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Guambín y Guambán

Para cantarle a la campiña cubana

Ada Oviedo Taylor • La Habana

 

“El encuentro de estos dos jóvenes en una controversia dio origen a un entendimiento y relación amistosa que les permitió idear un grupo en el que esta sería de carácter humorístico, siempre con un por y un contra, pero terminaban en su consabido “arreglo”. El éxito que han tenido estos dos trovadores por muchos años se debe precisamente a esa sagacidad que ha desarrollado y que les ha permitido alcanzar la anuencia y admiración de su público.”
Doctora María Teresa Linares

Entre los exponentes de las tradiciones más raigales de la música campesina en las últimas décadas, se encuentran dos poetas que han conformado un peculiar estilo caracterizado por la versatilidad de sus integrantes: Gilberto Morales Orta (Guambín) y Cecilio Pérez Rodríguez (Guambán). Genuinos portadores de nuestra tradición cultural, han desarrollado todas las modalidades del punto guajiro por más de cinco décadas, realzando los valores identitarios de esta (otra) manera de hacer la música cubana.

Calificados como los "acuarelistas de la música campesina", sus códigos expresivos se fundamentan en la integración de manera orgánica de tonadas, décimas e improvisación, junto a las variantes montunas del son y otras formas vinculadas a los cultos sincréticos. El tratamiento temático de tendencia humorística no excluye la presencia de otros temas de contenido patriótico, conformando, en los primeros años de vida artística, una propuesta novedosa y fundacional que tuvo luego sus continuadores.

El 24 de febrero de 1958, en el programa Patria Guajira, de la emisora Radio Cadena Habana, a petición de El Caballero de la décima cantada, Justo Vega, quien dirigía el espacio, se realiza la primera controversia entre Cecilio Pérez, El niño poeta, y Gilberto Morales, El niño prodigio. La aceptación del público fue tal, que permanecieron alternando con Inocente Iznaga y Raúl Rondón.

La presencia reiterada en el repertorio poético, desde la década del 60, de la tonada "Guambán", del poeta Juan Pagés, y los elementos expresivos que Cecilio incorporó a la misma, motivaron que desde entonces el público lo reconociera por ese sobrenombre. Para Gilberto, su nombre artístico fue propuesto por José (Pepe) Ramírez, entonces presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), al coincidir en una actividad en Santiago de las Vegas. Así, Guambín y Guambán han pasado a la historia de la música cubana.

Como verdaderos cultores de la tradición musical campesina llevada a los medios de difusión, han realizado una intensa labor a través de la radio y la TV. Integrantes desde 1960 del conjunto dirigido por el laudista Alejandro Aguilar, participaron en los programas Alborada guajira, Al cantío del gallo, A cumplir con la patria (CMQ Radio), Guateque del mediodía (Radio Cadena Habana), por más de 20 años, además de Vivimos en campo alegre, de Radio Rebelde, llamado luego La parranda de Rebelde, donde aún se presentan. Incursionaron también, en los años 50, en El guateque de Apolonio (Canal 2), que escribía Jesús Orta Ruiz, El lndio Naborí, y son fundadores del programa Palmas y Cañas, con 45 años de permanencia.

Escenarios internacionales han conocido, en sus voces, de nuestra herencia campesina. En 1969, junto con Carmelina Balberis y El jilguero de Cienfuegos, realizan una exitosa gira por China, Mongolia, Corea y la antigua URSS. En años posteriores se han presentado en Las Palmas de Gran Canarias y en la República Bolivariana de Venezuela en dos ocasiones.

Durante su trayectoria han unido sus voces a otras figuras como Celina González, con quien Guambín cantó varias tonadas para el programa Vivimos en campo alegre. Guambán protagonizó junto a Joseíto Fernández, durante ocho años, un duelo poético en el popular programa costumbrista San Nicolás del Peladero.

De profundas raíces campesinas

Como es característico, las diversas manifestaciones de la música campesina se transmiten de generación en generación. La tradición familiar resulta, pues, un elemento significativo en la formación de sus valores expresivos. De ella se nutrieron Cecilio Pérez y Gilberto Morales.

Cecilio Pérez Martínez (Guambán), nace en Calabazar, localidad donde se establece su familia proveniente de Pinar del Río, y desde los 7 años, junto con su padre, el poeta Marcelino Pérez, y su hermano Digno, voz sonera de emblemáticas agrupaciones como el conjunto Chapottín y el Septeto Habanero, conforman el Trío Pinareño, donde ya se destacaba en la interpretación de décimas. También bajo la enseñanza de su padre incorpora la improvisación a su quehacer con solo diez años de edad. Esto luego le permitió crear sus propias tonadas, entre ellas las denominadas tonada-chá y tonada-reloj.

“Tuve la oportunidad de conocer a muchos trovadores y repentistas en las canturías que se celebraban en los Jardines de la Tropical para galardonar a las Reinas de los bandos azul y rojo —cuenta—, adonde asistían los más famosos improvisadores para realizar sus controversias. Se destacaba el jovencito Cecilio Pérez por las tonadas de diferentes estilos que entonaba, y la potencia y afinación de su voz”.

Gilberto Morales Orta (Guambín) nace en Bauta y fue conocido como El niño prodigio por sus tempranas dotes para la improvisación y el canto guajiro, cultivados por su padre, el poeta Dilio Morales.

Desde la década de los 60 desarrolló un trabajo de rescate de la seguidilla, una de las variantes de punto que demanda gran dominio de la improvisación, por lo que fue conocido como el Rey de la seguidilla.

Pero no solo desde la escena campesina transmite sus conocimientos y experiencias para la preparación de nuevas voces que continúen la práctica y la evolución del canto guajiro y que reafirmen la identidad de la música de nuestros campos, pues se mantiene desde hace cinco años como profesor en Bauta del Taller de repentismo auspiciado por el Centro Iberoamericano de la décima y el verso improvisado, y que justamente lleva el nombre de su padre, Dilio Morales Cepero. Ha sido jurado en los concursos de tonadas que se celebran en la Casa Canaria y en el evento en homenaje a Luis Gómez, en Cienfuegos.

Es creador de más de 20 tonadas, sones, guajiras y boleros. En el año 2000 fue premiado en el Concurso Eduardo Saborit con la obra “Canto de guitarra y sierra”, interpretada por Isabelita Pérez.

El interés por conservar y promover la vigencia de la diversidad de estilos y códigos que identifican la música de nuestras áreas rurales, se evidencia en cada una de sus presentaciones.

Cecilio Pérez (Guambán) se encuentra además en un proyecto artístico integrado por Marisol Guillama, portadora también de sus raíces campesinas, y el emblemático conjunto Palmas y Cañas, en la Taberna de la Muralla del Centro Histórico de la Habana Vieja.

Del mismo modo Gilberto Morales (Guambín) participa en dos producciones discográficas junto con Omar Mirabal, Aramís Padilla, Albertico Rojas y Tony Iznaga, El jilguerito.

Las expresiones del punto cubano constituyen uno de los más importantes complejos musicales que, gracias al talento y la ingeniosidad de músicos como Guambín y Guambán, continuarán enriqueciéndose, pero sin perder su esencia campesina.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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