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Alrededor de 2003
hicieron unas
presentaciones que
incluían el diseño de
dos ilustraciones que yo
había concebido a
invitación de los
propios integrantes del
equipo de La
Jiribilla. Ya tenía
una síntesis, una idea
del ángel clásico, ahora
lo veo inspirándome más
en los ángeles
renacentistas pero había
añadido un sentido más
humano, más terrenal,
con una óptica también
estructural, a partir de
las alas que le estaba
poniendo, con una
transparencia más
cercana a lo humano, que
era el sentido principal
de la publicación de la
revista, un sentido
humanista y progresista
de la mejor izquierda
que se inserta en el
panorama cultural cubano
dentro de una serie de
publicaciones ya más
tradicionales en nuestro
país.
Al iniciarse este
proyecto creó un espacio
y una dimensión no solo
por la contemporaneidad
de los diseños, la
capacidad de los
ilustradores, la fuerza
del contraste gráfico
que se lograba en cada
página; sino también
porque estaba
respaldado, y lo está
cada vez más, por
intelectuales cubanos y
extranjeros que aportan
una visión muy
renovadora del sentido
del periodismo cultural
y el trabajo en relación
con la crítica del
complejo mundo donde
estamos viviendo.
La selectividad de los
textos de este tipo de
periodismo cultural,
realizado por grandes
intelectuales como
Graziella Pogolotti,
Miguel Barnet, Antón
Arrufat, y tantos otros
de todas partes, le ha dado un
peso especial a esta
revista en el panorama
de los periódicos y las
revistas culturales en
Hispanoamérica y el
mundo, sobre todo en la
esfera digital, tan
visitada, y que crea un
diálogo entre todas
estas fuerzas. Es como
un río que se renueva a
sí mismo a través de
estos cristales arquípteros del
pensamiento.
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He tratado de mantener
un espíritu inicial que
no quiero que
desaparezca en los
ángeles de La Jiribilla,
que poseen una raíz en
el renacimiento, que
surgen a su vez de
Grecia, de toda la
mitología que configuró
esta cristalización de
la espiritualidad y una
transubstanciación de
los mejores valores
humanos. En este caso,
el ángel que he diseñado
para La Jiribilla,
es casi un tema con
variaciones a la manera
bethoveniana de trabajar
los temas. Ese es el
sentido: mantener la
clave esencial de la
fuerza espiritual y
darle una corporeidad
más cercana a nosotros,
al ser humano que lucha
y que está apegado a las
necesidades de
transformación, al
sentido de lo que
encierra la palabra
Revolución, la palabra
progreso y protección
del espíritu humano y la
mejor estirpe de
luchadores por la
justicia mundial.
Fragmentos de
entrevista para
una investigación sobre La
Jiribilla en fase de
realización. |