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Frank González está
considerado como el
mejor actor de doblajes
en Cuba. De lo anterior
da fe el personaje de
Elpidio Valdés, el
popular dibujo animado
creado por Frank Padrón
al cual González le ha
puesto voz desde sus
inicios. Pero el trabajo
de este actor en el
campo del doblaje no se
ha limitado a la
ficción. En varias
oportunidades le ha
“puesto la voz” a José
Martí tanto en radio,
como en televisión, y en
este último medio
incluso representó en
una oportunidad al
personaje.
A propósito del
aniversario 115 de la
muerte del Apóstol,
hemos dialogado con
Frank González acerca de
su trabajo vinculado a
la figura de Martí,
aunque extendimos la
conversación a su
extensa trayectoria como
actor destacado en los
medios cubanos. González
ha recibido premios y
reconocimientos como el
Micrófono de la Radio
Cubana, y la Distinción
por la Cultura Nacional,
otorgada esta última por
el Consejo de Estado de
la República de Cuba.
Hay quienes afirman que
Martí tuvo la
oportunidad de registrar
su voz en un fonógrafo,
por aquel entonces un
descubrimiento novedoso.
Sin embargo, no existen
registros que así lo
corroboren, por lo que
el modo de hablar que
tenía Martí nos llega
obligatoriamente a
través fuentes
secundarias. Sin
registros físicos de
ningún tipo, ¿cómo
“construyó” la voz de
Martí?
Se dice que tenía una
voz muy agradable, muy
central, y que convencía
cuando hablaba porque
los textos los decía con
una interpretación con
mucho ritmo, con muchas
inflexiones. Por eso es
que convencía en sus
discursos. Hay que
documentarse, sí, busqué
muchos textos en la
biblioteca, los diarios
de campaña, y las obran
que hablan de Martí. Hay
mucho material sobre
eso.
El más reciente filme de
Fernando Pérez, José
Martí, el ojo del
canario, nos brinda
una visión muy diferente
del Apóstol. ¿Qué opina
de la película? ¿Se
ajusta a la visión que
usted tiene de Martí?
Lo que pasa es que ahí
no abordan a Martí en su
adultez, pero me parece
una visión muy moderna.
Martí es un personaje
difícil de llevar a la
imagen, ya sea al cine
como a la televisión,
porque es complejo,
tiene muchísimas
facetas, no es fácil dar
una sola imagen de él.
Imagino a Martí como
alguien muy sobrio en
general, pero también
muy rico en matices. Por
eso, es muy difícil de
representar. Una gente
que dada sus
características sociales
y políticas siempre
apeló a la sencillez y a
la sobriedad no es fácil
caracterizarlo. Como era
un genio, uno se lo
imagina con unos rasgos
muy especiales, aunque
en su vida personal
posiblemente era una
persona normal.
Cine, teatro,
televisión, doblajes…
estamos en presencia de
una carrera artística
prolífica. ¿En qué
espacio se ha sentido
más cómodo?
No es que me haya
sentido más cómodo en la
televisión, pero ha sido
el medio en el que más
me he desarrollado, en
el que más oportunidades
he tenido. Empecé muy
joven en la radio, pero
inmediatamente pasé a
hacer televisión. Empecé
en una época, los años
70, en que había mucha
necesidad de figuras
jóvenes por el éxodo que
había habido de
artistas, y toda una
serie de actores que
habían fallecido.
Aproveché mucho esa
etapa, me utilizaron
bastante, trabajé.
¿Cuáles han sido sus
mejores experiencias?
¿Con qué trabajos se
siente más satisfecho?
En televisión Los
comandos del silencio
porque fue una serie que
tuvo una gran aceptación
y una gran relevancia
por sus características
políticas, debido a que
en ese momento los Tupac
Amaru estaban en pleno
auge de su lucha, y
nosotros estábamos aquí
reflejando un material
sobre este grupo
guerrillero. Hice un
personaje que tuvo mucha
aceptación en el país.
Se llamaba el cura
Pirulí. Fue en los años
70, se hacía en vivo,
todavía no había video.
Recuerdo también con
mucho cariño la voz de
Elpidio Valdés para el
cine, la incidencia que
ha tenido en la
población sobre todo en
los niños y los jóvenes.
Es un personaje que me
ha situado dentro de las
jóvenes generaciones, al
punto de que es el
personaje al que más
cariño le tengo.
¿Alguna anécdota que
pueda contarnos de su
trabajo?
Cuando estaba haciendo
la telenovela Si me
pudieras querer, el
personaje del “amarillo”
[inspector de transporte
público] que era
borracho, aparte de la
aceptación que tuvo en
la población, me traía
ciertas situaciones
personales. Por ejemplo,
cada vez que yo pasaba
cerca de un bar había un
problema porque todos
los borrachos pensaban
que yo de verdad bebía.
Me caían arriba y
entonces tenía que ir
esquivándolos. Ellos
pensaban que en la
realidad el personaje
del borracho era yo,
entonces me catalogaban
un poco a ese nivel, y
tuve que convivir con
eso. En parte me venía
bien porque era la
prueba de que había
llegado al personaje, de
que había pegado.
¿Cómo ha sido la
experiencia de trabajar
fuera de Cuba?
En México estuve
filmando Operación
coraje (2001), un
serial del Ministerio
del Interior, en el que
yo interpretaba a un
oficial de la CIA, se
filmó parte aquí, parte
allá. Todas las escenas
donde se abordó la
operación de la CIA en
México, se filmó allá en
Monterrey.
A Hungría fui en 1984 a
hacer un programa
infantil con la
televisión de ese país,
me enviaron porque yo
había incursionado aquí
en la programación
infantil, como hacía
voces, había trabajado
con títeres, y también
había cantado algunas
canciones infantiles.
Ellos hicieron un
programa especial de fin
de año, pusieron a los
actores principales de
la programación infantil
de allá, y le
solicitaron a Cuba algún
tipo de apoyo para
complementar ese trabajo
con artistas de América
Latina. Se usaban
intérpretes porque
hablábamos en español.
Me costó no solo trabajo
en el idioma, sino
también en la
idiosincrasia, nosotros
somos diferentes,
trabajamos con otro
ritmo, otra intensidad.
Pero al final se logró,
el programa fue un
éxito.
¿Cómo valora el futuro
del doblaje en nuestro
país?
Se están formando
actores en ese campo,
pero no creo que se
alcance el nivel de
calidad que había hace
unos años atrás. Me
parece que se ha perdido
en dirección de doblaje.
Hace un tiempo, cuando
yo me formé, había
directores de gran
experiencia. Ahora se
están formando gente que
está empezando, el
doblaje es un género que
necesita mucha asesoría
porque es un tanto
especial. No es lo mismo
el actor cuando trabaja
con su material, que es
él mismo, su cuerpo, que
cuando tiene que
utilizar una voz para
incorporar otro
personaje, otro ser
humano. Esto no se
estudia, se forma en la
práctica, se da a fuerza
de mucho entrenamiento.
Por eso, repito que no
es fácil, y que la
dirección de doblaje es
fundamental, son quienes
te señalan los detalles,
aspectos muy específicos
de la especialidad que
dominan los directores.
Pero creo que sí, que
hay actores que
actualmente se están
desarrollando bastante
bien.
Usted es “oficialmente”
la voz de Elpidio
Valdés, considerado, sin
duda, el dibujo animado
cubano más famoso.
¿Tiene noticias de si
continuarán sus
aventuras?
Según conversaciones que
tuve con Juan Padrón
hace poco tiempo, él
estaba planificando
hacer un giro en el
personaje, hacer nuevos
guiones con Elpidio en
otras facetas, digamos,
en otras áreas del
Caribe, en otro tipo de
lucha, no solamente en
contra de los españoles,
según él, porque puede
que el personaje se
mecanice.
¿Y lo escucharemos a
usted nuevamente con la
voz de Elpidio?
Sí, por supuesto. |