Año IX
La Habana
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de JULIO
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Un güije en la laguna de Abril

Mabel Machado y Liliana Rodríguez • La Habana

Fotos: Cortesía de la Editora Abril

 

Difícilmente exista poza, charca o río en Cuba que no cuente la leyenda de su güije, ese niño que luce “pellejo de barro, melena de limo, ojos de madrugada sin color”. El poeta Silvio Rodríguez lo describió en versos, como lo hiciera también Antonio Vidaurreta inspirado en un pasaje santaclareño; pero muchos otros lo pintan porque lo han visto en sus sueños nocturnos o confundido entre la espesura del monte. Y con la imagen inquietante que a veces tiene escamas, pelos o la textura del chocolate, se tejen las historias que siempre van acompañadas de la descripción inevitable de la flora y la fauna de nuestros campos.  

Uno de los cautivados por la “sombra total” del güije es el diseñador, ilustrador, historietista, escritor y director artístico Ángel Velazco, quien trabaja en la Editora Abril desde 2005. Su deseo de hacer cómics, desde su etapa de estudiante en el Instituto Superior de Diseño, se encontró con las lecturas de la obra de Samuel Feijóo y con sus recuerdos de la infancia: “mi abuelo hablaba de que cuando él era niño, en el charco azul del río Saramaguacán en Camagüey, muy cerca de la finca donde vivía, había un güije”. Para Velazco, estos personajillos, al igual que los gnomos europeos, merecían perpetuarse en el imaginario colectivo como algo más que un rezago de la oralidad: “creía que no se había hecho nada al respecto, pero después encontré que algunos dibujantes habían realizado intentos por llevar güijes al mundo de las historietas”. 

En los 90, como parte de un taller para crear historietas, Velazco dio vida a Kukuy, dibujó tanto que llenó algunas páginas de un tabloide de muñes. Hoy, junto al negrito bailador del programa televisivo El camino de los juglares, su personaje se ha convertido, para los niños, en uno de los güijes más populares de Cuba: “ya saltó a la cinematografía, con un corto realizado por el ICAIC; su imagen se ha visto en afiches y otros soportes, y trabajamos en un proyecto de muñecos inflables”.  

Pero este güije, que no es negrito carbón, sino amulatado; que no tiene el pelo largo, sino que porta pañuelo a la usanza de los piratas; que no hace maldades, sino que da lecciones, pertenece, por antigüedad y por cariño, a las páginas de la revista Zunzún y a los libros y los cuadernos de dibujar que ha editado Abril. El trabajo en la casa editora, con su vorágine creativa constante, retó a Velazco a convertirse en un autor versátil y a mantener a Kukuy activo en sus aventuras por el cuidado de la naturaleza: “crecimos con Zunzún, y a lo largo de todos estos años se mantuvo una fidelidad a la revista. En este momento tenemos la responsabilidad de seguirla cuando ya no están los fundadores, los creadores de esta gran casa editorial, los que nos hicieron soñar, los grandes ilustradores e historietistas como Orestes Suárez, Roberto Alfonso Cruz y los autores de Matojo o Matías Pérez.  Es una responsabilidad continuar lo que ellos hicieron, tratar de ser como ellos, o al menos fieles a la esencia que ellos defendieron para las generaciones actuales y futuras”.  

La misión de Kukuy se va cumpliendo por ese rumbo educativo que ha guiado por 30 años la labor de la Editora Abril. El universo que llenan Ufilla, la madre de agua; Piropo, la ciguapa; Olegari y Pancho, los guajiros; el cagüeiro, personaje negativo que se transforma en seres foráneos; sus secuaces Soco y Troco; y el hada Vainilla, busca despertar en los niños el interés por la mitología de su país y, a través de ello, el sentido de pertenencia a un mundo natural que ha de preservarse ante cualquier peligro.  

El esfuerzo de esta serie por contribuir a la educación de nuestros infantes ha sido reconocido, entre otros, con el premio Cubanita, en su segunda edición, al corto animado que llevó a Kukuy a la pantalla. Pero este güije “tan ágil y tan fugaz” —como diría Silvio— luego de los lauros, no se detiene en sus hazañas. Su creador cuenta que un ser que vio la luz hace 300 años, y que solo lleva 20 acompañándonos en revistas, tiene aún en su catauro muchas historias por compartir: “es un niño eterno y le seguirán ocurriendo cosas siempre relacionadas con la defensa de la naturaleza cubana y de las tradiciones culturales”, dice Velazco. Entonces, Abril seguirá siendo la puerta por la que saldrán los cuentos de Kukuy que como semillas mágicas de ceiba irán a acompañar a los niños.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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