|
Durante toda una semana
he recordado la frase
que reza música para mis
oídos, ahora estoy
convencida de que no
solo los míos han
disfrutado de la
diversidad musical que
convive en cada edición
de Romerías los primeros
días de mayo de cada
año. Esta XVII edición
de la fiesta del arte
joven más importante de
Cuba nos trae un poco de
todos lados, algo que se
repite, según lo
aseguran también los que
año tras año participan
del festival. Nunca
antes había visitado
esta hermosa ciudad,
pero solo unos días
bastaron para vivirla y
sentirla activa, culta y
joven, por ese espíritu
que la hace levantarse
todos los días.
El parque Calixto
García, justo en el
centro de la ciudad
cabecera, constituyó el
principal espacio de
confluencias musicales
hasta altas horas de la
madrugada. La trova, el
jazz, grupos de rock and
roll, hip hop, música
fusión y flamenco se
dieron cita tanto en
este, como en la Casa
Iberoamericana, la Casa
de la trova, los parques
José Martí y Julio Grave
de Peralta, diversos
lugares que permitieron
apreciar la calidad de
las propuestas
nacionales e
internacionales
presentes en la también
denominada Ciudad de las
flores.
La pequeña compañía de
jóvenes canadienses
Teatro Real de Québec
propuso una puesta en
escena en la cual
integra la proyección
danzaria con la música
local e internacional.
Por la misma cuerda del
hip hop, llegaron grupos
de Holguín, Las Tunas,
Santiago de Cuba, Canadá
y Brasil, este último
con Renegado, una fusión
sencilla, pero muy
orgánica y de buen
gusto.
Bobby Carcassés atrajo
al público amante del
jazz, género que también
se hizo sentir con
fuerza por estos días.
El destacado músico
cubano presentó su disco
De La Habana a Nueva
York, e impartió la
conferencia
Improvisación en el jazz
y la música cubana. Su
cercanía a los jóvenes y
la disposición de ser
más que un maestro, lo
hizo merecedor a pocas
horas de la culminación
de esta fiesta, de El
Angelote, la máxima
distinción de la cultura
holguinera.
|
 |
La fusión, el flamenco,
el rock and roll y la
música electrónica
tuvieron una fuerte
presencia en estas
Romerías. Una y otra vez
se presentaron David
Blanco y Ernesto Blanco,
logrando una inusitada
atracción de la ciudad
que desde la
inauguración del
Festival de Cine Pobre,
hace más de 15 días, los
acoge. Con ellos todos
los participantes en
esta fiesta vivieron
horas de música intensa,
en conciertos bajo el
ardiente sol de la
región o en
presentaciones que se
prolongaron hasta casi
el amanecer. La fusión,
por la parte extranjera,
contó con el aporte de
La tribu del güiro rojo
de Venezuela; y Noise
Noise, de Costa Rica.
Como caminantes que se
han propuesto recorrer
la Isla de punta a cabo,
estuvieron en Holguín
los trovadores Fernando
Cabreja, Yasser
Tarrafay, Sueño de
Trova, Luis Felipe
Veronés, el argentino
Guille Airoldi y el
mexicano Carlos
Carreira. Por otro lado,
el cantaor Nano de Jerez
(España) y Toques del
río (Pinar del Río)
distinguieron por su
calidad musical y
originalidad en la
interpretación flamenca.
En tanto el proyecto
Electro-romerías contó
con la presencia de
Sector Electronik,
Electro-extremo, Dj
toten, Electro
evoluction y Dj Yunior.
|
 |
Las voces de Faith Nolan
y las cantantes de la
libertad también se
alzaron, aunque en
inglés, con un mismo
propósito: dar a
conocer, a través de la
música, sus necesidades
y sueños. Estas mujeres
radicadas en Canadá,
procedentes de algunas
islas del Caribe o
países africanos
sostuvieron encuentros
con jóvenes de todas las
nacionalidades,
participaron en el
Congreso Memoria Nuestra
y recorrieron cada
rincón de esta provincia
para absorber parte de
su cultura y
tradiciones, para
conformar entre todas
sus vivencias un mensaje
de paz.
Todo gran festival
cuenta con variados
espacios para apreciar
lo que las nuevas
generaciones realizan,
pero también los eventos
teóricos permiten un
intercambio coherente
entre especialistas y
artistas para dialogar y
analizar la producción
sonora de factura
nacional. Rock-merías,
fue uno de estos
momentos para teorizar,
en este caso sobre la
situación del rock en
Cuba.
Presentaciones de libros
como El rock en Cuba,
de Humberto Manduley
López y Morir con las
botas puestas, de
Alexander Jorge Parra
tuvieron lugar en las
sesiones de este
programa, donde también
se debatió acerca de
Rock nacional ¿una
propuesta de calidad?,
por el Guille Vilar;
Rock y exclusión social
presente y pasado,
(Camilo Ernesto
Olivera); entre otras.
Las conferencias se
encaminaron además a
servir de puente para
mantener la comunicación
entre todas las partes
que tienen que ver con
el género en la Isla.
Las Romerías concluyen
por este año, no
obstante, el próximo
mayo la ciudad de los
parques abrirá una vez
más sus puertas a todos
los que quieran sumarse
al gran festival, donde
hay lugar para el
teatro, la danza, la
poesía y la música, esa
que congrega multitudes
en los grandes espacios,
y aficionados de la
intimidad en los
pequeños. Esa que nos ha
acompañado cada día de
la Semana Grande del
arte joven cubano en
múltiples versiones de
un mismo himno:
“Escucha, hermano, la
canción de la alegría…”.
|