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Se trata, por estos
días, no solo de crear:
también de pensar.
Pensar la producción
artística y los
contextos
socioculturales en que
se enmarca, es quizá el
ingrediente que más
distingue a las Romerías
entre las tradicionales
fiestas populares
cubanas. Los jóvenes a
quienes cada año seduce
la convocatoria, tienen
a su disposición más que
una multiplicidad de
espacios para compartir
con el público sus
creaciones: desde hace
17 mayos, cuando un
batallón de nuevos
artistas decidiera
retomar el festejo de
antaño y repensarlo al
calor de las urgencias
de estos tiempos, el
Premio Memoria Nuestra
estimula el pensamiento
de los jóvenes
investigadores,
promotores y creadores
en relación con
problemáticas sociales,
culturales, políticas y
propiamente artísticas
de sus escenarios más
inmediatos.
Devenido ya uno de los
certámenes para jóvenes
más importantes del
país, Memoria convocó
esta vez trabajos que se
inscribiesen en tres
líneas fundamentales:
culturas regionales,
experiencias
comunitarias e
historiografía. Como
jurado, cinco expertos
en las diferentes
categorías,
principalmente
profesores
universitarios de
reconocido prestigio:
José Vega Suñol,
etnólogo y docente;
Virtudes Feliú,
profesora e
investigadora titular
del Centro Nacional de
Construcción,
Restauración y
Museología; María de los
Ángeles Arias y Varinia
González, profesoras de
la Universidad de
Oriente en las
especialidades de
Estudios Culturales y
Estudios
Hispanoamericanos,
respectivamente; y
Sergio Guerra Vilaboy,
Premio Extraordinario
Casa de las Américas
2010 y presidente de la
Cátedra Eloy Alfaro de
la Universidad de La
Habana.
Varias decenas de
jóvenes investigadores
enviaron este año sus
obras. De ellos, el
jurado confirió el
Premio Memoria Nuestra a
solo dos: la espirituana
Hilda Nuris Quesada (Al
llamado de la aldaba. Un
proyecto que contribuye
al desarrollo
sociocultural) y a
la santiaguera Sandra
Mercedes Rivero (Primeros
pasos de la instrucción
pública en Santiago de
Cuba. Entre blancos,
indios y negros),
por la seriedad y
trascendencia de sus
investigaciones en torno
a realidades locales.
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Hilda Nuris
Quesada (Premio
Memoria Nuestra) |
Durante cuatro jornadas,
el hotel Pernik de esta
ciudad acogió las
exposiciones de los
jóvenes concursantes y
también, cada mañana,
conferencias y mesas de
diálogo sobre cuestiones
relacionadas con el arte
joven y su contexto. El
primer conferencista fue
el Presidente de la
Fundación Guayasamín,
Pablo Guayasamín, quien
vino por primera vez a
las Romerías a presentar
una exposición de obras
de su padre. Le siguió
un intercambio con el
Doctor Sergio Guerra,
quien propuso como tema
Guerra social y utopía
en América Latina.
Y las sesiones
vespertinas se nutrieron
de cinco mesas de
diálogo, a cargo
principalmente de
participantes
extranjeros: Arte y
realidad social, Las
posvanguardias en
Norteamérica, Poesía y
arte vasco, Realidad
social en Toronto y La
tradición en la
enseñanza artística.
Hasta la última jornada,
dichos encuentros
constituyeron espacios
para el intercambio de
ideas, sueños y
voluntades. También para
reconocer nuestras
desventuras y urgencias.
De su pertinencia da
cuenta la publicación y
presentación del primero
de los volúmenes
Hacer Memoria
(Ediciones La Luz,
Holguín), los cuales
pretenden compartir con
los lectores las
investigaciones
premiadas en las
ediciones del 2007 al
2009. Por el momento, la
pequeña editorial pudo
solamente asumir un
texto: el que recoge
investigaciones sobre
temas
histórico-sociales. Se
pretende, en lo
adelante, completar la
serie con otros dos
volúmenes, dedicados a
investigaciones
premiadas en las
categorías de Trabajo
sociocomunitario y
Sociología del arte. |