Año IX
La Habana
29 de MAYO
al 4 de JUNIO
de 2010

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

Entrevista con el poeta Luis Paz (Papillo)

“El llamado de la sangre”

Mabel Machado • La Habana

Foto: Manuel M. Mateo

 

Cómo hacer que en lo adelante
Todo aquello que improviso
Le pida al tiempo permiso
Para que esto se levante.

Alexis Díaz Pimienta

“La música campesina es la expresión más autóctona de la  cubanía”, señala el poeta Luis Paz (Papillo), cuando se le pregunta en qué lugar puede ubicarse el género en el balance de los elementos que conforman la identidad de los nativos de esta Isla. El repentista y director del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado, (CIDVI) compartió con La Jiribilla sus experiencias y valoraciones acerca de los ritmos que hacen vibrar a los campos de Cuba, hijos de los bailes y maneras de cantar española y africana. Por estos días, la celebración de la Feria Internacional Cubadisco 2010, con el estreno de la categoría Música Campesina como parte del concurso, los conciertos, talleres y conferencias y el lanzamiento de varios fonogramas consagrados a esta manifestación, se han convertido en resortes para un nuevo impulso hacia el reconocimiento de esta dimensión de nuestras tradiciones como un elemento también contemporáneo.

El género, advierte Papillo —quien además de Premio de Honor del Cubadisco, ganó recientemente el Primer Campeonato Internacional de Pie Forzado— “es cantado por el pueblo desde el surgimiento mismo como nación, y expresado a través del son montuno, la guajira, la guaracha o el punto cubano. Este último es el modo que mayor vitalidad mantiene en el presente como acompañamiento de la improvisación de décimas en guateques y canturías. Es la expresión musical del campesino cubano, quien ha ido transformando su permanencia rural con la conquista de espacios citadinos, donde han desempeñado un papel importantísimo los medios de difusión, principalmente radio y televisión, desde sus mismos inicios, otorgándole espacios en horarios estelares de su programación a la música campesina. Esta constituye, desde mucho antes, piedra angular en la formación de la nacionalidad del cubano y rasgo meridiano de nuestra identidad”.

¿Qué la distingue de la música de las zonas rurales de otros países de nuestro propio continente?

Mantiene características y matices distintivos entre países, e incluso entre regiones dentro del mismo país, en estrecha relación con las expresiones y elementos folclóricos de cada pueblo, sus raíces, sus costumbres. Es precisamente el elemento musical el que aporta las principales diferencias, siendo muy homogénea la décima como estrofa utilizada, con muy contadas variaciones, en el caso de la poesía oral improvisada. Así tenemos en México el son jarocho, el huapango, la valona, acompañados con guitarrón, guitarra y violín; en Panamá el canto de mejorana con sus torrentes, con mejorana y violín; en Puerto Rico el seis, el aguinaldo, con el cuatro puertorriqueño, guitarra y percusión menor; en Venezuela el galerón, con el cuatro venezolano; en Chile la paya, la cueca, con el guitarrón chileno; en Argentina y Uruguay la milonga, la cifra, el vals, el estilo, con la guitarra; en Cuba el punto cubano, con laúd, tres, guitarra y percusión menor.

¿Cuáles considera que han sido sus más ilustres cultores en la Isla?

La lista de cultores ilustres en la Isla es amplia: la reina de la música campesina, Celina González, autora de verdaderos himnos como “Yo soy el punto cubano” “Que viva Changó”; Radeúnda Lima, autora de números con el sello de la posteridad como “Mi desafío al sinsonte”; Guillermo Portabales, creador de la guajira de salón: Coralia y Ramón, fundadores de Palmas y Cañas y de una familia amante y cultivadora de la música campesina. Figura emblemática es también Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí creador de un estilo que marcó época, introduciendo en la improvisación giros tropológicos e imágenes literarias utilizadas hasta ese momento en la escritura solamente. Se destacaron también en ese sentido Gustavo Tacoronte, Francisco Riverón y Rafael Rubiera.

No pueden olvidarse figuras populares en la fonografía de las primeras décadas del siglo XX: Juan Pagés, Martín Silveira, Miguel Puertas Salgado. Así también por sus voces y estilos muy peculiares de cantar el punto cruzado están Raúl Rondón e Inocente Iznaga, El jilguero de Cienfuegos; por la arista humorística se destacaron Chanito Isidrón, Rigoberto Rizo, Ramón Espinosa; por aportar un estilo peculiar están: Ángel Valiente, Pedro Guerra, Justo Vega, Adolfo Alfonso, Ernestico Ramírez; también han existido parejas paradigmáticas: Naborí y Valiente, Chanito y Rizo, Rondón y El jilguero, Justo y Adolfo, Omar y Jesusito; Tuto y Julito; Ernestico y Chanchito.

¿Cuáles destacaría como momentos ineludibles al reseñar la historia del género?

La aparición de la radio y con ella la difusión de programas de música campesina le dio connotación nacional, y hasta internacional, a un grupo considerable de cultores del género que hasta ese momento solo eran conocidos en su pueblo y los alrededores. Tal grado alcanzó este fenómeno que dio paso a la llamada Época de Oro del repentismo cubano, donde desarrollaron un papel prominente los concursos y encuentro de bandos, desarrollados en los propios programas radiales, y llevados a conciertos en los teatros de diferentes ciudades y localidades del país. De esa efervescencia sale el encuentro entre Naborí y Valiente, llamada posteriormente “la controversia del siglo”, que fue capaz de abarrotar el estadio de Campo Armada en la capital. La permanencia por casi medio siglo del programa televisivo Palmas y Cañas les ha posibilitado a los cultores del género la difusión de su obra así como el reconocimiento social por la misma. Las Jornadas Cucalambeanas, con sus más de 40 ediciones, han contribuido a mantener la vitalidad de la tradición. La creación del CIDVI con sus Talleres Especializados de Repentismo Infantil, ha creado un movimiento de repentismo juvenil e infantil a lo largo de toda la Isla.

¿Cómo valora el papel de las instituciones encargadas de promover la música campesina y la poesía oral improvisada?

El papel de las instituciones es bastante reservado, depende muchísimo de quién está al frente y que en un momento determinado debe tomar decisiones a favor o en contra, independientemente de la política de defensa de nuestras raíces y tradiciones para la conservación de nuestra identidad como patrimonio de la nación. No obstante, existen instituciones y organismos como La Casa Iberoamericana de la Décima en Las Tunas, La Casa Naborí en Matanzas, el grupo Aladécima en Alamar, y La Casa Celestino García en Pinar del Río, que año tras año realizan sus eventos a pesar de las limitaciones en recursos a que está sometido todo el país. De igual manera el CIDVI lleva a cabo a nivel nacional el proyecto de Talleres Especializados de Repentismo Infantil, con seminarios y festivales incluidos, contando con la buena voluntad de los profesores de repentismo.

¿Considera que la música campesina es apreciada justamente por el público cubano hoy? En ese sentido, ¿qué parte les corresponde a las disqueras, los medios de comunicación y otras instituciones encargadas de su difusión?

El cubano es un público culto, sabe apreciar lo bueno, y sobre todo lo suyo, con el sentido de pertenencia que le da la identidad. En esa dirección ya se ha hablado del papel de la radio y la televisión, aun con ciertos encasillamientos y anquilosamientos que les han limitado estar a la par de lo que realmente está ocurriendo con la música campesina. En cuanto a la discografía ha transcurrido una zona de silencio que ha durado décadas, sin un solo disco de música campesina, esto es realmente doloroso, porque si bien es cierto que hay obras valiosísimas que se pueden rescatar, existen otras no menos valiosas que se perdieron para siempre.

¿Qué significado tiene para Ud. que el Cubadisco haya dedicado este año sus actividades al género?

El hecho de que el Cubadisco haya sido dedicado a la música campesina les ha abierto los ojos a mucha gente, y sobre todo a las disqueras. La categoría de música campesina se mantendrá en las próximas ediciones. Qué emocionante que la obra que obtuvo el premio en esta categoría fuera además la ganadora del Gran Premio;  me refiero a Mis raíces, de María Victoria y Pancho Amat. Pero además, la producción Separados por el mar, de Decimamnía inc y el CIDVI, con improvisadores de Puerto Rico y Cuba, obtuvo Premio Especial; El ritual de la fiesta de Mapeyé, del grupo Mapeyé de Puerto Rico, dedicado a la música campesina y la improvisación, obtuvo Premio Internacional.

Ya teníamos el precedente de Soy la décima guajira que conquistó los premios en música folclórica y notas musicológicas el año pasado; es una verdadera avalancha en apenas un año, eso da la noción de cuánto se ha perdido. Es justo destacar el papel de los medios de comunicación, que desde que comenzó la Canturía por la Patria hasta que finalizó el Cubadisco, mantuvieron a Cuba y a gran parte del mundo centrados y pendientes de la música campesina; esto también es obra de la Feria.

En un escenario en que la tecnología invade vertiginosamente todos los espacios, se hace cada vez más difícil que un joven, por ejemplo, se interese espontáneamente por el folclor de su país. ¿Cómo es posible que todavía existan repentistas, treseros y otros muchos cultores de género? ¿Qué hace la música campesina para permanecer, para "sobrevivir", para no ser mirada solo como "pieza de museo"?

Si la música campesina no murió cuando estuvo aislada y confinada por tiempo indefinido a pequeños grupos poblacionales, si más bien fue ganando espacio y ampliando sus fronteras, por qué va a morir ahora que puede poner a su disposición todos los adelantos tecnológicos para llegar a un número siempre creciente de simpatizantes de todas las edades. La música campesina es el llamado de la sangre, y aunque las opciones de entretenimiento se han multiplicado por un número incalculable, el ser humano sigue siendo un individuo de instinto gregario, que no se podrá desprender jamás de la necesidad del contacto persona a persona, y es en ese contacto donde sigue teniendo lugar la transmisión y supervivencia de la tradición.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600