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La
muerte a domicilio
El que policías norteamericanos asesinaran a Anastasio Hernández Rojas
—un mexicano indocumentado que llevaba más de veinte años viviendo y
trabajando ilegalmente en los EE.UU.— pareció no ser suficiente.
Ahora acaban de asesinar a Sergio Adrián Hernández, de solo 14 años, con
el agravante de que este adolescente ni era emigrante, ni se encontraba
en los EE.UU. al momento de recibir en su cabeza el disparo que le
arrebató la vida. Sergio Adrián estaba en el lado mexicano y su asesino,
un miembro de la patrulla fronteriza norteamericana, cruzo la frontera
para darle muerte.
Con eso quedó claro que ya no tienes que cruzar la frontera para recibir
la brutalidad policial yanqui. Ellos se toman el trabajo por ti. Ya
pueden venir desde el norte, a balearte a la puerta de tu casa.
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