Año VIII
La Habana
2010

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TE PONGA EL PLATO?

 
Orquesta Sublime
Sublime Havana
Joaquín Borges-Triana • La Habana


 

Siempre he tenido el criterio de que el formato de charanga tiene todavía muchas posibilidades tanto en el plano musical, como en el de penetrar los grandes mercados internacionales. Incluso, estoy convencido de que en cualquier momento ha de producirse un boom comercial con las orquestas de dicho corte, en virtud de que su sonido guarda una estrecha relación con el de la música de cámara, tan consumida por el público europeo. Para ello, solo hace falta que alguien ponga el dinero necesario para promocionar el producto charanguero.

Justo en lo anterior pensaba al escuchar el disco Sublime Havana, grabado por la Orquesta Sublime en compañía del saxofonista alemán Klaus Roehm para la firma estadounidense Bembé Records, un fonograma que mi buen amigo Toni Basanta me hiciera llegar cuando  él laboraba como representante de la aludida formación charanguera.

Esta agrupación lleva cinco décadas sobre los escenarios y aún mantiene plena frescura en su propuesta, como se verifica al audicionar los 11 temas compilados en el álbum que aquí reseño.

En el material lo primero que llama la atención es el buen tino del criterio de selección del repertorio que se incluye en la grabación. Todos son temas clásicos de nuestra música y que en etapas anteriores fueron éxitos para la Sublime. Empero, lo interesante está en que el fonograma no se queda en repetir lo ya hecho, sino que se pone a tono con los tiempos que corren.

En tal logro desempeña un rol fundamental la participación de Klaus Roehm como productor musical e instrumentista que alterna constantemente solos con el legendario flautista Melquiades Fundora.

Son varias las piezas bien facturadas en el disco, pero recomiendo en
particular no perderse el sabor de “Hay que sembrar”, la buena ejecución del danzón “El que más goza” y la alegría de “Sabroso como el guarapo”.

Como pequeña objeción, lamento no se le otorgase un papel más protagónico a la vocalista Roxana Peralta, que en su única intervención como solista en “Qué me importa” demuestra poseer notables condiciones para el canto.

¿Una conclusión? Pues sí señor: que el sonido charanguero continúa vivo y coleando. Digo yo.

 
 
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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