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¿Qué pasaría si de
repente los fotógrafos
no necesitáramos grandes
formatos para concursar
y mostrar lo que
hacemos? ¿Qué pasaría si
aquellos que han
comenzado su camino por
los trillos, calles y
avenidas de la
fotografía en nuestra
Isla, pudieran mostrar
sus creaciones a una
gran cantidad de
interesados en el tema y
pudieran compartir, con
otros que sueñan por el
lente, esas imágenes que
les surgen en su andar?
¿Y qué?, si de repente
la barrera económica que
muchas veces frena el
impulso a presentarse a
un evento, deja de ser
dilema, pues la
impresión de las
imágenes es muy
económica. ¿Y qué?, si
el premio es la
posibilidad de hacer más
grande ese proyecto o
una ayuda efectiva para
hacerlo realidad.
Muchas de estas
ilusiones y preguntas
han venido a mi mente
desde que hago
fotografías, porque
precisamente algunas de
estas barreras me han
angustiado un poco
durante el transcurso de
mi carrera, solo un
poco. Por eso desde ese
fortín donde hoy sueño,
ese fortín que defiende
muchas causas digitales
y rescata carteles y
diseños, ilusiones y
proyectos, decidí
apostar por la
fotografía desde el
bastión que me toca.
Festival 5x7, con
intenciones de crecer,
vino, al decir de Víctor
Casaus (capitán de este
fuerte) a consolidar la
fotografía como una
línea más de las tantas
que llevamos en el
Centro Cultural Pablo de
la Torriente Brau. Hoy
37 de los 144 fotógrafos
que enviaron proyectos,
exponen en la sala
Majadahonda. Quizá sean
pocos para los muchos
que hay en Cuba y que
también usan su cámara
para expresarse. Pero
144 artistas, de ellos
46 mujeres y de casi
todas las provincias del
país, es más que una
buena razón para creer
en la apuesta de estos
cíclopes con ojo de
cristal.
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Se llenará la
Majadahonda de postales,
de proyectos pensados
para ser paridos y
crecer como hijos
felices de orgullosos
padres. Servirá este
empapelado de la
galería, este decorado
de habitación de
adolescente, para
recordar y demostrar lo
mucho que se hace y se
hará en materia de
fotografía en esta
tierra nuestra.
Surgirán y se
descubrirán promesas en
este hacer, desde estas
paredes que puede que
sean sus primeras
paredes. Comienza hoy un
nuevo camino para
muchos, para nosotros
también. Nos damos
cuenta con este
concurso, de cuánto
falta y cuánto podemos
hacer por los fotógrafos
en Cuba. Pasito a pasito
se logra caminar.
Trataremos entonces de
dar la mano y caminar
juntos. Gracias a las
instituciones que nos
siguen en este viaje.
Acompañaremos a los
sueños en su andar. Este
es el primer capítulo.
La saga continúa. |