|
Hace treinta y cinco
años, Roque fue
asesinado mientras
dormía.
Yo soy uno de sus muchos
dolientes.
Fui su amigo, y lo sigo
siendo.
Su asesinato me dolió, y
me sigue doliendo.
La impunidad me indignó,
y me sigue indignando.
La impunidad estimula a
los criminales, y los
militantes que matan
para castigar la
discrepancia no son
menos criminales que los
militares que matan para
perpetuar la
injusticia.
Aquí va mi abrazo, de
muchos brazos, a los
familiares de Roque, a
sus amigos, a sus
compañeros, y a las
muchas y muchos que no
lo conocieron pero lo
aman amando las palabras
que nos dejó. |