Año IX
La Habana
8 al 14
de MAYO
de 2010

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Como periodista me siento orgullosa de ser colaboradora

Marta Rojas • La Habana

 

Como periodista me siento orgullosa —y lo pongo en todos mis currículos— de ser colaboradora de La Jiribilla. Recuerdo mi primer acercamiento a la revista: fue en un ómnibus que se dirigía hacia las provincias orientales durante una Feria del Libro. Íbamos un grupo de escritores y se estaba buscando en aquel momento el nombre de la publicación. Finalmente La Jiribilla fue el que, casi por consenso, se quedó. Las razones eran obvias: lo que significaba el nombre y su relación con Lezama, las características del proyecto. Definitivamente ahí había una simbiosis interesante.  
 

Después fui a la primera sede que estaba en un rinconcito del Instituto Cubano del Libro. El equipo era muy pequeño pero muy trabajador y eso es algo muy importante, pues demuestra que los grandes proyectos no necesitan de grandes aparatajes cuando realmente tienen una fundamentación sólida y un deseo de hacerlos bien. Allí los visitaba con determinada frecuencia y cada vez que me llamaban con gusto iba a colaborar.  

Con el tiempo empecé a notar cosas que me gustaron mucho y lo siguen haciendo hasta ahora. Las informaciones, ya fueran de carácter eminentemente periodístico, u otras más artísticas, tenían un tratamiento elegante, en cuanto a forma y contenido, por profundo, por complejo que fuera el tema que se fuera a tratar. La forma, ese espacio visual, resultaba interesante, atractiva. Después fue mejorando, entraron otros compañeros, vinieron nuevas ideas, pero desde el principio se buscó esa consonancia: calidad en cuanto a la temática junto a una presentación atractiva, y, sobre todo, la variedad.  

Luego aparecieron los números de La Jiribilla de papel. El primero que leí fue en el contexto de una Feria del Libro y me agradó mucho, por su emplane novedoso. Me parece atractiva porque no está diseñada para leer rápido —para eso están Juventud Rebelde, Granma—, está concebida para informarse con un poquito más de sosiego.  

Me gusta que tenga secciones fijas, casi todos los periódicos del mundo las tienen, aunque quizá algunas podrían variarse, pues la gente que visita el sitio por primera vez no las comprende del todo bien. Es el caso de El Gran Zoo, que tal vez habría que presentárselo al lector nuevo. También se introdujo después una actualización que me sorprendió, pero comprendí su importancia, pues de una edición a otra transcurría una semana, pero en ese tiempo, sucedían acontecimientos que era necesario informar de inmediato. Esta actualización por correo puede incluir también un anuncio de lo que se va a ver y le ofrece un servicio al lector.  

Se ha hablado a lo largo de todos estos años de la revista Orígenes, de Bohemia, todas esas grandes publicaciones que en determinado momento fueron vanguardias en algo, ya fuese en la cultura o en cualquier otro sector, pero estoy totalmente convencida, y no soy pitonisa, de que no se podrá hablar en un futuro del empuje del periodismo digital en el ámbito de la cultura y en sentido general si no se toma en cuenta dentro de unos años —y no muchos— La Jiribilla, porque es novedosa, atractiva, informa, enseña, y además tiene algo muy importante: los compañeros que trabajan en ella se vinculan de manera espontánea y agradable con el colaborador, no solo con quien tiene una sección fija, sino con todos.  

Hay una complicidad que hace más atractivo este juego, un juego en el sentido de que se apuesta porque La Jiribilla salga bien y cada vez mejor y esas personas, si se les ocurre algo, aunque no sea sobre sus temáticas preferidas, lo plantean. Hay una comunicación muy fuerte, incluso desde aquel localcito chiquitico que tenían hasta ahora que tienen más espacio físico y en la red.  

Es curioso el hecho de que sea un órgano de prensa y una revista cultural de manera simultánea. Tiene muchos elementos noticiosos y también de carácter ideológico, no solo artísticos, pero brinda también coberturas inmediatas, por ejemplo, el golpe de estado en Honduras, tuvo un espacio en la revista, porque no se podía dejar pasar inadvertido un acontecimiento de esa naturaleza; pero también un premio que gana un gran artista o compositor, o las presentaciones de algún libro nuevo, todo eso se encuentra allí. No creo que haya otra publicación que reúna todas esas condiciones tan  importantes para el lector digital en el extranjero.  

Hay varios sitios en este mundo de la prensa digital, pero creo que ninguno puede competir en cuanto a estos elementos: forma y contenido. Me gusta mucho el modo en que trabajan, como aparecen los materiales, la comunicación que hay... me agrada como periodista y autora aparecer en ella. 

Fragmentos de entrevista para una investigación sobre La Jiribilla en fase de realización.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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