Año IX
La Habana
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de JULIO
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De tiras, historias y dibujantes

Libertad González • La Habana

 Fotos: Archivo de le Editora Abril y La Jiribilla

 

Cuando en 1980 nació la Editora Abril a partir de la fusión de las revistas El Caimán Barbudo, Juventud Técnica, Joven Comunista, Alma Mater, Pionero y Zunzún, ya estas últimas publicaban historietas.

En el caso del tabloide semanal —Pionero— que está por arribar a sus 49 años, tiene el mérito de haber visto en sus páginas el nacimiento de personajes tan emblemáticos como Matías Pérez, de Luis Lorenzo Sosa, que tuvo su primera salida en 1969. Pero el padre de esa historieta de ciencia ficción estaba en la revista desde su primer número, precisamente él fue el autor de esa primigenia portada hecha entonces a todo color.
 

Luis Lorenzo llegó a la revista como sugerencia de otro gran historietista, Virgilio Martínez, el creador de un recordado cómics: Si los copiadores llegaran a graduarse… A Virgilio se le debe también Supertiñosa y Pucho y sus perrerías, nacidos antes del triunfo de la Revolución con guión de Marcos Behmara, y que el dibujante publicara en Pionero en la década del 60.

En esa época probó sus armas Roberto Alfonso con Naoh, Guabay  y Yarí, un autor con un estilo muy personal caracterizado por el dominio de lo anatómico. No se puede soslayar la labor de los hermanos Domingo y Felipe García, excelentes copiadores y también realizadores de cómics.

En 1970 a partir de una historieta de Cachivache, nació Elpidio Valdés, el cómics que convertido en dibujo animado ha devenido héroe nacional de múltiples generaciones de cubanos. Su padre, Juan Padrón, publicó en esa revista diversas historias, algunas, incluso, con dibujos de otros realizadores.
 

Cecilio Avilés no puede faltar en la relación de los que “cocinaron” la historieta en Pionero. Su Cecilín y Coti mucho que han gustado a miles de niños.

Pionero, fundada en 1961, devino escuela y referente obligado para los amantes y cultores de la historieta en nuestro país. Cuando 19 años después nació Zunzún, la gran mayoría de sus hacedores se había formado en esa publicación.

A la novel revista se incorporaron nuevos autores como Jorge Oliver, su primer director, que desarrolló en sus páginas otro personaje popular El Capitán Plin que dio origen a La isla del coco, lugar de fantasía para niños. Otra historieta de Oliver insertada en Zunzún fue Ta´mal, pero hay que hacerlo bien, propuestas didácticas para los más pequeños. Al siguiente director de esta publicación, Ernesto Padrón, se debe Yeyín, un exquisito personaje.
 

Otro historietista que trabajó en Pionero y Zunzún fue Orestes Suárez, dibujante que como ningún otro manejó el realismo en cada una de las escenas que realizaba.

Poco después nació Bijirita, destinada a niños más pequeños. También se publicó la tira Pásalo.

Hacia 1990 en la Abril existía una amplia producción de cómics: cada semana de Pionero circulaban 250 mil ejemplares, más los 200 mil de Zunzún mensuales y otros miles de Bijirita y Pásalo. Con la crisis económica, conocida por período especial, las revistas desaparecieron prácticamente. Zunzún aparecía como suplemento dominical en Juventud Rebelde con historietas.

La reanimación económica de los años 2000 vio el renacimiento de Pionero y la consolidación de Zunzún. Nuevos autores se incorporaron a estas publicaciones: Miguel Ángel Díaz (MAD), Ángel Velazco, Maykel García y Sommy Álvarez, la única historietista mujer de Cuba.

A principios de 2010 la revista El Caimán Barbudo libró la convocatoria Caimán a cuadros, para historietas con tema libre y dirigida a adultos, con el fin de promocionar este arte que tiene la virtud de llegar a casi todos los públicos, pero que pocas veces en Cuba se ha hecho para adultos.

Si las revistas de la Editora Abril han sido las más constantes y con mayor profusión en publicar cómics, también este sello tiene una amplia relación de títulos en libros: La historia de Elpidio y Elpidio Valdés, de Juan Padrón; De Pucho a Cucho, de Virgilio Martínez; Orígenes de la vida y el hombre, Matías Pérez y El generalísimo, de Luis Lorenzo Sosa; El laborante, de Roberto Alfonso,  Ta´mal, pero hay que hacerlo bien, el Capitán Plin y Cuento de Ito y las Ita, de Jorge Oliver; Zunzún y Bijirita y Yeyín, de Ernesto Padrón,  y Memorias de un descamisado, de Maykel García y Enrique Acevedo, son algunas de las obras publicadas.

El cómic es un género ideal para transmitir cualquier mensaje. Utilizar sus bondades no es un lujo, sino una necesidad en este bello y complejo camino de dotar a cubanos de una cultura general integral. En este empeño la Abril ha desarrollado una importante labor. Basta solo con ver a los más pequeños jugando a ser Elpidio Valdés o disfrazados de Plin, el gato justiciero. Esos son héroes que respiran cubanía y la identificación con ellos contribuye a formar ética y estéticamente a los más jóvenes.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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