reír y redescubrir que la Editora Abril anda con uno por todas partes: allí edité por primera vez una revista, allí publiqué mi primer libro, allí hice amigos para toda la vida… Solo les pediría a los de ahora, quienes transitan por la madurez que dan los 30, que no dejen marchitar ese toque sensual que siempre tuvo la Editora Abril, al menos en mi cinco por ciento. ¡Felicidades!

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600