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La Habana
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En El Patio de Baldovina

Dos de hit bateando la guitarra

Antonio López Sánchez • La Habana

 Foto: La Jiribilla

 

En una pausa entre vez al bate y vez al bate sobre el escenario, aprovechamos la ocasión para hacer un par de preguntas, a modo de lanzamientos de calentamiento antes del juego al duro. Dos de los buenos maderos que empuñan sus guitarras por estos días en ocasional dueto resultan ser mis rápidos entrevistados. Primero Pepe Ordás y después Eduardo Sosa, ofrecen algunas de sus consideraciones respecto a algunos temas troveros y en especial al funcionamiento del Patio de Baldovina, llevados al medio de la fiesta de las páginas que es la Feria Internacional del Libro. Aquí van, como oportunas conexiones, sus respuestas.

Con Pepe Ordás
 

De la trova y la Feria

La Trova tiene un anclaje muy sólido en la poesía. A diferencia de otra música que está pensada para llegar fácilmente  a las grandes masas, la trova nació, se pensó, para que fuera cantada al pie de una ventana. Al estar identificada con la poesía, porque es poesía en sí misma, pues traerla a la Feria del Libro, me parece un hecho de una coherencia tremenda. 

Difusiones y otros demonios

Por suerte los trovadores siempre fueron pobres. Los que empezaron con dinero y fueron trovadores, después se arruinaron. Qué te digo con esto, que la Trova nunca ha dependido de la promoción como tal. Otros géneros han disfrutado y dependen en gran medida de la promoción. Y aunque promover la trova es obviamente sano y beneficioso para la Trova, la trova es una cosa que históricamente se ha comunicado de persona a persona, de amigo en amigo y hasta los escenarios no son iguales. A nosotros no nos afecta mucho, o no tanto como a otros modos de hacer música, esa falta de difusión. Salvo Silvio, Pablo y Serrat, la trova no es para llenar estadios. Es para sitios como este castillo, donde las personas vienen muy calmadamente. Incluso, en esa entrada que hay allí, el público que venía gritando, al escuchar lo que pasada en el patio, se ponía a gritar más bajito, para no molestar. 

Hoy es Trova todavía

El presente es muy bueno. Ahora mismo hay muchachos muy jóvenes, constantemente en mi peña de Guanabacoa los veo llegar y tocar y hacer lo suyo; sigue habiendo trova y mucha y muy buena. Y de lo que ya empiezan a no ser tan jóvenes, hay artistas haciendo cosas muy novedosas. Una Yamira Díaz, allá en Pinar del Río; un Eduardo Sosa, que aunque estamos cantando juntos pertenece más a este grupo que te digo; un Leonardo García, en el centro de la Isla, o un Tony Ávila, guapeando en Cárdenas, donde es un ídolo. Esos cuatro ejemplos nada más, bien te dan la medida de una salud trovadoresca que va en muy buena forma.

Con Eduardo Sosa
 

Baldovina se va a la Feria

El Patio de Baldovina fuera de su sede, demuestra que este es un espacio que puede ser reproducido en muchas otras ocasiones también. Otros deben tomar este ejemplo. No solo se puede aprovechar la Feria, sino otros muchos espacios culturales que ahora no se utilizan. Hay público para trova, hay un público que quiere escuchar canciones y obras diferentes a lo que ahora normalmente se escucha y como norma, o al menos es lo que prima dentro de los medios de comunicaciones. No es que todas sean malas tampoco, ni que sean obras que las personas no aprecien, las hay igual de buenas en otros géneros y también gustan, pero la canción trovadoresca está menos presente y sí hay quien desea disfrutarla y no puede, a no ser en ocasiones como esta.

A mí me hace mucho bien, creo que eso es una idea que comparten todos los artistas, los trovadores. Me hace mucho bien llegar a un espacio y ver tantas personas, de diferentes edades, proyecciones y demás, sentadas disfrutando, coreando no solo las canciones clásicas de la trova, sino también cantando temas míos que no son para nada la obra de una figura que esté en la palestra popular o en los grandes medios. Ves desde muchachos muy jovencitos, parejas, hasta personas mayores, coreando canciones, disfrutando, sobre todo del ambiente tan sano que puede salir de un espacio como este.

Público para la trova: ¿Ser o no estar?

Es un disparate creer que no hay público para la trova. Quien lo haya dicho o pensado es una persona totalmente insensible y con serias disfuncionalidades cerebrales a flor de piel. No se sabe de las cosas que están pasando ahora mismo en esta ciudad y en el resto del país en materia de hacer trova.

Hay mucha gente que gusta de la trova y hasta puedo agregarte que hay muchas personas necesitando con urgencia de ella. Porque se han ido saturando de ciertos cánones que se han establecido desde la difusión en los medios, en Cuba y en el mundo, y cada vez surge más la necesidad de enfrentarse, de disfrutar de una obra de arte que no sea sencillamente la “gozadera” y que proponga ideas. Una obra, fíjate, que proponga ideas y que a la vez eso no esté reñido con la posibilidad de que se pueda bailar, se pueda divertir, se pueda transmitir un mensaje positivo o reflexivo de alguna situación de la sociedad.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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