Año VIII
La Habana
2010

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Columna B
Twisted noon
Joaquín Borges-Triana • La Habana



En algún que otro comentario me he referido al interesantísimo panorama que vive el joven jazz facturado por músicos cubanos en años recientes. Personalidades decisivas dentro de ese movimiento son los integrantes fundadores de Columna B, es decir, el saxofonista Yosvany Terry, el pianista Roberto Carcassés, el bajista Descémer Bueno y el baterista Dafnis Prieto, los cuales pertenecen a una generación emergente de creadores que en la actualidad, a tono con los procesos de interacción por los que atraviesa la cultura universal, hacen música cubana evolucionada hacia lo más contemporáneo del quehacer sonoro internacional, sin que eso implique para nada la menor pérdida de una auténtica cubanía. Ello lo llevan a cabo a partir del empleo en su repertorio de concepciones tímbricas bien modernas y estructuras acordales complejas, con la utilización de un soporte rítmico en el que la polirritmia está presente todo el tiempo. Un ejemplo de lo antes expuesto se verifica al escuchar el disco Twisted noon, que la agrupación realizase para el sello estadounidense Bombo Music.

El antecedente directo de Columna B fue el grupo Estado de Ánimo, una banda que puede catalogarse como de carácter fundacional para el devenir de los nuevos derroteros del jazz desarrollado por artistas locales dentro y fuera de la Isla desde mediados de los 90 hacia acá. Liderado por Yosvany Terry, el ensamble que registró Twisted noon había experimentado varios cambios en relación con la nómina inicial del piquete, para devenir una banda binacional, conformada por músicos de Cuba y EE.UU. De los miembros iniciales, solo permanecía al lado de Terry Roberto Carcassés, y se habían añadido a la alineación el contrabajista Yunior Terry y el batería Josh Jones, como cuarteto base de los diez cortes de la grabación.

Contaron, además, con los servicios de varios ejecutantes afincados en California, entre los que merece particular destaque el percusionista y cantante Jesús Díaz quien, junto a un sobresaliente desempeño como conguero en las piezas “Inner guaguancó” y “Noticiero”, protagoniza un momento de lujo al intervenir como vocalista en  “Ochosi”. Su voz vuelve a hacer eficaces aportes en los temas “Estos días” y “Noticiero”. Él también ejecuta un buen solo de timbales en “Twisted noon”. Otros intérpretes estadounidenses que participan son Marty Wehner (trombón), con brillo sobre todo en “Twisted noon”, “Estos días” y ajustadas intervenciones en “California”, “Here comes the King” y “Tenderly”; la vocalista Scheherazade Stone, voz líder en “California” y “Tenderly”, caracterizada por un amplio registro como cantante; así como Sandy Cressman en los coros.

Al formular una valoración de Twisted noon ha de partirse del hecho de que desde el primer corte del CD, el titulado “Llegada a Nueva York”, uno intuye cuáles son las intenciones de la tropa encabezada por Terry. En la composición hay una lograda alternancia entre los aires afrocubanos y los del jazz de más pura estirpe. En ese constante ir y venir de un lenguaje a otro, creo que los mejores solos se producen en los pasajes trabajados a partir de lo que se conoce como walking, en los que Carcassés y Terry demuestran plena madurez. El fonograma continúa con la pieza que le da nombre a la grabación y que también decursa por los caminos del jazz latino o afrocubano, como prefieren otros llamarle. Aunque la creación no figura entre mis favoritas del álbum porque me parece que posee una coda poco feliz, ella deviene uno de los contados momentos en que Yunior Terry asume un rol protagónico en el contrabajo y si soy sincero debo decir que su actuación me resulta un tanto inferior a las posibilidades que él ha evidenciado en otros trabajos suyos.

“Inner guaguancó” es una de las piezas en las que el grupo suena más empastado como conjunto. Aquí se registra uno de los mejores solos de Carcassés en el fonograma, a tenor de lo que hace su mano derecha, no únicamente desgranando un discurso armado por una sucesión de notas sino por el modo en que integra a la improvisación ponches de acordes. Pero si una creación se destaca por la proyección de toda la banda trátase, sin la menor duda, de “Con sabor”, en la cual los solos de Roberto y de Yosvany resultan en extremo calientes, y en particular Terry demuestra ser uno de los saxofonistas cubanos más aventajados en el presente. La fórmula de apostar por la hibridación de ritmos de disímiles procedencias se vuelve a emplear con sumo acierto en “Tenderly”, donde el swing que la vocalista impregna al clásico standard se integra de manera muy orgánica a un fragmento adicional incorporado al tema con los aires del chachachá. Debe señalarse la perfecta asimilación de los patrones rítmicos cubanos por parte del baterista Josh Jones, quien en “Here comes the King” ejecuta un solo en el que pone de manifiesto que él, además de mantener la estabilidad de la marcha, también sabe repartir en el instante en que le toca el turno.

En fin, cuando el lector de compacto arriba al último corte del disco, el denominado “Noticiero”, que dicho sea de paso es una auténtica gozada, hay que reconocer que con la audición de Twisted noon se ha disfrutado de un buen álbum, que si bien no es una propuesta innovadora ni de vanguardia como la que uno puede esperar de gentes como Yosvany Terry y Roberto Carcassés, resulta atractiva y refrescante para los ya —según mi opinión— demasiado predecibles senderos del jazz latino.

 
 
 

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