|
Yo me sumé hace muchos años. Nací hace 58 años y tengo
50 viviendo diariamente con la Revolución, junto a mi
familia, que siempre estuvo muy identificada con el
Movimiento 26 de Julio, con la lucha contra Batista; mi
núcleo familiar era de gente revolucionaria, mis abuelos
fueron fundadores del Partido por allá por Santa Clara.
Yo me crié en un mundo así, donde se hablaba con respeto
de las ideas revolucionarias, de que cuando triunfara la
Revolución íbamos a hacer cosas importantes y creo que
sí, se hicieron, así lo vimos mi familia y yo. Por
supuesto, participé de ellas, como en la Alfabetización,
aunque era muy pequeñita iba a dar clases a una
escuelita primaria. Creo que he participado en todo lo
habido y por haber que ha hecho esta Revolución. No soy
ni miembro del Partido, ni lo fui de la Juventud
Comunista, no por no estar de acuerdo con su ideología,
sino porque yo no tengo disciplina para ser miembro
partidario. Pero eso nunca ha limitado ni la
consideración de la Revolución por mí, por mi trabajo, y
eso nunca me ha limitado tampoco a mí para hacer todo lo
que tenga que hacer, hasta dar mi vida, por cualquier
causa de la Revolución.
|
 |
Las canciones como las que he cantado aquí, encajan
en momentos como el que vivimos. Yo canté de Silvio
Rodríguez, “Me acosa el carapálida”, que representa para
nosotros a los norteamericanos blancos, imperialistas
—como lo fueron los cawboys que mataban en otros tiempos
a los indios. Esta canción está muy bien definida en
todo lo que dice: toda la propuesta que ha tenido el
imperialismo yanqui desde sus inicios a lo que será su
final, o el de todos, está dicha en esa canción. Señala
algo muy importante, a lo cual yo me sumo: ni mi tierra,
ni mi agua, ni mi aire, ni nada, me van a arrebatar; me
van a tener que matar, nos van a tener que matar a
todos. Cuba hace muchos años se lo ha dicho a ellos;
pero ellos insisten.
No creo que sea fácil agredir este país con ninguna de
las razones del mundo. Primeramente porque Cuba no es un
país agresivo con nadie, ni nunca ha ido a amenazar a
nadie, al contrario, toda la vida hemos estado dando
ayudas y solidaridad a todos los países, hasta a ellos
mismos. Cuando el huracán Katrina, por ejemplo, el
primer país que se ofreció a auxiliarlos fue el nuestro
y muchas veces más lo ha hecho. Es decir, que ni con
ellos tenemos reservas de sentimientos humanos y de
solidaridad. Hoy, venir a este acto, formar parte de él
es una vez más decir algo como lo que leí en el
escenario: Cuba está dispuesta, todo el tiempo, a limar
asperezas, Cuba no quiere guerras con nadie, ni con los
EE.UU.; pero, por favor, que nos dejen vivir alguna vez
en paz. Llevo 50 años viviendo en este país y no ha
habido ni uno en que no se haya amenazado a este país.
Nosotros no nos hemos acostumbrado, creo que vamos a
responderles siempre. |