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Aquella descendencia
negra que dejó en Sagua
la Grande, Cienfuegos,
Francisco Picasso,
abuelo materno de Pablo
Picasso quien arribó a
la Isla a finales del
siglo XIX, podría ser
para muchos la única
conexión de Cuba con el
pintor malagueño. Sin
embargo, la esencia del
gran artista español se
encuentra cada vez más
cerca de esta tierra
caribeña. Con casi una
treintena de obras del
también conocido como
padre del arte moderno,
la colección
Portraits Imaginaires
(Retratos imaginarios),
expuesta en la ciudad de
Holguín como parte de
las festividades de la
XVII edición de las
Romerías de mayo,
pretende llevar a los
cubanos un Picasso todo
colorido, desprendido
del llamado período azul
que caracterizó buena
parte de su obra.
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Esta es la primera vez
que se exhibe en la Isla
Portraits…, una
selección de litografías
a color que realizara
Picasso en el primer
semestre de 1969, y que
llegó a Cuba gracias a
la donación de obras de
arte que hizo al Museo
Nacional de Bellas Artes
el coleccionista de
origen estadounidense
Gilbert Brownstone,
presidente de la
Fundación del mismo
nombre y director desde
1972 del Museo Picasso,
al sur de Francia.
Por esos azares que
tiene el destino, tal
vez, de desencuentros,
Brownstone nunca conoció
al autor de Guernica,
a quien considera el
artista de la plástica
más importante del
pasado siglo, pero solo
la posibilidad de tener
un encuentro con el
también escultor logró
alterar la más pasiva de
sus noches. “En cierta
ocasión, alguien muy
amigo de Picasso me
preguntó si quería tener
un encuentro con él. Esa
noche no pude dormir.
Elaboré mentalmente
todas las preguntas que
imaginé me haría el
pintor español y la
conversación que supuse
surgiría. Al día
siguiente le comenté a
ese amigo que me
encontraba tan cansado
que no podría verme con
el maestro. Nunca más se
repitió esa oportunidad.
Picasso murió al año
siguiente”.
Ocho años después
Brownstone conoció a la
viuda del artista,
Jacqueline Picasso, y le
contó su historia,
aquella conversación
imaginaria que quedó en
el recuerdo de lo que
pudo ser pero que guarda
recelosamente como si
fuera cierta cada
palabra. “Después de
diez años de una muy
buena amistad con
Jacqueline, me obsequió
las obras gráficas de
Picasso que hoy dejo al
pueblo cubano”, comentó
el coleccionista acerca
de estas joyas de la
plástica mundial.
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La colección de Gilbert
Brownstone cuenta
actualmente con
alrededor de 120 obras,
de las cuales más de 80
se encuentran ya en Cuba
como parte de la
donación abierta,
asegura que lo realizó a
comienzos de este año, y
que continuará, pues
pretende traer al Museo
Nacional de Bellas Artes
todo lo que posee.
“Porque yo sé todo lo
que Cuba hace por la
cultura de su pueblo,
este es el único país
que se preocupa tanto
por estos temas, y para
mí eso es fundamental.
Es una oportunidad
inmensa el poder
participar en esta
aventura, un privilegio
estar en esta fiesta de
jóvenes y pueblo”.
Al referirse a la
colección, Brownstone
reafirmó que la dedicaba
a los Cinco Héroes, pues
“todos los pueblos deben
participar de esta
lucha” a favor de Cuba
que ha sufrido tantos
años bajo la presión del
imperio de Norteamérica.
“Resulta increíble que
hoy en día un país como
EE.UU. mantenga esa
enorme injusticia”
agregó.
Portraits Imaginaires
comenzó su viaje por la
ciudad de Calixto García
y continuará a lo largo
y ancho del país hasta
llegar a la capital
cubana, travesía que
permitirá el
acercamiento del público
cubano a una parte de la
obra de este grande de
la pintura de todos los
tiempos.
Un acontecimiento
cultural único tiene
lugar por estos días de
mayo en la ciudad de los
parques. La presencia de
estas piezas reafirman
que la provincia
holguinera y las
Romerías, el principal
evento del arte joven en
el país, constituyen un
espacio de rescate de
tradiciones y
fundamentalmente de
diálogo e intercambio
cultural. Suerte
entonces de los cubanos
contar con una muestra
de la creación de un
hombre cuyo legado
trasciende y es símbolo
para las nuevas
generaciones. |