Año IX
La Habana
8 al 14
de MAYO
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Mucho ruido y… muchas nueces

Paquita Armas Fonseca • La Habana

 

Licenciada en Derecho en 1995, Mariela López Galano se inclinó por los difíciles senderos de la televisión desde muy jovencita. Trabajó al lado de los reconocidos directores Eduardo Moya y Xiomara Blanco bebiendo de su experiencia y su quehacer televisivo, hasta que en 1999 asumió la dirección de La sombrilla amarilla una serie infantil que conquistó a sus destinatarios y los adultos, cómo no, que  siguieron las peripecias de Marcolina en otras dos temporadas. La puesta televisiva tuvo su DVD en el 2005 y Mariela también dirigió esa producción.

La joven realizadora ha dirigido además Parchís Tocororo una multimedia didáctica para prevenir los riesgos por desastres naturales, producida por Save  the  Children y tuvo a su cargo el guión y la dirección artística de La granjita producida por CITMATEL.

Para el público adulto ha dirigido, entre otras piezas, el cuento “Bésame otra vez forastero”, “¿Loco?”, de Guy de Maupassant  y “Tonos de verde”, una comedia original de Marié Rojas Tamayo.

Sus obras han ganado numerosos premios: Caracol, de la UNEAC; en Festivales de la televisión, y también internacionales como la Distinción a La sombrilla amarilla, de Ral Programa Latinoamericano, otorgado en Punta del Este, Uruguay en marzo de 2001.

Con La sombrilla amarilla te estrenaste como directora, ¿qué hacías antes en la televisión?

Fui durante cinco años asistente de dirección. A Eduardo Moya y a Margarita González les debo la experiencia maravillosa y sólida de mi primer trabajo; a Xiomara Blanco me unió para siempre El naranjo del patio y Tierra brava. A Moya y a Xiomara les estaré siempre agradecida por la escuela que significó estar a su lado. Sus consejos me han ayudado a salir de momentos difíciles en los que no he podido consultar, sin embargo, he sentido sus voces.

¿Por qué te inclinaste por ese importante y a la vez difícil medio?

La televisión me fascina, es un medio poderoso para darle salud espiritual al pueblo y para ofrecerles herramientas para una mejor calidad de vida. Sentía que podía servir a través de ella.

¿Qué te subyugó del guión de Ivette Vian para que lucharas por llevar a imagen y movimiento La sombrilla amarilla?

Vi que podía realizar un espectáculo divertido y a la vez didáctico, con personajes muy bien diseñados, que Ivette no subestimaba la inteligencia de los niños y creaba situaciones a las que les podía sacar partido desde el punto de vista de la puesta en escena. Y por otra parte, tenía muchas ganas de dirigir, y sentí que era mi oportunidad.


¿Cuántas temporadas —como se dice ahora— hiciste de esa propuesta?

Tres, producidas en 1999, 2001 y 2003; en total fueron 96 capítulos de 27 minutos.

En el primer Festival de la televisión, prácticamente arrasaste con tu programa y ahora en el sexto vuelves a llevarte los máximos galardones con Mucho ruido, ¿lo esperabas en ambos casos?

En el primer Festival de la televisión, La sombrilla amarilla obtuvo los premios al mejor programa infantil, multicámara, banda sonora y efectos visuales; pero cuando sí me sorprendió fue en 1999 en el evento Caracol de la UNEAC, que fue el primero en el que participé gracias a la insistencia de Rafael García (Felito), su director de fotografía. Allí obtuvimos premios al mejor seriado dramatizado, dirección, banda sonora, dirección de arte, maquillaje, escenografía y mención de edición.

En esta 6ta. edición del Festival de la televisión, el Gran Premio es un reconocimiento que nos emocionó y ha validado oficialmente la obra. Fue una sorpresa porque no es habitual que los programas de corte infantil y juvenil sean candidatos a los grandes premios. Pero me llena de gran satisfacción que el primer premio obtenido por Mucho ruido fue el de la popularidad, que convoca el programa Entre tú y yo dirigido por Sonia Castro. El hecho de que la serie comunicó no solo con el público destinatario, sino que propició el debate entre los adolescentes y los jóvenes es mi premio más querido, y se ha fundido con este Gran Premio.


¿Cómo llegaste al guión de esta propuesta?

Cuando conocí que Maiteé y Ricardo Vila iban a escribir una serie para adolescentes me autopropuse porque me interesa el tema.

Utilizaste en ambas series actores experimentados y a otros que empiezan, ¿cómo consigues que fluya la comunicación entre ellos?

Incentivo la retroalimentación de experiencias, los más experimentados fueron sus guías, les dieron lecciones de profesionalidad y humildad, la magia la hace el talento, el respeto por la profesión y por sí mismo; se trata de personajes en una obra,  todos diferentes pero con un solo objetivo y una misma ética.

Algunos sicólogos afirman que la adolescencia es la edad para crecer física y emocionalmente. ¿Se empinaron tus muchachos en las semanas de filmación?

Confiaron y se entregaron,  creo en la inteligencia y sinceridad de los adolescentes, ellos son muy observadores y saben escuchar, mis jóvenes actores supieron de los grandes sacrificios del oficio, maduraron durante el proceso, la serie fue la práctica de lo que habían estudiado en la Escuela Nacional de Arte (ENA), y sobre todo  aprendieron la importancia de la solidez del trabajo individual  trabajando en equipo.
 

En series has trabajado con éxito para los públicos infantil y juvenil (aunque los adultos bien que se engancharon), ¿te arriesgarías con una telenovela?

No creo que realizar una telenovela sea más arriesgado que trabajar seriados para niños y adolescentes, ellos son un público muy agradecido pero igual de sincero, no hay medias tintas, si no te comunicas te apagan.
 

Muchas veces durante La sombrilla amarilla me preguntaron cuándo iba a hacer algo de más peso, más serio, y yo me pregunto: ¿Hay algo más serio que lograr la aceptación y audiencia de los niños, de hacerlos felices? Para mí la diferencia está en que la telenovela tiene más tiempo de producción, y en eso sí es más compleja, es una carrera de resistencia en la que se corren muchos riesgos si se pierde la fuerza.
 

Pero lo que realmente quiero realizar es otra serie con conflictos  juveniles en el ambiente de la familia cubana, y sinceramente disfruto mucho trabajando con ellos.

¿Cuál es  tu sueño inmediato?

Seguir soñando.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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