Año VIII
La Habana
del 13 al 19
de MARZO
de 2010

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Busca e indagación del tiempo ido

Alejo Carpentier

 


Ediciones Ariel, Barcelona, 1968

Con la Biografía de un cimarrón, Miguel Barnet nos ofrece un caso único en nuestra literatura: el de un monólogo que escapa a todo mecanismo de creación literaria y, sin embargo, se inscribe en la literatura en virtud de sus proyecciones poéticas. Poniendo al anciano Esteban Montejo a hablar de cuanto recordaba de su larguísima historia, Miguel Barnet, en uso alternado del cuaderno de apuntes y de la cinta magnética, ha reconstruido una vida tan rica en experiencias significativas que nos confunde pensar que, sin la labor del investigador-poeta, hubiese podido perderse. Hay ahí un género de busca e indagación del tiempo ido que podría servir de ejemplo para otros trabajos similares, de no haber constituido el hallazgo del narrador-testigo Esteban Montejo un caso de excepción (mente clara, pasados los cientos y tantos años...) del cual se darían improbables paralelos.

Pero el resultado de este trabajo, llevado con mano de poeta y rigor de etnólogo, es extraordinario. Del monólogo de Esteban Montejo se podría extraer todo un refranero, valga decir: toda una literatura gnómica. Su regreso al mundo de la "esclavitud abolida", después de la cimarronada, para encontrar nuevos métodos de explotación del "hombre libre”, está marcado por una melancolía que mucho significa, aunque el narrador nunca engole la voz ni levante el tono. Sus intuiciones políticas encierran grandes sabidurías. Y en cuanto al contenido poético de su monólogo, deben señalarse muy especialmente las páginas en las cuales nos cuenta su vida de cimarrón, rodeado de pájaros (cuyo lenguaje casi entendía) y de cuantas cosas singulares o maravillosas podían verse en el monte. La soledad está sobrecogedoramente expresada en esas páginas del vasto monólogo que, acaso por serlo, es reflejo de una soledad total —de una incomunicabilidad— más complacida con sus propias cavilaciones, en su animismo fundamental, que en la fugaz presencia de mujeres apenas entrevistas, tan evanescentes como las “brujas canarias" que aparecen en algún lugar del relato.

Tomado de Bohemia (La Habana) 58(37): 33; 16 sept., 1966.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600