Año IX
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2010

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El fin de la conferencia, el inicio de la conversación

Liliam Marrero
 

-Buenos días a todos, hoy les presentamos un nuevo profesor. Por favor, anoten sus datos principales: nombre y apellidos, grado científico, asignatura, correo electrónico, blog, tumblr, perfil en Flickr, Youtube, Facebook, usuario en Twitter…

Algunos años atrás nos habríamos quedado aturdidos ante un currículum tan peculiar, cargado de datos vinculados a recursos web y sitios de redes sociales. Sin embargo, el impacto de las tecnologías, los ambientes de redes, la web 2.0 y los dispositivos móviles, han generado transformaciones notables en las prácticas de aprendizaje al punto de permitirnos asimilar sin asombros los datos online de nuestros profesores.

Las posibilidades de intercambio constante y multidireccional, la variedad de recursos multimediales, el componente lúdico de la interacción en red, las nuevas narrativas que potencia el hipertexto, así como la disolución del aula como sede física para los programas de formación, han determinado la revisión continuada de las lógicas de educación tradicionales y el surgimiento de nuevas prácticas como el e-learning (aprendizaje electrónico), modalidad de formación basada en Sistemas de Gestión del Aprendizaje (LMS) que permiten la coordinación de cursos online.

Las propuestas de e-learning, desde sus inicios, se estructuraron a partir de un conjunto de módulos temáticos desde los que se proponen los materiales de estudio y se orientan las actividades que se desarrollarán. Estos sistemas se centran en el carácter individual del aprendizaje e incorporan foros, wikis, tipologías diversas de evaluación, chats y otras herramientas que complementan el estudio y promueven la socialización de los saberes.

Desde la década de los 80s los LMS comerciales fueron incorporados como plataformas en universidades e instituciones de educación; sin embargo, su costo ininterrumpido impulsó el desplazamiento hacia propuestas de código abierto, en lo que constituye un primer punto de giro en la evolución del aprendizaje electrónico.

De esta manera, según afirma Joaquín Sotelo, sistemas como Adobe Connect, Blackboard, Webex, Articulate o SumTotal System, de carácter privado, han encontrado una fuerte competencia ante el crecimiento de iniciativas libres como A-Tutor, Claroline, Dokeos y Moodle; esta última, una de las plataformas más empleadas y con una amplia comunidad de usuarios y desarrolladores en todo el mundo.
 

Básicamente, los cambios que propone el aprendizaje electrónico respecto a las prácticas de formación precedentes, se vinculan a una postura menos jerárquica del profesor, que pasa a convertirse en moderador de los intercambios; la preponderancia de la autogestión del aprendizaje por parte de los alumnos; y el surgimiento de nuevos roles en el proceso, como los líderes espontáneos que colaboran en la coordinación y desarrollo de los cursos.

E-learning 1.0, 2.0… ¿Edupunk?

El caudal de aplicaciones y usos emergidos en el contexto de las filosofías 2.0, han colocado nuevamente a la educación en un momento de replanteamientos no solo con relación al aprendizaje tradicional, sino con respecto a las concepciones y herramientas de aprendizaje en la web 1.0.

En este sentido, aparecen las referencias al aprendizaje electrónico 1.0 y 2.0, asociados a las clasificaciones web correspondientes. El e-learning 2.0 hereda las concepciones dialógicas de la web social y, como señala Sotelo, incorpora “mensajería instantánea, videoconferencia, redes sociales, blogs, wikis, podcasting de audio y video, webcasting y mundos virtuales diseñados en 3D”.

Esta redimensión del aprendizaje electrónico establece estrategias de construcción colectiva para la generación de los contenidos, e inaugura sistemas más flexibles que posibilitan la intercomunicación entre varias plataformas, en un contexto que exige horizontalidad en los procesos de comunicación entre profesores y estudiantes, y entre los propios alumnos; a la vez que fomenta la creación de comunidades y otorga especial protagonismo a los aprendices, quienes se forman en la misma medida que edifican y gestionan los conocimientos.
 

Es este el escenario del origen y consolidación del movimiento Edupunk —acuñado bajo este término desde el mes de mayo de 2008 en EE.UU.— que apuesta por una oposición a los sistemas de aprendizaje electrónicos de carácter comercial e, incluso, por las plataformas educativas de la web 1.0 en general.

Al igual que el movimiento punk en el ámbito musical, los seguidores de esta propuesta aspiran a la subversión de los modelos asimétricos de aprendizaje que priorizan el rol principal del profesor y la actitud pasiva de los estudiantes, a imagen y semejanza de la formación académica convencional.

Su premisa central se sustenta en la actitud do it yourself (hágalo usted mismo) que introduce una mayor libertad y responsabilidad de los miembros de las comunidades de práctica, en procesos de aprendizaje descentralizados y pautados por las estructuras de interconexión más compleja que dibujan las redes sociales.

Según el análisis de Juan Freire, la alternativa edupunk es una respuesta a los LMS y a los modelos educaciones que los sustentan: “Todo lo que hacen los LMS convencionales se puede hacer ya con herramientas de la web 2.0 que permiten la creación, gestión, colaboración y publicación”. Los seguidores del edupunk, además, priorizan una comprensión del cambio educacional en una perspectiva cultural, en detrimento del determinismo tecnológico: “… son las personas y sus redes el centro del proceso de aprendizaje y la base de la innovación, y no la tecnología por sí misma”, añade Freire.

El Proyecto Facebook, promovido por la Cátedra de Procesamiento de Datos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y coordinado por el profesor e investigador Alejandro Piscitelli, se inserta en esta corriente del aprendizaje electrónico 2.0 y el edupunk.
 

Esta iniciativa parte del reconocimiento del aula tradicional como “formato agotado” y, por tanto, plantea la necesidad de pasar “de la pedagogía de la enunciación a la pedagogía de la participación”. Su propuesta fue el estudio de la red social Facebook, empleada, a su vez, como plataforma para el desarrollo de la investigación y la generación del aprendizaje colectivo.

Los presupuestos de esta experiencia, expresados en el libro El proyecto Facebook y la posuniversidad, parten de la asunción del maestro como sujeto ignorante y se apoyan en la estrategia posible de aprender de lo que se desconoce. De ahí que los profesores pasan a ser comunicadores, agentes del diálogo capaces de conversar y escuchar, de enseñar y de ser, al mismo tiempo, enseñados; se trata de una educación desde, entre y para todos, sin distinciones de roles ni poderes.

Educación “portable” en la sociedad móvil

La evolución acelerada de los dispositivos de comunicación inalámbrica como punto de acceso a Internet, además de la creciente penetración de la tecnología móvil a nivel mundial, comienzan a vislumbrar un nuevo entorno de renovación para los procesos formativos.

En esta línea, se han consolidado las concepciones a propósito del denominado m-learning (aprendizaje móvil), como tipología de enseñanza que se apoya en estos medios y que adquiere los rasgos fundamentales de la comunicación a través de estos: portabilidad, conectividad constante, convergencia de recursos y formatos, nuevos lenguajes, entre otros.
 

El m-learning afianza la autogestión del aprendizaje, a la vez que disuelve aún más las fronteras espacio-temporales de la educación, debido a que garantiza el acceso a los conocimientos en cualquier lugar y momento. El aprendizaje móvil posibilita, a diferencia de las propuestas anteriores, que la búsqueda y adquisición de conocimiento se integren a la vida cotidiana tanto en los entornos de redes como en el universo físico.

Al respecto, Joaquín Sotelo opina que “frente a los LMS de e-Learning, basados en modelos instruccionales de igual tipo para todos, el m-Learning favorecerá más la implementación de LMS personalizados y adaptados a las demandas, prerrequisitos, preferencias, aptitudes, capacidades y limitaciones de cada uno para crear las denominadas ‘píldoras de aprendizaje' con objetivos formativos concretos enfocados a desarrollar conocimientos y habilidades específicos”.

El sendero de reconfiguraciones de los procesos educativos y las prácticas de enseñanza en los ambientes de redes, apunta a una apropiación de las herramientas y aplicaciones no como meros instrumentos complementarios a la formación académica habitual, sino como escenarios desde los que se inauguran otras tipologías de aprendizaje basadas en el intercambio y la participación.

En todos estos procesos habita una mutación esencial que traspasa el impacto tecnológico y las lógicas de formación, y que se relaciona con los nuevos sentidos de la educación en red. El objetivo a partir de las redimensiones actuales no es solamente aprender conocimientos, sino aprender a aprender.

“De una buena vez, confirma la periodista y profesora Anidelys Rodríguez, a los profesores nos toca dinamitar el tradicional sistema de conferencias para repensar creativamente un conjunto de actividades que se conviertan en extensión del salón de clases. Tendremos que renunciar al afán paternal de querer llevar ‘todo’ el conocimiento al aula, en lugar de mostrar el camino a los estudiantes”.

La modificación esencial se encuentra nuevamente en los modos de pensar y hacer la comunicación educativa, y no en las tecnologías, lo que implica un reto mayor para las escuelas y para los alumnos y maestros en la actualidad.

La resistencia al cambio apunta únicamente al estancamiento forzado de un proceso que se antoja no solo irreversible, sino necesario. Por tanto, no deben asombrarse los docentes si uno de esos días en el aula, en medio de un largo turno de clase, una voz impetuosa los interrumpe y desafía: “Profe, con su permiso, ¿cuándo termina la conferencia y empieza la conversación?”.

 

 

 

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