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El espejo transparente
es para que se vean las
personas transparentes.
Precisamente refleja ese
rasgo del carácter: la
transparencia, la falta
de dobleces, de dobles
intenciones y de
segundas manipulaciones.
El espejo refleja solo
rasgos del carácter, va
al interior, ahonda en
la espiritualidad de las
personas en vez de
realzar su físico.
Es transparente porque
refleja los rayos del
sol que atraviesan el
cristal en un ángulo
determinado y especial,
lo que provoca que se
vea doble. Cuando él
está en el ojo de la
tormenta, yo estoy
calmada, cuando yo estoy
triste, él me dice con
sus palabras
esperanzadoras que
después de la tristeza
viene la alegría. Yo le
digo que la tristeza es
solo una fase lunar pero
eso me lo digo a mí
misma en soledad. Eso
sí, cuando yo estoy
llorando, él también
llora.
Eso nos hace merecedores
del espejo transparente
e ideal para vernos
dobles en él, como
borrachos. El espejo es
solo para contrarios,
pero nosotros, al llegar
a descubrir todos los
rasgos de nuestro
carácter en esta rama
nos vemos igualitos,
como gemelos. Vemos la
misma imagen,
reaccionamos al unísono,
cantamos a coro,
rompemos a llorar a la
misma hora y reímos
después del llanto al
mismo tiempo, en un
distanciamiento frío de
la causa que nos provocó
el sufrimiento de
llorar. Esta capacidad
de distanciamiento nos
hace superiores: somos
ángeles.
Es por eso que el espejo
nunca ha sido roto: está
hecho de un vidrio
irrompible, de un
material a prueba de
fuego, a prueba de
balas, como mi corazón. |