Año IX
La Habana
22 al 28
de MAYO
de 2010

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Entrevista con Rolando González Patricio, rector del ISA

“Tal vez no tengamos divisa mayor
que la creatividad y la coherencia”

Mabel Machado • La Habana

En los 70, la enseñanza artística cubana, favorecida desde 1959 con el triunfo de la Revolución, ascendió un importante peldaño con la creación del Instituto Superior de Arte (ISA). En un país donde no existían antecedentes de estudios académicos de ese nivel para el terreno artístico, la “ocupación” del antiguo Country Club habanero por decenas de jóvenes con ánimo y talento para la creación, supuso un empuje extraordinario para las artes en la Isla y el encuentro de una matriz que ha dado muchos de nuestros mejores músicos, bailarines, actores, directores, fotógrafos, productores, dramaturgos y artistas de la plástica. Graduados del ISA han obtenido premios en concursos y eventos nacionales e internacionales de la más alta jerarquía.

Cuando se cumplen 30 años de la primera graduación del Instituto, el centro —que ha contado históricamente además, con un ilustre claustro, representante de las más avanzadas tendencias creativas y líneas de pensamiento— ofrece cinco carreras con más de 39 perfiles. Pero la “vida” del ISA no se circunscribe al espacio académico, los estudiantes crean dentro y fuera de las aulas, en festivales o a través del desarrollo de proyectos libres.

Para celebrar las tres décadas de que egresaran los primeros alumnos de la escuela, desde el 15 de mayo hasta el 30 de junio tiene lugar el Festival de las Artes, un espacio para exponer los resultados de la formación académica y su repercusión en la obra propia o colectiva de los estudiantes que en él se reúnen. Todas las manifestaciones confluyen en estas jornadas; la intensidad con que se trabaja se verifica en estas uniones, pero también en los momentos de interacción con otras comunidades lejanas a los predios de Cubanacán. El rector del Instituto, Rolando González Patricio, comentó con La Jiribilla algunas de las peculiaridades de estas jornadas y del quehacer de esta institución, próxima a cumplir también su aniversario 35 de fundado.

¿En qué presupuestos se fundamenta la idea de unir los festivales de las diferentes facultades en un espacio común como el Festival de las Artes? ¿Qué se espera de un proyecto como este?

Primero, las fronteras de las artes cada vez se hacen más difusas y no hay necesidad de reproducir feudos o aislar una creación de otra, una formación de otra. Segundo, tenemos cinco facultades como tenemos una Universidad. Una identidad no omite la otra, sencillamente la refuerza. Y tercero, tal vez más importante, este esfuerzo de integración que comienza posibilita un compromiso y una contribución mayor con los públicos a partir de los ejercicios académicos más relevantes del curso, sin descartar otros proyectos. El festival también tributa a la voluntad de formar artistas de muy alto nivel, cuya vocación de servicio y entrega a quienes reciben su creación no quede rezagada.

¿Cómo describe el contexto en que el ISA arriba a su graduación 30? ¿Cuáles apuntaría como los principales retos del centro y de la enseñanza artística superior en general, para las graduaciones futuras?

La Universidad de las Artes vive hoy una etapa muy particular, caracterizada por la multiplicidad de transformaciones que comparten el mismo período de tiempo. La idea básica de perfeccionar ininterrumpidamente la institución se expresa en acciones que recorren el pregrado, el posgrado, la investigación y la extensión universitaria. Se concluye la elaboración de una cuarta generación de planes de estudio de nuestras carreras; se perfeccionan el sistema de ingreso, la organización docente, la labor de los departamentos de todas las materias, se sistematiza la categorización del claustro, etc.,  a partir de una modernización de la estructura de la Universidad y de una proyección a mediano plazo elaboradas con amplia participación de maestros, profesores y demás trabajadores. Paralelamente, crece nuestra oferta en el posgrado, cada vez más orientada a las demandas del sector cultural, como evidencia un número mayor de maestrías, especialidades, diplomados y otros cursos. La investigación ofrece resultados que cada vez impactan más fuera de la propia institución, y la extensión universitaria se integra progresivamente al proceso de formación de nuestros estudiantes artistas.

En el futuro próximo debemos ser capaces de estar a tono con las exigencias y complejidades de este tiempo. Es imprescindible tener la capacidad de saltar sobre las limitaciones materiales y asegurar una cada vez más sólida formación a nuestros egresados. El interés por las especialidades del ISA ha crecido mucho. Son cientos y cientos los aspirantes, y debemos ser capaces de seleccionar a los mejores de los mejores, como condición inicial para garantizar egresados de excelencia. Esto solo será posible con la labor insustituible de nuestros formadores, quienes ofrecen todos los días abundante testimonio de su entrega y sentido de pertenencia. Es preciso formar artistas “de” y “para” Cuba, profundamente conocedores de nuestra cultura y ampliamente informados de la actualidad del arte en todas las latitudes.

En una universidad como la nuestra, la institución está siempre más en esas relaciones de crecimiento mutuo que en los edificios. Por eso, frente a esos y muchos otros retos, tal vez no tengamos divisa mayor que la creatividad y la coherencia.

Desde su experiencia en la universidad de las artes, ¿cuáles advierte como las principales fortalezas de la creación artística joven en Cuba?

Los jóvenes artistas disponen de una formación técnico-artística que es heredera de un saber acumulado durante décadas, y no entran al mundo de la creación por la puerta estrecha del mercado. Esas conquistas irrenunciables  han permitido desencadenar unas capacidades creativas extraordinarias que deben ir siempre atentas a las esencias. Pero junto al talento, salta a la vista una laboriosidad, un esfuerzo sostenido, disciplina y entrega profesionales, difíciles de advertir a cierta distancia.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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