|
En una pausa entre vez
al bate y vez al bate
sobre el escenario,
aprovechamos la ocasión
para hacer un par de
preguntas, a modo de
lanzamientos de
calentamiento antes del
juego al duro. Dos de
los buenos maderos que
empuñan sus guitarras
por estos días en
ocasional dueto resultan
ser mis rápidos
entrevistados. Primero
Pepe Ordás y después
Eduardo Sosa, ofrecen
algunas de sus
consideraciones respecto
a algunos temas troveros
y en especial al
funcionamiento del Patio
de Baldovina, llevados
al medio de la fiesta de
las páginas que es la
Feria Internacional del
Libro. Aquí van, como
oportunas conexiones,
sus respuestas.
Con Pepe Ordás
De la trova y la Feria
La Trova tiene un
anclaje muy sólido en la
poesía. A diferencia de
otra música que está
pensada para llegar
fácilmente a las
grandes masas, la trova
nació, se pensó, para
que fuera cantada al pie
de una ventana. Al estar
identificada con la
poesía, porque es poesía
en sí misma, pues
traerla a la Feria del
Libro, me parece un
hecho de una coherencia
tremenda.
Difusiones y otros
demonios
Por suerte los
trovadores siempre
fueron pobres. Los que
empezaron con dinero y
fueron trovadores,
después se arruinaron.
Qué te digo con esto,
que la Trova nunca ha
dependido de la
promoción como tal.
Otros géneros han
disfrutado y dependen en
gran medida de la
promoción. Y aunque
promover la trova es
obviamente sano y
beneficioso para la
Trova, la trova es una
cosa que históricamente
se ha comunicado de
persona a persona, de
amigo en amigo y hasta
los escenarios no son
iguales. A nosotros no
nos afecta mucho, o no
tanto como a otros modos
de hacer música, esa
falta de difusión. Salvo
Silvio, Pablo y Serrat,
la trova no es para
llenar estadios. Es para
sitios como este
castillo, donde las
personas vienen muy
calmadamente. Incluso,
en esa entrada que hay
allí, el público que
venía gritando, al
escuchar lo que pasada
en el patio, se ponía a
gritar más bajito, para
no molestar.
Hoy es Trova todavía
El presente es muy
bueno. Ahora mismo hay
muchachos muy jóvenes,
constantemente en mi
peña de Guanabacoa los
veo llegar y tocar y
hacer lo suyo; sigue
habiendo trova y mucha y
muy buena. Y de lo que
ya empiezan a no ser tan
jóvenes, hay artistas
haciendo cosas muy
novedosas. Una Yamira
Díaz, allá en Pinar del
Río; un Eduardo Sosa,
que aunque estamos
cantando juntos
pertenece más a este
grupo que te digo; un
Leonardo García, en el
centro de la Isla, o un
Tony Ávila, guapeando en
Cárdenas, donde es un
ídolo. Esos cuatro
ejemplos nada más, bien
te dan la medida de una
salud trovadoresca que
va en muy buena forma.
Con Eduardo Sosa
Baldovina se va a la
Feria
El Patio de Baldovina
fuera de su sede,
demuestra que este es un
espacio que puede ser
reproducido en muchas
otras ocasiones también.
Otros deben tomar este
ejemplo. No solo se
puede aprovechar la
Feria, sino otros muchos
espacios culturales que
ahora no se utilizan.
Hay público para trova,
hay un público que
quiere escuchar
canciones y obras
diferentes a lo que
ahora normalmente se
escucha y como norma, o
al menos es lo que prima
dentro de los medios de
comunicaciones. No es
que todas sean malas
tampoco, ni que sean
obras que las personas
no aprecien, las hay
igual de buenas en otros
géneros y también
gustan, pero la canción
trovadoresca está menos
presente y sí hay quien
desea disfrutarla y no
puede, a no ser en
ocasiones como esta.
|
 |
A mí me hace mucho bien,
creo que eso es una idea
que comparten todos los
artistas, los
trovadores. Me hace
mucho bien llegar a un
espacio y ver tantas
personas, de diferentes
edades, proyecciones y
demás, sentadas
disfrutando, coreando no
solo las canciones
clásicas de la trova,
sino también cantando
temas míos que no son
para nada la obra de una
figura que esté en la
palestra popular o en
los grandes medios. Ves
desde muchachos muy
jovencitos, parejas,
hasta personas mayores,
coreando canciones,
disfrutando, sobre todo
del ambiente tan sano
que puede salir de un
espacio como este.
Público para la trova:
¿Ser o no estar?
Es un disparate creer
que no hay público para
la trova. Quien lo haya
dicho o pensado es una
persona totalmente
insensible y con serias
disfuncionalidades
cerebrales a flor de
piel. No se sabe de las
cosas que están pasando
ahora mismo en esta
ciudad y en el resto del
país en materia de hacer
trova.
Hay mucha gente que
gusta de la trova y
hasta puedo agregarte
que hay muchas personas
necesitando con urgencia
de ella. Porque se han
ido saturando de ciertos
cánones que se han
establecido desde la
difusión en los medios,
en Cuba y en el mundo, y
cada vez surge más la
necesidad de
enfrentarse, de
disfrutar de una obra de
arte que no sea
sencillamente la
“gozadera” y que
proponga ideas. Una
obra, fíjate, que
proponga ideas y que a
la vez eso no esté
reñido con la
posibilidad de que se
pueda bailar, se pueda
divertir, se pueda
transmitir un mensaje
positivo o reflexivo de
alguna situación de la
sociedad. |