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A partir del 7 de mayo,
cinco provincias de Cuba
recibirán los
espectáculos del Mayo
Teatral, temporada de
teatro latinoamericano y
caribeño, que organiza
la Casa de las Américas,
con el respaldo del
Consejo Nacional de las
Artes Escénicas y las
direcciones provinciales
de Cultura de las
provincias subsedes. Por
eso, el próximo viernes
abrirán sus puertas al
Mayo las salas Adolfo
Llauradó, Hubert de
Blanck, Bertolt Brecht,
Mella y Trianón; todas
en el entorno de la
calle Línea. Se sumarán
a la fiesta teatral en
la capital la sede del
Teatro Buendía, ubicada
en Nuevo Vedado y la
Sala de la Orden
Tercera, sita en la
Habana Vieja.
Algo similar, aunque en
menor proporción,
sucederá con los teatros
Milanés, de Pinar del
Río; La Caridad, de
Santa Clara; Tomás
Terry, de Cienfuegos y
el Teatro Manzanillo, en
Granma; que funcionarán
como subsedes y acogerán
presentaciones de
colectivos foráneos.
Si bien son conocidas
las razones que lo
impiden, no es ocioso
insistir aquí en la
necesidad de integrar a
Santiago de Cuba en este
circuito bienal,
teniendo en cuenta sobre
todo la militancia
caribeña del teatro que
allí tiene lugar, la
mayor de nuestro
panorama escénico.
Santiago de Cuba podría
servir también como sede
para talleres que
involucren a sus actores
y directores, acciones
que serían de gran
utilidad en aquel
contexto. No es
descartable para tales
fines evaluar el posible
uso de itinerarios de
vuelo que toman a esa
ciudad como escala
previa a la capital o
plantearse un
aprovechamiento múltiple
de la infraestructura
que ofrece el Teatro
Manzanillo,
relativamente cercano a
la capital del oriente
cubano.
Quince espectáculos
provenientes de siete
países, incluida Cuba,
conformarán la muestra
de esta octava edición
del Mayo Teatral 2010.
El área geográfica mejor
representada será
América del Sur, con
cinco grupos y siete
espectáculos,
encabezados por el
emblemático Teatro
Yuyachkani, que ofrecerá
los espectáculos
Hecho en Perú
(Vitrinas
para un museo de la
memoria)
y
El último ensayo.
Destaca entre los
colectivos que veremos
por primera vez en Cuba
la Compañía Teatral
La Cuarta, de Uruguay,
con su versión de
Gatomaquia.
Esta peculiar propuesta
consiste en un juego
escénico a partir de la
última novela de Lope de
Vega, estrenada hace
apenas cuatro años por
un equipo de jóvenes
egresados de la Escuela
Municipal de Arte
Dramático de Montevideo.
Escrita por Lope apenas
un año antes de su
muerte, este texto no
teatral se transforma
siglos después en un
guión escénico. Héctor
Manuel Vidal, reconocido
como uno de los maestros
del teatro uruguayo,
convierte la novela en
un juego teatral sin
renunciar al estilo
narrativo del original.
Las siete partes del
texto serán trabajadas
con estilos teatrales
diferentes; respetando
siempre la naturaleza
felina de los
personajes.
De
Argentina nos llegará
Tercer cuerpo (La
historia de un intento
absurdo), una
producción en clave de
humor negro del grupo
Timbre cuatro que
descansa sobre todo en
el trabajo de los
actores y ofrece una
madeja de situaciones
diversas que a veces
transcurren
simultáneamente. La
transfiguración del
espacio escénico y el
empleo de situaciones
humorísticas proponen
una reflexión colectiva
sobre la soledad en
compañía, uno de los
males más comunes de
nuestro tiempo.
Otro invitado de lujo
será el Grupo
Matacandelas, de
Colombia; que presentará
su obra Fernando
González. Velada
metafísica.
Cristóbal Peláez y su
equipo, recordados entre
nosotros por aquella
emblemática versión de
Los ciegos, de
Maurice Maeterling,
presentada hace apenas
cuatro años, traen ahora
un espectáculo que pone
en evidencia el
acto de pensar, con sus
particularidades y
riesgos. Pero lo más
curioso es que también
se apoyan, para tan
abstracta operación, en
recursos como el humor,
la parodia y la ironía,
empleados como medios
para la incitación al
conocimiento.
Teatro Promiscuo, de
Brasil, ofrecerá los
espectáculos
Dentro y Tres
cigarrillos y la última
lasaña. Ambas
obras tratan, cada una a
su modo, sobre la
relación del sujeto con
su cuerpo o con la idea
que se tiene de él. Por
un lado un cliente
descubre que ha perdido
su mano derecha, después
de comer su lasaña
habitual y fumar tres
cigarrillos con el café.
Por el otro un hombre
busca satisfacción y
comprensión de sí mismo
mediante una práctica
sexual muy específica
con otros hombres.
Fuera de la oferta
nacional, la
representación caribeña
de esta octava muestra
se reduce a la
agrupación Sudakaribe,
de Puerto Rico, que
presentará una versión
de La razón blindada,
obra de Arístides Vargas
que disfrutamos hace dos
años por el grupo
Malayerba, de Ecuador.
Dos presos políticos se
juntan todos los
domingos al atardecer
para contarse la
historia de Don Quijote
y Sancho Panza. Todos
los días son el mismo,
salvo los domingos, en
que rehacer El Quijote
es ganar la libertad;
alcanzar ese lugar donde
el dolor puede ser
mitigado por el acto de
imaginar otra realidad.
Inspirada en las
historias de su hermano,
que sufrió prisión
durante la dictadura
militar en Argentina,
Arístides lega ahora
esta obra al grupo
puertorriqueño
Sudakaribe, liderado por
Rosa Luisa Márquez, una
de las más reconocidas
profesoras y directoras
teatrales de ese país.
El espectáculo resulta
de un sistema de
intercambios
internacionales que
organiza el grupo y que
entienden como un
espacio de amistad para
contar historias a
través del teatro.
Por Cuba asistirán al
Mayo los espectáculos
sobrevivientes de los
Premios Villanueva de la
Crítica otorgados en los
últimos dos años.
Ya en la edición
anterior comentábamos
sobre la pertinencia de
adoptar como criterio de
selección los Premios
Villanueva de la
Crítica. Hablábamos
entonces de las
limitaciones de esta
decisión, que deja fuera
a espectáculos
estrenados durante el
año en curso, algunos de
los cuales puede que no
existan dentro de dos
años. De hecho solo dos
de los espectáculos
cubanos premiados por la
crítica en 2008 estarán
en condiciones de
reponerse ahora. La Casa
de las Américas y su
Departamento de Teatro
gozan del prestigio
necesario para tomar
esta decisión de manera
autónoma, buscando
complementar con la
muestra nacional las
principales líneas
temáticas que se
proponga cada edición de
la temporada. Ello
permitiría además
explotar con
intencionalidad posibles
nexos ideotemáticos
entre puestas en escena
nacionales y foraneas, e
incluso dejaría el campo
abierto para posibles
encargos en este
sentido. Este año
extrañaremos, por
ejemplo, una puesta como
La primera vez,
de Teatro de la Luna,
texto de un autor polaco
cuya traducción ha
tenido resonancias en
otros países de América
y puesta en escena que,
por su calidad, estaría
en condiciones de
dialogar con la agenda
temática del Mayo 2010.
Existe, no obstante, la
posibilidad de disfrutar
de espectáculos
nacionales no
seleccionados que,
coincidentemente,
estarán en cartelera
durante la fecha. Me
refiero concretamente a
Josefina la viajera,
de Teatro El Público y a
Variedades de Galiano,
del Teatro El ciervo
encantado, que
mantendrán funciones en
sus sedes habituales,
durante los dos fines de
semana que ocupa el
evento.
Las
propuestas teatrales
para adultos que
integran la nómina local
son ¡Ay, mi amor!
y Las
amargas lágrimas de
Petra Von Kant; de
Teatro El Público, La
visita de la vieja dama,
de Teatro Buendía y
Relato de un pueblo roto,
del Colectivo Teatral El
Mejunje, radicado en la
ciudad de Santa Clara.
Los niños, que han
sido los menos
favorecidos en ediciones
anteriores del Mayo
Teatral, podrán
disfrutar este año de al
menos dos propuestas que
son igualmente válidas
para el público joven y
adulto. Teatro de las
Estaciones llegará desde
Matanzas con Federico
de noche y
La Colmenita servirá
de anfitriona en su sede
de la Habana Vieja con
su exitosa puesta en
escena de Y sin
embargo se mueve,
concebida para niños
mayores de diez años y
con banda sonora del
cantautor Silvio
Rodríguez. En el ámbito
danzario, disfrutaremos
nuevamente de MalSon,
coreografía que
recientemente ganó la
Segunda Bienal de Danza
del Caribe y de Casi
casa, espectáculo de
Danza Contemporánea de
Cuba; dos propuestas que
aportarán diversidad y
rigor a la muestra
local.
Tres talleres y varias
demostraciones y
encuentros con las
agrupaciones
participantes
completarán la oferta de
esta nueva edición del
mayo. La curaduría de
todo el evento y
especialmente de esta
zona teórica y de
intercambios ha estado a
cargo de Vivian Martínez
Tabares, Jaime Gómez
Triana y Martha María
Borrás. Los debates
centrarán su atención en
la pluralidad del teatro
latinoamericano
contemporáneo, las
peculiaridades del
trabajo actoral y la
recurrencia a la obra de
autores considerados
como clásicos. También
se discutirá sobre el
compromiso social de los
grupos participantes, en
relación con su
capacidad de
experimentación y
renovación de la escena
latinoamericana y
caribeña.
Otro aspecto que
seguramente suscitará
más de un debate, aun
cuando no integre la
agenda inicial del
evento, será la
recurrencia de
herramientas como el
humor, la parodia y la
sátira, frecuentes en
casi toda la muestra
foránea. Son recursos
expresivos que
frecuentemente ofrecen
abundante información
sobre el compromiso
social de los
protagonistas de ese
teatro que se hace hoy
en nuestros países; al
que nos asomaremos
gracias a este
encomiable esfuerzo de
la Casa de las Américas
por organizar lo que
será la más importante
muestra teatral
internacional del año en
Cuba.
La propia dificultad que
entraña organizar un
evento de esta magnitud
en las condiciones
específicas de Cuba,
hace muy difícil el
trazado de un eje
temático que singularice
los espacios teóricos.
Desconectada por obra y
gracia del bloqueo de
los principales
circuitos teatrales
latinoamericanos, Cuba
no puede escoger
libremente qué grupos
invita a sus eventos.
Nos asiste, eso sí, la
vocación solidaria de
colectivos teatrales y
artistas que deberán
incurrir en gastos
personales para
presentar sus obras en
nuestros teatros. Ante
esta realidad, los
organizadores recorren
el camino inverso al de
cualquier otro festival
de su tipo en el mundo y
tratan de articular un
amplio abanico de
propuestas muy
disímiles. Eso explica
en gran medida la
variedad y generalidad
de los temas que serán
sometidos a discusión en
esta oportunidad.
Con eventos como el
recién concluido Casa
Tomada y el Mayo Teatral
—de
más larga data—
la Casa de las Américas
da continuidad a
aquellos festivales que
organizaba desde los
tempranos 60. Por eso
uno descubre que algunos
maestros de hoy fueron
los jóvenes de entonces.
Ello refuerza la
vocación por el diálogo
cultural entre nuestros
países que ha
caracterizado siempre a
la Casa de las Américas.
Por eso es tan
importante que nos
asista la razón del
Mayo, esa que no
renuncia, aun en las más
difíciles condiciones, a
procurarnos una muestra
teatral de alto nivel,
que se propone funcionar
como referente para el
movimiento teatral
cubano. Esa vocación por
el riesgo, ese acto de
imaginar otra realidad,
los emparenta con los
personajes utópicos de
Arístides Vargas, con
aquellos seres
irreductibles que otra
vez nos acompañarán,
ahora en versión
caribeña. |