Año IX
La Habana
17 al 23
de JULIO
de 2010

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Bárbara dorta:

Abril es como mi hogar

L. R. Simón • La Habana

Fotos: Kike (La Jiribilla)

 

Con 22 años recuerda Bárbara Dorta que comenzó a trabajar en la Casa Editora Abril. Corría julio de 1980 y entró a la Editorial como secretaria. “Mucho ha llovido desde entonces”, asegura esta mujer que no parece temerle a nada, o por lo menos eso es lo que muestra su rostro. Hoy es una de las realizadoras de prensa de más experiencia en el Departamento del libro. “Por la velocidad que tenía en la máquina me solicitaron del departamento, en aquel entonces, de computación, era allí donde se hacían todas las revistas y la esfera del libro que es donde ahora trabajo. Después se dividió en lo que es hoy, cada uno con sus propios realizadores y diseñadores.”

Un curso de Ventura en inglés fue lo primero que la introdujo en el mundo de la realización. Pasó un poco de trabajo al principio; pero su tenacidad la ayudó a superar los obstáculos, y así se hizo realizadora. ¿Su primer libro? El diario del Che, lo manejó todo a la perfección y desde entonces no ha querido alejarse. De esto hace poco más de 18 años.

“No fue muy difícil, el trabajo de realización es mucho cacharreo, en buen cubano, mucho tiempo estudiando delante de la computadora, aprendiendo de cada programa. Cuando lo sabes manejar, puedes pasar cualquier curso y hacer todo lo que te propongas. El día a día me ha ayudado mucho, también la dedicación y las ganas de aprender. Les preguntaba mucho a las personas de experiencia que estaban junto a mí. Con Chenique aprendí mucho, ya no está con nosotros, pero era talentosísimo, le decíamos el mago de la computación, me enseñó mañas que todavía hoy utilizo en lo que hago, aunque aprendo de todo lo que me rodea, de esos textos que constantemente pasan por mis manos.”

Para Bárbara, cada libro es una enseñanza, “las revistas son una plantilla, más allá o más acá siempre siguen un mismo patrón. Con los libros no sucede igual, cada uno es un mundo diferente, ninguno es igual a otro”. Ahora termina de gramar uno y ya piensa en todo lo que tiene que revisar: las particiones de palabras, las viudas, el copy rigth, el ISBN, los elementos necesarios para lograr una buena unificación. “Todos hablan de la calidad que tienen las ediciones de Abril y es muy cierto porque trabajamos mucho y muy unidos.”

A esta mujer le encanta su trabajo, “es fácil, ameno, interesante, creativo, es un esfuerzo diario, de mucho detalle; pero ves el resultado”, me asegura.

De aquellos años 80 cuando todo comenzó, solo quedan los buenos recuerdos y materialmente lo que se logró en cada libro o publicación seriada, las cosas han cambiado en muchos aspectos, o mejor, en todos. “En aquel tiempo teníamos que trabajar con papel de pegar, te equivocabas y en las galeras tenías que recortar papelitos y volverlos a pegar, ahora todo es computarizado, muy sofisticado por decirlo de alguna manera, todo sale bien porque te ayuda a hacerlo la computadora. Hoy hay mucho más desarrollo, la calidad del trabajo es otra, el contenido es otro, los profesionales también. Los libros de entonces eran muy buenos, interesantes; pero la dinámica nos ha enseñado que la juventud impera, y tenemos entonces que movernos con ella, aplicar esas nuevas ideas, diseño y preparación renovadoras”.

Fue en Abril donde Bárbara experimentó el amor del matrimonio, la maternidad, la comunión de un colectivo solidario y compañero que hasta hoy le pide que no se vaya cuando le llegue el retiro. Es en Abril donde ha vivido la mayor parte de su vida, y se alegra de ello porque “la siento como mi casa, es parte de mí, 30 años puede que se diga fácil pero son toda una vida. Significa mucho para mí como mujer, como profesional, como madre, en todos  los sentidos. Entré cuando tenía 22 años y ahora tengo 52. Me ha permitido superarme, vivir experiencias nuevas, y en lo personal, es un espacio libre que me hace revivir, saber que hago falta en algún lugar”.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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