Año IX
La Habana
2010

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 
Tras la pausa
Amado del Pino • España

Después de años de casi excesiva regularidad con este espacio, me he permito unas tres o cuatro semanas de pausa. La razón es noble y podrá enriquecer futuras entregas. Acompañé al grupo Argos Teatro de nuestra Cuba en la parte andaluza de la gira española con su puesta en escena de mi obra Reino dividido. De la gira y el público que ha convocado han hablado otros colegas. A partir de ahora les ofrezco el otro viaje, el que tiene que ver con el género crónica, ese sutil recorrido por sensaciones, nostalgias y afectos.

En Granada no estuve en el mundialmente conocido conjunto arquitectónico Alhambra. Aunque sí disfrutamos —Tania me acompañó unos días— del espléndido paisaje, junto con la colega Ana Carolina. Las informaciones sobre la espléndida ciudad se mezclaban con recuerdos habaneros de cuando nuestra guía era estudiante y mi pelo muy negro.

A punto estuve de ser atropellado en la calle de Elvira. Andaba recordando los versos de Doña Rosita que menciona esta vía. En general en Granada primero y Fuente Vaqueros después pensé más en García Lorca que en otros atractivos turísticos.

Pero lo mejor de Granada fue compartir el afecto, la hospitalidad, la auténtica solidaridad de Eva, Marina, Martín; argentinos y casi cubanos; artistas los tres, formidables al igual que el resto de su familia. Cuando hablo de familia y de afecto, por supuesto que incluyo a la pequeña Victoria. La niña de Eva y Martín está en esa preciosa etapa en la que la comunicación oral está a punto de estallar en torrente, pero se despide de las últimas medias palabras y ejerce esas formas de comunicación basadas en la ternura, la travesura, la inteligencia más allá del verbo.

A Martín lo escuché en público y, mejor aún, en las mañanas tranquilas del pueblito en las afueras donde nos acogió, cuando —además de preparar sabrosos platos— se detiene y ensaya con absoluto rigor. Si en otros momentos lo inundaba con mi abundante y precipitada elocuencia, en esos ratos me quedaba tranquilo, escuchando entre la admiración y el pudor. Con Marina y Eva estuve en un ensayo general, admirable por su vigor y por la ambición artística de personas de diversas edades, profesiones, expectativas.

Una de las preciosas mañanas granadinas disfruté de un espectáculo en el que esta familia artística y tan humana junta imágenes, poemas, certezas de casi todo nuestro continente.

Les seguiré contando de Andalucía, de La Habana, de Camagüey donde pronto estaré en el Festival de Teatro. Y evitaré las pausas. Esta me dolió su poquito
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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