Año VIII
La Habana
2010

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La modestia o Messi después de los goles
Amado del Pino • España

Del martes para acá, de lo más que se habla en España es de la extraordinaria actuación del delantero Leo Messi en La Liga de Campeones. Cuatro goles como cuatro soles, que ponen al Barcelona en semifinales.

Pero no hablaré de fútbol ahora. Veía al joven argentino frente a las cámaras, después de su última proeza, y pensaba en el concepto de modestia. Si reviso mi educación sentimental y la de buena parte de los cubanos de mi edad, encuentro un término que se prestó a confusiones y excesos. Por cualquier cosa te sonaban el apodo de “autosuficiente”. Se llevó por años hablar en plural (el yo reservado para casos especiales) y la modestia como virtud de primera línea.

A pesar de que siempre estuve entre los que prefería a un vanidoso moderado (y realmente capaz) que al falso modesto, usufructuario militante del plural, ese que pone cara de infeliz ante cualquier elogio; con todo y que creo mucho en el papel del individuo, me queda claro que la arrogancia o el egocentrismo conducen a la pedantería, a lo que en cubano llamamos ser o, peor, caer pesa’o.

Messi parece ser de los humildes, los modestos reales.  Contrasta con Cristiano Ronaldo —según los especialistas casi tan grande y virtuoso como él— pero “postalita”, orgulloso, prepotente. Muchas veces ponen una vieja grabación del niño de Rosario al que le decían La Pulguita y hay en el juego actual del Messi millonario y célebre jugador mucho de esa travesura, ingenuidad, gusto por la pelota del adolescente que llegó a Barcelona con problemas de enanismo.

Hay otros que posan de humildad y se les queda mal, son peores que los autosuficientes (¡qué palabrita!) tan en boga en la Cuba de los años sesenta o setenta. Esperan a que otro los elogie o pondere y muchas veces no hay tal casualidad en el piropo ajeno; el falso modesto teje una telaraña, manipula situaciones en las que estalle la cosquilla para su ego y la oportunidad de restarse (o más bien multiplicarse fraudulentamente) méritos.

Adoro el talento, el virtuosismo, la gracia singular que no se da todos los días. Si viene acompañada de moderación, buen gusto, simpatía… mejor.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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