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Música campesina en el audiovisual cubano

Jorge Calderón González • La Habana

 

Aunque no con el predominio de otros géneros, dígase bolero, mambo y chachachá, la música campesina, de raíz hispánica, mas con perfil propio, también ha tenido su espacio, a través del tiempo, en el audiovisual cubano. En más de una secuencia de la película Rincón criollo, que dirigiera Raúl Medina en 1950, Celina y Reutilio, entonces ya famoso dúo, con sus conocidas interpretaciones en dicho género enriquecieron la banda sonora de este audiovisual, por demás lleno de música.

Tras el triunfo de la Revolución, en 1960 Manuel Octavio Gómez dirigió el documental de carácter didáctico El agua, considerado, de hecho, el primero en esa línea de producción del ICAIC, el cual empleó, como recurso expresivo, música campesina de autores anónimos.

Muchos años después, en 1971, ya consagrado y consolidado como cineasta, en Los días del agua, uno de sus filmes de ficción más reconocido internacionalmente, donde además, por primera vez, experimentaba con el color, Manuel Octavio incorporó, como uno de los ricos elementos expresivos de esta obra, décimas de Luis Gómez dichas en off por su propio autor: "…pobre de los que caminan de cansancio fatigados".

Con anterioridad, en 1965, Bernabé Hernández había dirigido un magnífico documental sobre Luis Gómez, dedicado por el realizador a "una de las voces más auténticas del repentismo cubano".

Luis Gómez había compuesto su primera décima a los 7 años de edad y dedicó algunas a la muerte. En aquel documental de Bernabé, de forma estremecedora, cantó una de sus más famosas: "Cuando yo muera no habrá / quien vele mi cuerpo frío / porque al funeral sombrío / de un bohemio nadie va".

En la obra fílmica de Octavio Cortázar (1935-2008) existió un fuerte vínculo con la música. "Nosotros —declaró en una ocasión— podemos hacer un cine musical modesto que plasme en el celuloide, para las generaciones futuras, a los grandes de la música cubana".

Y, desde sus posibilidades, Cortázar fue consecuente al respecto. En 1972 dirigió Hablando del punto cubano, documental premiado en Buenos Aires y que, en nuestro país, figuró en la selección anual de los críticos. "En él me propuse testimoniar la realidad de esta música campesina de origen español que, conjuntamente con la música proveniente de África, dieran origen, en su fusión, a la música cubana", le confesaría el cineasta a Jaime Sarusky.

Dentro de una estructura didáctica que no se permite por eso renunciar a lo artístico, transitan en calidad de protagonistas, entre otros, el propio Luis Gómez, Justo Vega, José Ramón Sánchez (El Madrugador), Colorín, Palmarito, mientras Joseíto Fernández deviene narrador del documental con sus décimas de "La Guantanamera". Asimismo, Cortázar entrevistó a la musicóloga y pedagoga María Teresa Linares (Teté) y a Samuel Feijóo, folclorista, poeta y escritor.

Tres años más tarde, en 1975, Octavio Cortázar dirigió Cantos de nuestra América, documental en el cual, en nombre de Cuba, cantó Justo Vega (1909-1993). A él Bernabé Hernández le dedicó en 1982 un documental que llevó su nombre.

Con experiencia anterior como musicalizador en la televisión y la radio, en 1975 Sergio Núñez (1936-2008) comenzó a dirigir sus documentales en el ICAIC y, como resultó natural y lógico, la música, especialmente la campesina, vendría a ocupar un lugar en ellos. En La última controversia (1988), a través del canto y las improvisaciones, enfrentó a dos fraternos amigos, Justo Vega y Adolfo Alfonso, y en cada plano de este documental puso de relieve el valor profesional y humano de esa gran pareja artística, pilar del punto cubano y famosa por sus brillantes controversias. El documental incorporó, además, la actuación del Grupo de cuerdas del Conjunto Yumurí.

Celina González (Jovellanos figura cimera de la música campesina en Cuba, constituye el centro de atención en Yo soy el punto cubano, excelente documental dirigido por Núñez en 1990. Con la inclusión de algunas imágenes de archivo pero, sobre todo, con la sobresaliente presencia de Celina y su contagiosa música, queda trazado el perfil de la impar cantadora y compositora.

Jorge Aguirre (La Habana, 1941), de un modo u otro, en algunos de sus documentales, también se ha acercado a la música campesina. En Sigo empeñado en decir que dirigió en 1997, destacó cómo niño, Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí 1922-2005) se sintió atraído por la música popular campesina que solía interpretar improvisando, a partir de pies forzados, en guateques y canturías en la finca donde nació.

Con testimonios del propio Naborí —quien declara con orgullo que la música campesina fue el punto de partida de su poesía—, se recrea un guateque y facetas de la vida del Premio Anual de Literatura 1995.

En Teté, la música y el tiempo (2008), otro de sus documentales sobre el tema Jorge Aguirre, breve pero sustancialmente reflejó la vida y obra de la Doctora María Teresa Linares (La Habana, 1920). Y cual homenaje a la prestigiosa musicóloga, incorporó una hermosa décima campesina interpretada por María del Carmen Prieto.

En el verano de 1937, mientras se hallaba de visita en Pinar del Río, el camagüeyano Jorge (Nené) González Allué (1909-2001) se inspiró y compuso "Amorosa guajira” la única guajira de su extensa producción: "En una alegre campiña / donde florece la piña / aroman las flores y arrulla un palomar, / mirando el cielo azulado / un guajiro enamorado / sus penas de amores se puso a cantar". Dicha composición, cuyo original fuera "Guajira sentimental", ha corrido el mundo.

Recientemente, en el 2009, Lizette Vila realizadora con larga trayectoria que sabe cómo seleccionar y colocar la música en función de sus objetivos e imágenes, tomó esta composición de González Allué y le sirvió de hilo conductor para estructurar su documental Amorosa guajira... pero diferente (Proyecto Palomas, ICAIC). La banda sonora queda enriquecida con la expresiva y potente voz de Yenisey del Castillo, quien, al cantarla en off, ofrece una singular versión de "Amorosa guajira" en este audiovisual donde, con su pericia habitual, Lizette tuvo un sensible acercamiento a la mujer rural de nuestros días.

Canta otra vez, con guión y dirección de José Manuel Fernández Paulín, es uno de los más recientes títulos de Producciones Villaverde, institución surgida en el 2001, cuyos objetivos son el rescate y plasmación, en sus obras audiovisuales, de lo más autóctono de la rica y variada cultura pinareña.

Apoyado por las propias composiciones de la personalidad eje del discurso y valoraciones que de ella ofrecen los especialistas entrevistados, Fernández Paulín, en su documental, traza la obra del cantautor Fernando Borrego Linares, es decir, el inolvidable y carismático Polo Montañez, el Guajiro Natural.

Texto incluido en el Boletín de la Feria Internacional Cubadisco 2010. No. 3, 17 de Mayo de 2010. Pp. 7.

 

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