Año IX
La Habana
 
29 de MAYO
al 4 de JUNIO
de 2010

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

La controversia del siglo

Angelito Valiente vs. El Indio Naborí

Raúl Ferrer

 

Es cosa indiscutible que en los últimos años la décima cubana en el punto guajiro ha ganado prestigio e influencia dentro del buen gusto de nuestro pueblo. Como autóctona manifestación artística, ha saltado los ámbitos guajiros para entrar —con todo el derecho que su tradición y cubanía le otorga— en las ciudades y poblados, cargada no solo de su mensaje romántico —cantadora de amoríos y ocurrencias—, sino de ideas e iniciativas, de enseñanzas y rumbos, convertida por su flexibilidad y criollez en un vehículo de cultura y pureza, para neutralizar un tanto la chabacanería musiquera del ambiente, arraigada por desdicha de tanto mal gusto y extranjería disonante, venenosa e incivil muchas veces en los textos que canta.

La décima guajira ha ido subiendo en el favor popular gracias a un puñado de cultivadores audaces, que desde hace años vienen dando una recia batalla para resguardar y superar esta delicada joya de nuestro folclor, arraigada en la garganta y el corazón campesinos con férrea terquedad, que ningún otro ritmo ajeno a la serenidad y el angustiado vivir de nuestros campos ha podido desalojar del sitio de ternura que es el pecho amoroso y atravesado de nuestros guajiros.

Esta defensa práctica del punto y de la décima se ha llevado a cabo en tres direcciones: la radio, las controversias y las publicaciones, debiendo apuntarse aquí que ante el ataque gratuito y desdeñoso de algunos a esta típica modalidad de la canción criolla, han salido valientes, documentadas y oportunas voces de nuestra mejor intelectualidad a defender la riqueza rítmica de las tonadas en cuya diversidad y modos sonoros se manifiesta el paisaje y el carácter de cada región de nuestra isla. Valga como un ejemplo la conferencia ilustrada con músicas regionales que sobre el punto cubano ha ofrecido el joven y talentoso musicólogo Argeliers León.

La predilección popular ha ganado un espacio permanente para la décima guajira en la radiodifusión nacional. Diversas emisoras lanzan cada día al aire las inspiraciones de los trovadores, que, por cierto, no son solo hombres y mujeres del campo, sino voces de la ciudad ganadas para la décima en su ascendente favor en el público.

La CMQ mantiene desde hace años las controversias guajiras. Cada día se llenan sus estudios de simpatizadores del limpio cantar montuno que sirve de canal no solo a la exaltación de la belleza del paisaje, la vida y la mujer campesina, sino que también es portador de la protesta, la información y la solidaridad en cuestiones que afectan el interés de la nación. Más de un grave problema de algún apartado rincón del país ha encontrado solución y favor de los poderes públicos gracias a la exposición graciosa con que la décima guajira ha sabido sacarlo a la luz. He aquí el aspecto utilitario que el punto tiene en la voz de sus pioneros de la radio, sin que por ello desmerezca un ápice en su valoración artística cada día más superada.

La difusión radial es el elemento indispensable a las fiestas del punto guajiro que en teatros y sociedades de los distintos pueblos de la Isla a menudo se celebran con embajadas de los mejores cantadores e improvisadores. Es esta la evolucionada expresión de aquellas controversias callejeras, de antaño en que dos vates se disputaban la palma ante el frenético auditorio un domingo cualquiera del poblado.

Pocos espectáculos son tan hermosos, como estas polémicas del verso improvisado, vieja raíz de cubanismo que viene desde los albores de la formación del pensamiento nacional en la colonia, enaltecido en Plácido, Milanés y el Cucalambé. Es la brava décima que precedió al himno en la gesta de la libertad, que luego aflora en la república acompañada de la fidelidad quejumbrosa de las bandurrias y del fino punteo de los laúdes, honrada por Santana, Limendú, Celestino, acercándosenos con Marichal, María La Matancera, la gracia perdurable de Chanito, hasta desembocar en estos dos campeones de la espinela, pulidos dignificadores de la improvisación que son El Indio Naborí y Angelito Valiente.

Hace unas noches me tocó, para mi honra, aprendizaje y gusto, presidir junto con los laureados poetas Rafael Enrique Marrero y José Sanjurjo, el jurado de la más emocionante controversia entre los dos últimos trovadores citados.

Con temas escogidos por el jurado entre los múltiples sugeridos por aquel auditorio fervoroso, se batieron, improvisando a su turno décimas sinceras y profundas, cargadas de sabiduría e intención, El Indio Naborí y Angelito Valiente.

A pesar de la incómoda temperatura de nuestras noches veraniegas, subida con los grados que exalta la pasión de los bandos rivales, más de dos mil personas abigarradas en lunetas, preferencias y pasillos del viejo teatro del Casino Español de San Antonio de los Baños, aplaudieron arrobados por las décimas que sobre la muerte, la libertad y el amor tejieron los contendores, y que en este folleto se publican.

Allí, frente a frente, Naborí, el lírico prometedor y estudioso, que a fuerza de premios y laureles bien ganados está hoy situado entre los mejores poetas de Cuba; y Valiente, bravo domador del octosílabo de pueblo, cargado siempre del verso de hondura y gracia, único vate que pudiera hoy enfrentarse al autor de Estampas y elegías. Allí, Naborí, con su prestigio nacional, ante el hijo de San Antonio disputándole en su propio patio los altos laureles... Fue una noche sin olvido en la que la perfección de las décimas improvisadas impidió al jurado declarar un vencedor.

Hoy se publican las décimas allí cantadas, no para buscar la reiteración del fallo por los amadores del punto, sino para que todos vean con qué limpios e ingenuos recursos artísticos pueden aún en Cuba moverse miles de personas a un espectáculo que no se sabe a quién honra más: si a sus promotores y artistas o al auditorio tan noble que lo disfruta; pero lo que puede afirmarse con toda la esperanzada emoción que ello implica que honra a Cuba en su ejemplaridad y pureza y que debe ser tenido en cuenta.

La Habana, junio 23 de 1955

Texto tomado del libro Décimas para la historia. La controversia del siglo en verso improvisado. Indio Naborí y Ángel Valiente, Editorial Letras Cubanas, 2004.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600