Año IX
La Habana
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de MAYO
de 2010

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Artes plásticas en Romerías

Para llegar al cielo, solo gente se necesita

M. G. Lavandero • Holguín

Foto: Kaloian (La Jiribilla)

 

En tiempos de Romerías, la ciudad de los parques es una realidad maravillosa. Sus torres no alcanzan ni pretenden llegar al cielo, siquiera la Loma de la Cruz, pero pareciera que desde ella se concibe por estos días un acto divino: de todas las latitudes, hombres y mujeres, artistas de las más diversas inquietudes danzan, esculpen, cantan, pintan y caminan por estas calles, compartiendo con los lugareños sus virtudes. Vienen de Asia, de Norteamérica, del Sur del Bravo y de las urbes europeas. Pero el lenguaje es uno, el arte comunica con sus propias voces.

Babel, justamente, nombra el evento que recibe cada año el mayor número de artistas extranjeros. Las artes plásticas en Romerías han devenido un verdadero huracán de juventudes artísticas de todo el mundo, con su poderoso centro en Holguín. “Festival” queda ya corto ante proposiciones de tanta fuerza. 

“No hay hoy sin ayer”, es el principio que durante 17 años ha regido la llamada Semana Grande del arte joven cubano. Y el simbolismo del ascenso inicial del hacha hasta la cruz que custodia la ciudad como antaño en celebraciones de carácter religioso en el Hato de San Isidoro y el cierre al cabo de seis noches con un concierto múltiple a cargo de jóvenes músicos, coincide también con la ruta de Babel en estas Romerías: una exposición contentiva del Pintor de Iberoamérica, el ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, y una exhibición de 29 litografías de Picasso, reunidas bajo el título Portraits Imaginaires, abrieron el camino desde el primer día a unas 40 exposiciones de jóvenes artistas.

Paralelamente, el Centro de Arte de la ciudad de Holguín cubrió su salón principal con Metáforas del hombre contemporáneo, del joven español Rafael Blasco Ciscar (Rablaci), de solo 23 años. La muestra incluye instalaciones de gran formato, a partir del trabajo con elementos naturales, luego fotografiadas y trabajadas sobre cristal. Metáforas… ha llegado a esta ciudad luego de su paso por el capitalino Centro Wifredo Lam, en abril de este año, y tras un intenso recorrido por varias naciones del Continente. “Es la imagen de lo que está sucediendo en el mundo: estos árboles son la humanidad, el mundo al revés, irracional, absurdo”, es la interpretación que compartió con los asistentes Rubén del Valle, presidente del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, durante la inauguración. A esa misma hora, la compañía holguinera de danza contemporánea Codanza nutrió la propuesta de Rablaci con un performance concebido especialmente en diálogo con esta exposición.

Otras decenas de muestras fotográficas, de diseño, de pintura en multiplicidades de tendencias, tiñen por estos días la ciudad. Coincidencias: un arte que confía en el diálogo entre el lenguaje del arte y el de la gente. Así lo entiende y comparte el colectivo costarricense Nois Nois: “¿Cuál arte se aleja totalmente de la sociedad? Sería alguien que haya estado toda su vida aislado. El arte social no es lo mismo que crítica social, es alimentarse de la sociedad y lo que uno vive como individuo dentro de ella. Pero los artistas suelen tomar motivos de los barrios marginales, por ejemplo, los llevan al lienzo y luego los exponen en grandes y cerradas galerías. ¿Es eso arte social?”. Son preguntas que provienen de un colectivo de estudiantes y jóvenes profesores universitarios de Costa Rica, cuyas propuestas para estas Romerías se basan en el cuestionamiento de dichos patrones. Pero otras muestras nacen también de similares preocupaciones.

Desde Honduras, una nación en plena efervescencia política y social, han llegado a los espacios holguineros las muestras Tegucigalpa y otros demonios, de Ek Balán; la muestra fotográfica El porta recuerdos, de Ariel Sosa; y la exposición de esculturas Politiqueros, de Darío Rivera. Esta última, ha sido considerablemente privilegiada por el público y por sus extraordinarios recursos comunicativos que articulan claves culturales, religiosas, políticas, literarias… ha sido convocada a la gran fiesta de clausura de estas Romerías, por lo que las piezas compartirán, en la última jornada, un mismo espacio con propuestas de otros creadores.

Llega también desde España, como el pasado diciembre a La Habana, Objetivo Fisahara, una muestra que coincide con el espíritu de este festival en su afán de reivindicar escenarios locales como gestores y receptores de todo tipo de expresiones y proyectos culturales. El Sahara se revela ahora en una céntrica calle holguinera, tendido a lo alto y ancho de una antigua construcción. Mientras, los parques acogen performances como El canto del escorpión produce perlas, del proyecto Vórtice, de Santa Clara, y las calles murales como En familia somos uno, trabajo en conjunto del proyecto La vanguardia y el artista hondureño Denis Berrio.

Durante la 17 edición de las Romerías, las artes plásticas han tomado espacios que se alejan de los tradicionales: seduce a los visitantes extranjeros, sobre todo, el trabajo diario en paredes de viejas edificaciones, cafés, plazas públicas y hasta en los asfaltos de las calles, donde el graffiti enorgullece los baches y los define, también, como escenarios posibles de creación.

Y no solo han sido exposiciones. Babel ha incluido, como ya es costumbre, conversatorios e intercambios entre los artistas, talleres de creación en escuelas e institutos especializados de la ciudad, conferencias y trabajos en conjunto con artistas de otras manifestaciones, sobre todo con creadores audiovisuales y teatristas. Un espacio de confluencia de las juventudes artísticas del mundo en esta gran ciudad romance, donde a Picasso y un joven de 23 años les separa solo una pared. Y aun así, con una puerta por donde transitan, de una muestra a otra, los mismos espectadores.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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