Año IX
La Habana
8 al 14
de MAYO
de 2010

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Otra vez Mayo Teatral, nuestra razón blindada

Fernando León Jacomino • La Habana

 

A partir del 7 de mayo, cinco provincias de Cuba recibirán los espectáculos del Mayo Teatral, temporada de teatro latinoamericano y caribeño, que organiza la Casa de las Américas, con el respaldo del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y las direcciones provinciales de Cultura de las provincias subsedes. Por eso, el próximo viernes abrirán sus puertas al Mayo las salas Adolfo Llauradó, Hubert de Blanck, Bertolt Brecht, Mella y Trianón; todas en el entorno de la calle Línea. Se sumarán a la fiesta teatral en la capital la sede del Teatro Buendía, ubicada en Nuevo Vedado y la Sala de la Orden Tercera, sita en la Habana Vieja.

Algo similar, aunque en menor proporción, sucederá con los teatros Milanés, de Pinar del Río; La Caridad, de Santa Clara; Tomás Terry, de Cienfuegos y el Teatro Manzanillo, en Granma; que funcionarán como subsedes y acogerán presentaciones de colectivos foráneos.

Si bien son conocidas las razones que lo impiden, no es ocioso insistir aquí en la necesidad de integrar a Santiago de Cuba en este circuito bienal, teniendo en cuenta sobre todo la militancia caribeña del teatro que allí tiene lugar, la mayor de nuestro panorama escénico. Santiago de Cuba podría servir también como sede para talleres que involucren a sus actores y directores, acciones que serían de gran utilidad en aquel contexto. No es descartable para tales fines evaluar el posible uso de itinerarios de vuelo que toman a esa ciudad como escala previa a la capital o plantearse un aprovechamiento múltiple de la infraestructura que ofrece el Teatro Manzanillo, relativamente cercano a la capital del oriente cubano.

Quince espectáculos provenientes de siete países, incluida Cuba, conformarán la muestra de esta octava edición del Mayo Teatral 2010. El área geográfica mejor representada será América del Sur, con cinco grupos y siete espectáculos, encabezados por el emblemático Teatro Yuyachkani, que ofrecerá los espectáculos Hecho en Perú (Vitrinas para un museo de la memoria) y El último ensayo.

Destaca entre los colectivos que veremos por primera vez en Cuba la Compañía Teatral La Cuarta, de Uruguay, con su versión de Gatomaquia.  Esta peculiar propuesta consiste en un juego escénico a partir de la última novela de Lope de Vega, estrenada hace apenas cuatro años por un equipo de jóvenes egresados de la Escuela Municipal de Arte Dramático de Montevideo. Escrita por Lope apenas un año antes de su muerte, este texto no teatral se transforma siglos después en un guión escénico. Héctor Manuel Vidal, reconocido como uno de los maestros del teatro uruguayo, convierte la novela en un juego teatral sin renunciar al estilo narrativo del original. Las siete partes del texto serán trabajadas con estilos teatrales diferentes; respetando siempre la naturaleza felina de los personajes.

De Argentina nos llegará Tercer cuerpo (La historia de un intento absurdo), una producción en clave de humor negro del grupo Timbre cuatro que descansa sobre todo en el trabajo de los actores y ofrece una madeja de situaciones diversas que a veces transcurren simultáneamente. La transfiguración del espacio escénico y el empleo de situaciones humorísticas proponen una reflexión colectiva sobre la soledad en compañía, uno de los males más comunes de nuestro tiempo.

Otro invitado de lujo será el Grupo Matacandelas, de Colombia; que presentará su obra Fernando González. Velada metafísica. Cristóbal Peláez y su equipo, recordados entre nosotros por aquella emblemática versión de Los ciegos, de Maurice Maeterling, presentada hace apenas cuatro años, traen ahora un espectáculo que pone en evidencia el acto de pensar, con sus particularidades y riesgos. Pero lo más curioso es que también se apoyan, para tan abstracta operación, en recursos como el humor, la parodia y la ironía, empleados como medios para la incitación al conocimiento.

Teatro Promiscuo, de Brasil, ofrecerá los espectáculos Dentro y Tres cigarrillos y la última lasaña. Ambas obras tratan, cada una a su modo, sobre la relación del sujeto con su cuerpo o con la idea que se tiene de él. Por un lado un cliente descubre que ha perdido su mano derecha, después de comer su lasaña habitual y fumar tres cigarrillos con el café. Por el otro un hombre busca satisfacción y comprensión de sí mismo mediante una práctica sexual muy específica con otros hombres.

Fuera de la oferta nacional, la representación caribeña de esta octava muestra se reduce a la agrupación Sudakaribe, de Puerto Rico, que presentará una versión de La razón blindada, obra de Arístides Vargas que disfrutamos hace dos años por el grupo Malayerba, de Ecuador. Dos presos políticos se juntan todos los domingos al atardecer para contarse la historia de Don Quijote y Sancho Panza. Todos los días son el mismo, salvo los domingos, en que rehacer El Quijote es ganar la libertad; alcanzar ese lugar donde el dolor puede ser mitigado por el acto de imaginar otra realidad. Inspirada en las historias de su hermano, que sufrió prisión durante la dictadura militar en Argentina, Arístides lega ahora esta obra al grupo puertorriqueño Sudakaribe, liderado por Rosa Luisa Márquez, una de las más reconocidas profesoras y directoras teatrales de ese país. El espectáculo resulta de un sistema de intercambios internacionales que organiza el grupo y que entienden como un espacio de amistad para contar historias a través del teatro.

Por Cuba asistirán al Mayo los espectáculos sobrevivientes de los Premios Villanueva de la Crítica otorgados en los últimos dos años. Ya en la edición anterior comentábamos sobre la pertinencia de adoptar como criterio de selección los Premios Villanueva de la Crítica. Hablábamos entonces de las limitaciones de esta decisión, que deja fuera a espectáculos estrenados durante el año en curso, algunos de los cuales puede que no existan dentro de dos años. De hecho solo dos de los espectáculos cubanos premiados por la crítica en 2008 estarán en condiciones de reponerse ahora. La Casa de las Américas y su Departamento de Teatro gozan del prestigio necesario para tomar esta decisión de manera autónoma, buscando complementar con la muestra nacional las principales líneas temáticas que se proponga cada edición de la temporada. Ello permitiría además explotar con intencionalidad posibles nexos ideotemáticos entre puestas en escena nacionales y foraneas, e incluso dejaría el campo abierto para posibles encargos en este sentido. Este año extrañaremos, por ejemplo, una puesta como La primera vez, de Teatro de la Luna, texto de un autor polaco cuya traducción ha tenido resonancias en otros países de América y puesta en escena que, por su calidad, estaría en condiciones de dialogar con la agenda temática del Mayo 2010.

Existe, no obstante, la posibilidad de disfrutar de espectáculos nacionales no seleccionados que, coincidentemente, estarán en cartelera durante la fecha. Me refiero concretamente a Josefina la viajera, de Teatro El Público y a Variedades de Galiano, del Teatro El ciervo encantado, que mantendrán funciones en sus sedes habituales, durante los dos fines de semana que ocupa el evento.

Las propuestas teatrales para adultos que integran la nómina local son ¡Ay, mi amor! y Las amargas lágrimas de Petra Von Kant; de Teatro El Público, La visita de la vieja dama, de Teatro Buendía y Relato de un pueblo roto, del Colectivo Teatral El Mejunje, radicado en la ciudad de Santa Clara. Los niños, que han sido los menos favorecidos en ediciones anteriores del Mayo Teatral, podrán disfrutar este año de al menos dos propuestas que son igualmente válidas para el público joven y adulto. Teatro de las Estaciones llegará desde Matanzas con Federico de noche y La Colmenita servirá de anfitriona en su sede de la Habana Vieja con su exitosa puesta en escena de Y sin embargo se mueve, concebida para niños mayores de diez años y con banda sonora del cantautor Silvio Rodríguez. En el ámbito danzario, disfrutaremos nuevamente de MalSon, coreografía que recientemente ganó la Segunda Bienal de Danza del Caribe y de Casi casa, espectáculo de Danza Contemporánea de Cuba; dos propuestas que aportarán diversidad y rigor a la muestra local.

Tres talleres y varias demostraciones y encuentros con las agrupaciones participantes completarán la oferta de esta nueva edición del mayo. La curaduría de todo el evento y especialmente de esta zona teórica y de intercambios ha estado a cargo de Vivian Martínez Tabares, Jaime Gómez Triana y Martha María Borrás. Los debates centrarán su atención en la pluralidad del teatro latinoamericano contemporáneo, las peculiaridades del trabajo actoral y la recurrencia a la obra de autores considerados como clásicos. También se discutirá sobre el compromiso social de los grupos participantes, en relación con su capacidad de experimentación y renovación de la escena latinoamericana y caribeña.

Otro aspecto que seguramente suscitará más de un debate, aun cuando no integre la agenda inicial del evento, será la recurrencia de herramientas como el humor, la parodia y la sátira, frecuentes en casi toda la muestra foránea. Son recursos expresivos que frecuentemente ofrecen abundante información sobre el compromiso social de los protagonistas de ese teatro que se hace hoy en nuestros países; al que nos asomaremos gracias a este encomiable esfuerzo de la Casa de las Américas por organizar lo que será la más importante muestra teatral internacional del año en Cuba.

La propia dificultad que entraña organizar un evento de esta magnitud en las condiciones específicas de Cuba, hace muy difícil el trazado de un eje temático que singularice los espacios teóricos. Desconectada por obra y gracia del bloqueo de los principales circuitos teatrales latinoamericanos, Cuba no puede escoger libremente qué grupos invita a sus eventos. Nos asiste, eso sí, la vocación solidaria de colectivos teatrales y artistas que deberán incurrir en gastos personales para presentar sus obras en nuestros teatros. Ante esta realidad, los organizadores recorren el camino inverso al de cualquier otro festival de su tipo en el mundo y tratan de articular un amplio abanico de propuestas muy disímiles. Eso explica en gran medida la variedad y generalidad de los temas que serán sometidos a discusión en esta oportunidad.

Con eventos como el recién concluido Casa Tomada y el Mayo Teatral de más larga data la Casa de las Américas da continuidad a aquellos festivales que organizaba desde los tempranos 60. Por eso uno descubre que algunos maestros de hoy fueron los jóvenes de entonces. Ello refuerza la vocación por el diálogo cultural entre nuestros países que ha caracterizado siempre a la Casa de las Américas. Por eso es tan importante que nos asista la razón del Mayo, esa que no renuncia, aun en las más difíciles condiciones, a procurarnos una muestra teatral de alto nivel, que se propone funcionar como referente para el movimiento teatral cubano. Esa vocación por el riesgo, ese acto de imaginar otra realidad, los emparenta con los personajes utópicos de Arístides Vargas, con aquellos seres irreductibles que otra vez nos acompañarán, ahora en versión caribeña.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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