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Entrevista con Sara Joffré

“El teatro es también para pensar”

Marianela González • La Habana

Fotos: Abel (Casa de las Américas)

 

“Sara Joffré escribe teatro para niños para llevarles a un mundo diferente, para corregir las injusticias de la sociedad, para que los cuentos de siempre no mantengan este mundo como siempre fue; pero sobre todo, escribe para divertirlos”. Es la presentación que se nos hace de esta autora en su último texto editado: El que hace salir el sol (2010)una pequeña compilación de solo tres obras de teatro para niños. Teatro en la escuela, como suele llamarlas.

Sara es, además de dramaturga, directora y actriz. Los especialistas la consideran una de las creadoras y precursoras más notables del teatro para niños en el Perú. En 1963 fundó el grupo Homero, Teatro de Grillos, y dos años más tarde escribió y publicó sus primeras piezas: Cuento alrededor de un círculo de espuma y En el jardín de Mónica. Desde entonces, su obra ha sido llevada a escena y reconocida con importantes premios dentro y fuera de su país. Durante 40 años, ha dirigido y escrito teatro para niños, además de algunas piezas de teatro para adultos, a la vez que ha encabezado proyectos dirigidos a atraer las miradas foráneas hacia el teatro del Perú. La Muestra de Teatro Peruano que fundara en 1974 y la revista teatral Muestra, son algunos de ellos.

Es esta parte de la experiencia que Sara Joffré incorpora, como jurado, a la 51 edición del Premio Casa de las Américas. El resto, corresponde a la sensibilidad acumulada a lo largo de sus 75 años.

Sobre el panorama teatral de su país y su inserción en la escena continental, comenta a La Jiribilla que el Perú ha crecido en lo que a “teatro vocacional” se refiere: “en Latinoamérica se ha creado en los últimos años un verdadero intercambio de teatros libres, ese que se hace sin auspicio, solo entre el público y el artista”.

Para Sara, el teatro peruano ha transitado por dos momentos desde 1960. “En la época del terrorismo explica, se corría mucho riesgo con la producción teatral y eso restringió bastante la creación colectiva. Pero luego, desde mediados de los 90, vuelve a haber más atrevimiento para crear. Los textos que en aquella época eran contestatarios, se volvieron más íntimos, relatando problemas que a nosotros, malvadamente, nos gustaba llamar 'visitas al psicólogo'. Eran obras muy íntimas, locales”.

En relación con el trabajo de actor, Sara comparte también el resultado de sus estudios: “Se ve una diferencia desde esa última época, producto del intercambio con Europa. Antes, parecía que el teatro se hacía de los hombros para afuera, solo con la novedad de los zancos o algún que otro ejercicio. Luego se ha visto más el trabajo con el cuerpo, con la expresión corporal”.

Para la teatrista peruana, descubrir al mundo y al resto del continente la escena de su país, es un “deber” que aún la convoca en las noches, cuando escribe artículos para revistas que no le pagan. “Es que eso es lo que hace que haya teatro en el Perú  —dice la fundadora de la Muestra. La gente que lo sostiene es la que trabaja porque quiere”.

“Todavía hay gente que cree que para que exista teatro tiene que ser como el de Europa, pero no. Y lo que sucede es que hemos sido muy flojos para dar a conocer nuestra creación. No les echo la culpa a los medios: si en todo somos autogestionarios, pues ¿por qué no escriben más personas, por qué no aparecen nuevas revistas o nuevos festivales? Somos culpables de no alimentar la fortuna crítica de nuestro propio país. Y es ese trabajo, el trabajo crítico, el que hace que la creación de nuestros países, esa tradición tan rica, se reconozca como merece.”

Pero entre todas estas cuestiones, si algo ha sido una verdadera pasión para Sara Joffré, es el teatro para niños. Es la creación y el estudio que la estremece, la insulta y la estimula. Quien indague, encontrará en este tema sus más lúcidas reflexiones.

Según la autora, quien también ha llevado a escena varias obras de Brecht, el teatro para niños no está siendo justamente reconocido. “En muchos lugares, tristemente, es el teatro que se hace para poder sacar dinero y por eso vemos creaciones lamentables. Suele establecerse una división entre teatro para niños y teatro para adultos; pero luego vemos, por ejemplo, cómo otros espacios como la televisión, anulan esa división. El teatro para niños es algo que debería divertirlos, sin contarles tonterías, pero también hacer que participen y que se preparen para la vida. El teatro es también para pensar”.

Por estos días, no obstante, no tiene Sara Joffre en sus manos obras para niños, sino unas 46 piezas que no establecen distinciones y que optan todas por un premio en la misma categoría. Junto al director, dramaturgo y actor ecuatoriano Peky Andino y el cubano Raúl Martín, director de Teatro de la Luna, seleccionará de entre las 138 concursantes la obra ganadora del Premio de Teatro Casa 2010.  

Sobre lo que significa para ella integrar este jurado y acerca de las obras que concursan, comenta: “Al principio encontré obras que no eran muy buenas, pero luego fui hallando obras realmente hermosas, que nos van a dar mucha dificultad a la hora de escoger. En el continente hay varios premios que estimulan y que tienen resonancia, pero Casa tiene el mérito histórico de haber construido la carrera de importantes autores latinoamericanos. Cuando recibí la propuesta para venir como jurado, me llené de orgullo y satisfacción. Siempre digo: es como se sentiría Pepe Grillo al recibir la estrella del Hada, tras haber llevado por buen camino a Pinocho”.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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