Año VIII
La Habana
2010

Regresar a la Página principal

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Se estrena mundialmente en Sundance
 
Memorias del desarrollo

Joel del Río • La Habana
Fotos: Cortesía de la autora
 

En la helada Park City, Utah, está ocurriendo por estos días, más exactamente entre el 21 y el 31 de enero, el prestigioso Festival de Sundance, que este año intenta rescatar su espíritu inicial de apoyo al cine independiente. Y como todas las cinematografías latinoamericanas clasifican en el rubro que los especialistas norteamericanos denominan “indie” o cine independiente, hay este año una notable representación procedente del sur del Río Bravo.

Entre los títulos más ansiosamente, por los menos por los cubanos radicados en cualquier parte del mundo, o por quienes conocen y aman la cultura cubana, está Memorias del desarrollo, que tendrá en Sundance su estreno mundial dentro de la sección New Frontier, dedicada, como su nombre lo indica, a los filmes que expanden las fronteras estéticas y narrativas del cine habitual.

Adaptada de la novela homónima de Edmundo Desnoes sobre las vicisitudes de un intelectual cubano en el exilio, Memorias del desarrollo está dirigida, coescrita, fotografiada, editada, coproducida y parcialmente musicalizada por Miguel Coyula (La Habana, 1977) egresado de la especialidad de dirección en Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, y que reside hace años en Nueva York, adonde llegó por una beca concedida por el Lee Strasberg Theatre Institute. Coyula debutó en el largo de ficción con Cucarachas rojas (Red Cockroaches/ 2004), catalogada por la revista Variety como “un triunfo de la tecnología en las manos de un visionario”.

Según ha relatado en varias entrevistas, Coyula conoció a Edmundo Desnoes en la exhibición de Cucarachas rojas en el Havana Film Festival de Nueva York. Allí hablaron con entusiasmo de la historia y de la posibilidad de hacer la película a partir de la novela. Luego, Desnoes le mandó el manuscrito y Coyula escribió una primera versión del guión. Respecto a la novela y película originales, es decir a las Memorias del subdesarrollo que en los años 60 marcaron la literatura y el cine cubanos de la mano de Edmundo Desnoes y Tomás Gutiérrez Alea, el realizador asegura que conservó la estructura narrativa abierta y el eclecticismo formal, además del equilibrio entre lo documental y lo fictivo.

En una entrevista con el crítico Juan Antonio García, cuando Memorias del desarrollo era todavía un proyecto lejos de la conclusión, Coyula confesó que le interesaba Memorias del desarrollo porque “el personaje no es un cubano tradicional. Cabe aclarar que este no es el mismo Sergio. Hay una sección sobre Cuba, pero es en general sobre el mundo desarrollado, en este caso los EE.UU., vistos a través de una persona que no encaja en la sociedad, sea capitalismo o socialismo, desarrollo o subdesarrollo. Edmundo dice que la película era una interpretación de su novela, a través de los ojos de una nueva generación y creo que es correcta la afirmación”.

Sobre el proceso de trabajo con el escritor y el tipo de película que ha sido concebida, declara Coyula que primero hizo una adaptación cinematográfica donde trató de convertir las palabras en imágenes. Luego Desnoes escribió para la película escenas que se le habían ocurrido al cineasta, y Coyula escribió también otras escenas inspiradas en situaciones reales que ha vivido, o creadas a partir del trabajo con los actores y de conversaciones cotidianas. “Hay varias escenas documentales (por ejemplo, la caída de las Torres), una manifestación en la calle o una sección de diez minutos de animación de la Revolución Cubana a través de fotografías de las revistas Bohemia de los 50. Unos personajes se han expandido, mientras que otros han desaparecido. En fin, han cambiado y aparecido muchos elementos nuevos. Es una película que ha tomado vida propia, más allá de lo que yo hubiera podido planear en papel. Y es importante porque solo pudiera ser así cuando uno trabaja completamente independiente, cuando controlas todas las especialidades artesanalmente, el guión, la fotografía, la edición y la banda sonora, cuando un arte inspira una idea en la otra, y los procesos se retroalimentan”.

A principios de 2009 Coyula estuvo en La Habana y mostró un corte preliminar, no conclusivo de la película. El crítico y ensayista Dean Luis Reyes pudo verla y escribió una opinión en la revista Enfoco en la cual asevera que “mediante el uso intenso de programas de análisis y manipulación de imágenes, Coyula propone un montaje interno de inclinación neobarroca. Las ventanas dentro de ventanas que suelen ser los planos de Memorias del desarrollo convienen en poner en crisis la cuadrícula como principio rector de la composición plástica para exacerbar la movilidad e inestabilidad del encuadre que ha desarrollado el cine a través de su historia. Coyula intensifica la sensación de estar ante cuadros-dentro-de-cuadros utilizando el principio de cortar y pegar propio del collage gráfico tradicional, intensificado por el ordenador. Ese trabajo de sampleo, a través del cual se nos introduce en la visión del mundo descentrada y autista de su personaje, le permiten además trabajar con dos de las características centrales de la imagen electrónica, según Lev Manovich:  su creciente densidad y maleabilidad”.

Además de tales opiniones, en el sitio web oficial del Festival de Sundance, Memories of Overdevelopment, es presentada como “collage subliminal y cinético que forja nuevas dimensiones cinematográficas a través de múltiples planos expositivos, que se interceptan unos a otros, en una suerte de saga picaresca sobre el deseo y la decadencia, una suerte de proyecto autorreflexivo sobre cómo el arte refracta la realidad, y viceversa, una suerte de excursión surrealista en la memoria y el inconsciente, y una amarga crítica a las fuerzas capitales del siglo XX como el genocidio y el totalitarismo”. El filme se exhibe varias veces dentro del Festival, la primera de ellas es el día 22 en el Holiday Village de Park City, el día 23 y el 26 en el Yarrow Hotel Theatre de la misma ciudad, el 24 en el Broadway Centre Cinemas, entre otras.

Además de Memorias del desarrollo, el Festival de Sundance mostrará en sus distintas secciones algunos filmes que ya destacan por el nombre de sus realizadores o de sus participantes. En este caso, se encuentra Abel, el primer largometraje de ficción dirigido por el actor mexicano Diego Luna, que se exhibirá fuera de competencia con una première mundial el 25 de enero. En las secciones de competencia debe destacarse el documental del brasileño José Padilha (muy famoso por Ómnibus 174 y Tropa de élite), Secrets of the Tribe o El secreto de los antropólogos.

Por Argentina, compiten El hombre de al lado, de Mariano Cohn y Gastón Duprat, en la sección de ficción, y la coproducción con Colombia, Pecados de mi padre, de Nicolás Entel, que compite en la de sección documental, además del cortometraje Amor crudo, de Martín Deus y Juan Chappa. Juan Carlos Valdivia representa a Bolivia en la competencia de ficción con el filme Zona sur, en el que se asoma a los abismos que separan a las clases sociales bolivianas y latinoamericanas en general. Y también por Colombia, en coproducción con Perú, toma parte en la sección de competencia de ficción el filme Contracorriente, de Javier Fuentes-León.

También destaca el filme Mother & Child, del colombiano Rodrigo García, en el que toma parte un importante reparto internacional que encabezan Naomi Watts, Annette Bening y Samuel L. Jackson. Están como productor ejecutivo Alejandro González Iñárritu y el fotógrafo mexicano Xavier Pérez Grobet.

Cada año el Sundance Film Festival selecciona unos 200 títulos para exhibir entre las más de nueve mil propuestas. El promedio de público que asiste a cada edición es de 50 mil, en las diversas sedes de Park City, Salt Lake City, Ogden, y Sundance, Utah.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600